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Cohen, a la vejez viruelas

El cantante canadiense celebra sus 80 años con un nuevo e inesperado disco

Disco. La portada de ‘Popular problems’. Foto: Sony Music

Disco. La portada de ‘Popular problems’. Foto: Sony Music

La Razón (Edición Impresa) / Javier Herrero - EFE

00:00 / 14 de septiembre de 2014

Casi 80 años atesora una de las leyendas vivas de la música, Leonard Cohen, edad a la que muchos hombres llegan sumidos en el retiro y otros muchos ni siquiera alcanzan. No es el caso del canadiense, que manifiesta una creatividad pasmosa es  su nuevo álbum.

Popular problems (Sony Music) es la colosal sorpresa con la que el autor de la inmortal Suzanne, en un giro del protocolo cumpleañero, premiará a su público el próximo 23 de septiembre, dos días después de alcanzar las ocho décadas de existencia.

Su lanzamiento, dos años después de Old ideas (2012), que ya fue recibido como un regalo, refleja el gran estado de salud física y mental de Cohen pese a su edad, como se hizo patente en su última gira, con veladas antológicas de más de tres horas de duración.

Es de sobra conocido que su retorno a los escenarios vino precedido por la bancarrota en la que le sumió la negligente gestión de su exrepresentante y amiga Kelley Lynch. Es también de dominio público que el carácter taciturno del autor derivó varias veces en períodos más o menos largos de depresión, una lacra de la que se libró a fuerza de sumirse en la filosofía zen en los últimos tiempos.

El disco Popular problems revela ese estado de ánimo y disposición a lo largo de nueve canciones producidas por Patrick Leonard, con el que ya había trabajado como músico y coautor en varios temas de Old ideas.

“A la vejez, viruelas”, debió pensar Cohen, que echa mano de esa capacidad suya para la sugerencia amorosa y sexual en el corte inicial, Slow, arropado por el coro femenino que le escolta a lo largo de todo el álbum.

“I'm slowing down the tune, I never liked it fast, you wanna get this soon, I wanna get the last, it's not because I'm old, (...) I always liked it slow, that what my mamma said”, canta. De forma resumida, algo así: “No es porque sea viejo, siempre me gustó despacio, eso es lo que decía mi mamá”.

El primer sencillo, Almost like the blues, es puro Cohen también, inscrito en esas coordenadas musicales del título, con una mirada a la marginalidad y la religión que se repite en el emotivo corte siguiente, Samson in New Orleans, con una bella línea de violín.

Con Did I ever love you retorna el amante granuja a lomos de una prosa irónica que irrumpe de improviso en la narración, mientras que My oh my devuelve el disco a la senda del blues.

 Se cuelan en el repertorio al menos dos piezas interpretadas en viejas actuaciones y que se quedaron fuera de Old ideas: A street, un relato de amistad y traición, del fin de la inocencia en definitiva, recitado en 2006, y Born in chains, un canto de querencia góspel estrenado en 2010.

Parece que no habrá gira en 2014 y ni siquiera se sabe si en algún momento habrá una gira para presentar en vivo este nuevo material, pero su sola publicación ya es un regalo con el que el Premio Príncipe de Asturias de las letras 2011 muestra una vez más su grandeza.

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