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Cibercultura: Exploración de nuevas narrativas

Un encuentro en Sucre discutió las relaciones entre la creación literaria y las tecnologías.

Algunos de los participantes en el encuentro de Sucre: Ramón Rocha Monroy, Álex  Aillón, Martín  Zelaya, Homero Carvalho, Marcelo Paz Soldán  y Fernando  Barrientos. Foto: Rubén Vargas

Algunos de los participantes en el encuentro de Sucre: Ramón Rocha Monroy, Álex Aillón, Martín Zelaya, Homero Carvalho, Marcelo Paz Soldán y Fernando Barrientos. Foto: Rubén Vargas

La Razón / Rubén Vargas / Periodista

22:56 / 01 de noviembre de 2013

En una conferencia sobre la literatura en la época de Juan Sebastián Bach, el argentino Jorge Luis Borges hace referencia a un libro sobre Islandia escrito por un viajero holandés. Este libro tiene un capítulo titulado “Sobre las serpientes de Islandia”. El capítulo es muy breve, “suficiente y lacónico” —dice Borges— puesto que consta de esta única frase: “Serpientes en Islandia, no hay”. Eso es todo.

Pues eso mismo pudo haberse respondido a la pregunta sobre la literatura digital en Bolivia, el tema central de Recargados. Literatura, nuevas narrativas y cibercultura, una serie de diálogos que se realizó en Sucre organizada por Alex Aillón el 23 y 24 de octubre en el marco del Festival Internacional de la Cultura.

Es cierto, literatura digital —o ciberliteratura como también se la llama— en Bolivia, no hay. Pero esa hipotética y lacónica respuesta, si bien cierta, podría haber escamoteado casi todo lo que se dijo en esas mesas a las que concurrieron editores, periodistas culturales, escritores e investigadores, estos últimos de Chile, Ecuador y Colombia.   

El evento —realizado en el auditorio de la Biblioteca y Archivo Nacionales— se dividió en cuatro mesas que abarcaron cuatro áreas temáticas, todas relacionadas con la era digital: el mundo editorial, las literaturas digitales en una perspectiva específica, los suplementos literarios y, finalmente, las experiencias literarias concretas en Bolivia.

Editoriales. En la mesa dedicada a la problemática editorial —titulada “Nuevas dinámicas y consumo literario en Bolivia. (R)evoluciones en la Web”— participaron Marcelo Paz Soldán, de la editorial Nuevo Milenio; Fernando Barrientos, de El Cuervo; y Ernesto Martínez de la librería Martínez Acchini de La Paz.

Por lo dicho en esa mesa, la única experiencia editorial en formatos digitales en Bolivia es la que lleva adelante la Librería Martínez Acchini, que comercializa a través de los sitios de internet dedicados a ese propósito e-books nacionales, como la novela Hijo de opa de Gaby Vallejo. En la lógica de este negocio no se trata, en rigor, de “vender” la novela sino de cobrar por la descarga de la versión digital de ésta para ser leída en la pantalla de algún dispositivo electrónico.

Esta experiencia, todavía solitaria, no agotó sin embargo la discusión de la mesa. Ésta también sirvió para conocer  el manejo, los catálogos y las perspectivas de dos editoriales nacionales que cada vez van ganando mayor presencia: Nuevo Milenio y El Cuervo. La primera tiene, además, una página web —llamada Ecdótica—en la que no sólo promociona sus libros sino también da una amplia cobertura a la actualidad literaria y editorial en Bolivia.

La mesa que se dedicó de manera específica a la discusión sobre la ciberliteratura, su naturaleza y sus alcances, estuvo integrada por tres académicos: Carolina Gainza de Chile, Miguel Aillón Valverde de Ecuador y Juan Manuel Acebedo Carvajal de Colombia.

Tanto Gainza como Acebedo Carvajal, discutiendo temas de su propio interés —el primero, las estéticas que se desarrollan en estos objetos literarios y, la relación de la cibercultura con las literaturas marginales, el segundo— acabaron confluyendo en el diseño de un panorama de la literatura digital en América Latina, e ilustrando sobre las características constitutivas de este nuevo objeto literario.  

En este sentido, dos rasgos generales pueden destacarse en la literatura digital. El primero es que no se trata de obras literarias  en formato convencional —es decir, impreso— que son “subidas” al internet, sino de obras concebidas desde un principio para los lenguajes digitales. Y la segunda es que esos lenguajes digitales tienen una propia lógica en la que se entrecruzan la escritura alfabética, la oralidad y las imágenes, y que permiten la interactividad, es decir, la intervención del lector en el propio desarrollo de la obra.

Carolina Gainza —profesora de la Universidad Diego Portales de Santiago— es actualmente editora de la revista en línea Laboratorios en la que los interesados pueden encontrar abundante material sobre la literatura electrónica en general —incluyendo discusiones teóricas— con especial acento en la producción latinoamericana.

El segundo día, la discusión comenzó con el tema “Suplementos literarios en la era digital”, en la que participaron Martín Zelaya, editor del suplemento Ideas de Página Siete, Rubén Vargas, editor de Tendencias de La Razón y Willy Camacho director de la revista literaria 88° próxima a aparecer.

Las experiencias y opiniones expuestas en la mesa permitieron concluir que en la actualidad los suplementos literarios o culturales en Bolivia hacen un uso muy limitado de las tecnologías digitales. Se limitan a la publicación digital de su edición impresa.    

El encuentro terminó con dos mesas dedicadas a la literatura boliviana actual. En la primera, el novelista Ramón Rocha Monroy —autor, entre otras novelas, de Potosí 1600— y Homero Carvalho Oliva, poeta y narrador    —quien acaba de publicar una antología de poetas de la Amazonía boliviana—, hablaron sobre la “Narrativa boliviana en la época digital”.

En ambas exposiciones, “lo digital” fue considerado o como un medio para la promoción y circulación de las obras narrativas concebidas y escritas para formatos convencionales —las páginas web, los blogs de escritores y otros recursos— o como una de las temáticas que son tratadas en la narrativa boliviana actual. No hay todavía, como se dijo al principio, narrativa concebida específicamente para los lenguajes y los medios digitales.  

El encuentro de Sucre se cerró con una conferencia magistral del ensayista  Luis H. Antezana J. sobre lo que él llamó el “giro urbano” de la novela boliviana. Antezana prescindió de toda consideración digital y se abocó al diseño de un campo literario que emerge cada vez con más nitidez en la literatura nacional: la presencia de las ciudades como realidades protagónicas y los múltiples lenguajes narrativos que se tejen en torno a esos objetos.

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