Tendencias

Disidencias en el ‘Museo de la sexualidad’

La muestra itinerante organizada por el activista Marica y Marginal se presentó en Santa Cruz y busca exponer las disidencias sexuales de forma explícita, escapando de las propuestas “higienizadas”.

La Razón (Edición Impresa) / Christian Daniel Egüez / Marica y Marginal - Activista de la disidencia sexual

09:00 / 14 de noviembre de 2018

El martes 23 de octubre hemos presentado el  Museo de la sexualidad en las instalaciones del Colectivo Rebeldía en Santa Cruz. Una propuesta pensada y trabajada desde el activismo de la disidencia sexual y las diversas miradas feministas sobre el sexo y la sexualidad. Una idea “ordinaria” como el activista Marica y Marginal, que contó con la participación de la artista trans Katia Carmesí, la audiovisualista feminista Alejandra M. Noza, la fotógrafa feminista Julia Dolores y el dibujante gay Alejandro D-mente.

Se trata de un museo que viene a responder a dos cuestiones de carácter urgente. Por un lado, reconocer que una sociedad incapaz de hablar sobre sexualidad de manera explícita pero además desde un enfoque a favor de las diversidades, los feminismos y las disidencias sexuales-culturales-políticas-artísticas, es una sociedad incapaz de transformarse. Por eso planteamos este Museo de la sexualidad como una forma de interacción política con los otros y las otras, donde el único lenguaje de entendimiento, diálogo y discusión es la sexualidad y el cuerpo sexuado.

La museografía sexual de esta muestra no se apega a valorizaciones “higiénicas” de las obras y mucho menos morales, es decir no se pretende contar la historia de la sexualidad, sino exponerla en su punto más sincero, el placer. Tampoco se pretende exponer obras hermosamente elaboradas que lo único que transmitan sea belleza. Este museo emerge su creatividad desde las grotescas sombras de lo perverso, grotesco y prohibido.

Por otro lado, no podríamos pensar y reflexionar sobre el cuerpo sexuado sin hablar de la construcción de la violencia en torno a la sexualidad. Soñamos la sexualidad como un territorio contra-disciplinario y no violento, donde la pasión no esté atada al ejercicio de poder del macho y limitada a la heterosexualidad. Este museo pretende abrir un debate sobre diferentes temas: la censura del cuerpo y del ano, pornografía, política sexual y las configuraciones sexuales transfeministas, diversas y disidentes.

Proponemos este trabajo reconociéndolo como un “museo imposible”, haciendo una crítica a los paradigmas que componen el propio concepto de “museo” y preguntarnos ¿Cuál es la función de un museo en la sociedad actual? No pensemos entonces en un edificio capacitado de paredes para colgar obras, sino en un espacio dotado de práctica política y artística donde las nuevas nociones sobre la sexualidad están por construirse e inventarse. Nociones alejadas de la heteronorma, la violencia machista y el tabú, apegadas al placer, el deseo, la pasión y la experimentación corporal.

Esa debería ser la función principal de la institución del museo hoy; la producción de subjetividades disidentes, la ampliación de espacios discursivos que impulsen el respeto a las diferencias y la instalación de sujetos políticos subalternos. Es decir, el arte y los museos deberían ser el escenario de discusión sobre aquello por lo que el movimiento de maricones, travestis, trans y feministas luchamos y resistimos hoy.

Sobre las obras: Alejandra M. Noza presenta un par de esculturas: El pene violador, acompañado del testimonio de una violación sexual sufrida en su juventud.

La audiovisualista narra el hecho afirmando que “en una sociedad machista las violaciones se ocultan y al mismo tiempo se promueven. Quiero visibilizar el empute de las que viven con un violador en la casa o el barrio, y denunciar a modo de venganza y dignificación a todos los violadores posibles”. Así también la Vagina dentada: “Esta vagina no se traga la rabia, la grita. No succiona vergas, las muerde y las arranca, se las come y luego las vomita. Esta vagina aborrece a las iglesias y a la sociedad, increpa la hipocresía familiar y nunca se baña, es olorosa y desobediente, pícara y descarada. Esta vagina es feminista, escupe fuego y siempre está en busca de justicia”.

Julia Dolores puso el lente en el Marica y Marginal para retratar postales sexo-disidentes: “Convertir la escena sexual en un territorio de perversión. Pensar la dinámica erótica con cuerpos monstruosos. Exponer devenires sexuales jamás registrados. Exponer el cuerpo más allá de la penetración genital. Seducir el ojo pornográfico que pasea por el deseo de lo prohibido. Combatir los conceptos sexuales que nos oprimen. Descargar la energía erótica y traducirla en combustible de resistencia marica y travesti. Reconocer la multiplicidad de cuerpos y morfologías sexuales que habitamos la cama, la sexualidad, la práctica política y la vida misma”.

Katia Carmesí presenta una serie de dibujos que exploran la ambigüedad sexual e invitan a salir de los conceptos impuestos por un sistema que controla, patologiza y evalúa constantemente el cuerpo trans. La artista invita a explorar nociones no legislables donde se pone en cuestión las etiquetas, las orientaciones sexuales, la binariedad y nos permite ver nuevos horizontes corpográficos.

Alejandro D-Mente expone una serie de dibujos que hacen alusión a las perversiones sexuales, reconociendo los reductos de lujuria prohibidos por la moral cristiana y rechazando la mirada conservadora sobre las prácticas sexuales.

El museo también expone un mural pornográfico y la imagen de una virgen travesti. La imagen viene acompañada por una oración que en sus primeras líneas reza así:

“Santa patrona de las maricas, travestis sidosos y pervertidos / Cuídanos de los machos violentos / Convierte nuestro maquillaje, pelucas y pantimedias / En armaduras contra el patriarcado.

Oh, virgencita milagrosa / Danos la creatividad necesaria para pasarla bomba en la cama / No te olvides nunca de nosotras, gran señora / Concédenos la fuerza y la salud necesarias / Para resistir la automedicación hormonal / Recompensa los pecados que cometemos en tu nombre / Y protege a nuestras familias habitadas por / travestis, afeminados, machorras y drogadictos.

¡Mamita escúchanos! / Bríndanos abrigo en tu vientre estéril / Desmorona con tu furia este sistema / Lucha con nosotras contra la violencia machista y la homofobia / Corrompe con el perfume de tu vestido / A cuanto santo se interponga en tu camino”.

Esta propuesta de museo es itinerante, es decir, puede ser trasladada a cualquier espacio que solicite la exposición.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia