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Don Quijote de la Mancha: ¿realidad o ficción?

Dos investigadores descubren documentos en los que podría haberse inspirado Cervantes para su personaje literario

Quijote. Un grabado de Doré que ilustra la novela de Cervantes. En 2015 se celebrará el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote. Ilustración: Gustave Doré

Quijote. Un grabado de Doré que ilustra la novela de Cervantes. En 2015 se celebrará el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote. Ilustración: Gustave Doré

La Razón (Edición Impresa) / Winston Manrique Sabogal - El País

00:00 / 21 de diciembre de 2014

Las semillas y la leyenda del Quijote en la Tierra aumentan. Y se confirma que la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, según los expertos, es la suma de saberes, informaciones, fantasías y experiencias vividas y oídas por este genio de la literatura. De realidad e ingenio convertidos en una obra maestra.

El penúltimo hallazgo estaría en el pueblo de Miguel Esteban, cerca de El Toboso, donde el procurador Francisco de Acuña se vestía con armaduras, a lo Quijote, para atacar y espantar a los lugareños, entre ellos al hidalgo Pedro de Villaseñor. Ocurrió un día del verano de julio de 1581, cuando el sol estaba en lo más alto, y trató de matarlo a lanzazos de tal manera que Villaseñor tuvo que huir corriendo por el campo hacia El Toboso. Acuña atacaría a los Villaseñor con el fin de quitarles el poder que ejercían en la zona. Así quedó registrado en un proceso judicial de ese año, por intento de asesinato, y corroborado en otro por vestirse con armas de guerra y amedrentar a la gente. Cervantes (Alcalá de Henares, 1547- Madrid, 1616) habría conocido estos episodios de boca de sus amigos, la familia De Villaseñor a quienes se refiere en su libro póstumo Los trabajos del Persiles y Segismunda.

HIPÓTESIS. El descubrimiento lo han hecho los investigadores Francisco Javier Escudero (archivero e historiador) e Isabel Sánchez Duque (arqueóloga y experta en patrimonio cultural). Es una hipótesis, dicen ambos, aunque pocas veces han coincidido tantos documentos con la novela escrita por Cervantes:

“Nosotros somos los primeros escépticos frente a las teorías y los mitos que hay alrededor de las fuentes en las que se habría inspirado Cervantes, pero estos documentos son hechos de la descripción y comportamiento de los personajes de la vida real y su coincidencia con varios pasajes y personajes de la novela. Justo de los lugares donde transcurre la historia cervantina”.

Además, Escudero y Sánchez hacen notar que la primera salida de Don Quijote ocurre un mes de julio, el mismo mes del suceso protagonizado por Acuña y Villaseñor. También encontraron a un tal Rodrigo Quijada, de la misma época descrita y originario del Campo de Montiel, que tenía un escudero, había comprado su hidalguía y la gente le tenía miedo porque iba imponiendo su ley por ahí. En junio pasado, estos dos investigadores dijeron haber encontrado la posible venta donde se armó caballero don Quijote, donde hoy está la ermita de Manjavacas, en Mota del Cuervo. El estudio acaba de editarse en la editorial AACHE.

Escudero y Sánchez hace un año decidieron emprender un trabajo sobre el camino de Toledo a Murcia que aparece en la obra de Cervantes con el fin de establecer la biografía y arqueología de la zona. En el Archivo Histórico Nacional consiguieron unos 20 procesos, que suman, unos 2.000 folios, de Miguel Esteban, El Toboso y Quintanar de la Orden, y es ahí cuando se toparon con los sucesos descritos anteriormente.

Para expertos como Darío Villanueva, secretario de la Real Academia, “que Cervantes supo de muchas historias locales manchegas, del Toboso, de Quintanar o de Argamasilla, no cabe ninguna duda. Está documentado que algunas de las trifulcas entre hidalgos manchegos se producían con una ambientación carnavalesca, pues los contendientes se disfrazaban de caballeros armados a la usanza medieval. Está acreditado también el caso de Rodrigo Quijada. Su apellido, mejor que el de Quessada, podría ser una de las fuentes de inspiración para el nombre, don Quijote, que el héroe cervantino se da a sí mismo. El Quijote Cervantes es una suma de saberes, informaciones, aventuras y episodios. Pero sería reduccionista conceder demasiada importancia a estos datos de la realidad manchega contemporánea del escritor para entender la génesis de su novela. Documentar las excentricidades de Acuñas y Villaseñores, o recordar apellidos como el del corrupto regidor Rodrigo Quijada, tiene un valor apreciable aunque anecdótico si lo comparamos con lo realmente trascendente: la creación genial de un personaje en el que, mediante una práctica relativamente nueva como era todavía en el XVII la lectura febril y prolija de libros de caballerías, se contrapone realidad y ficción para fundirlas en el único lugar en que tal cosa puede hacerse, la mente de una persona”.

Para Andrés Trapiello, “el deseo de poner un nombre y apellidos reales a las grandes figuras literarias es antiguo, y responde acaso a la reticencia de quienes se resisten a creer que personajes tan vivos y descomunales hayan salido solo de la imaginación del autor. Y nadie más vivo y descomunal que don Quijote. Por otro lado, ¿en qué pueblo o ciudad no hay un loco? Cervantes, que anduvo por cientos de pueblos, tuvo que conocer a cientos de locos. Ha frecuentado uno el mundo de los libreros de viejo y lectores de viejo y bibliófilos desde hace 40 años, y he conocido a unos cuantos locos de remate que se han vuelto locos leyendo, si acaso no leían ya desaforadamente porque estaban locos, unos graciosos y otros menos. Esto, tampoco es nuevo. De modo que no es extraño que se rastreen cada cierto tiempo en los archivos casos reales, figuras históricas que guardan una o varias semejanzas con don Quijote. Al margen de lo que digan los eruditos en este o aquel caso, don Quijote es la suma de todos ellos. El genio de don Quijote no habría estado en inspirarse en tal o cual caso real, sino en hacer de uno o varios locos comunes, uno solo excepcional y cuerdísimo para todo lo que no tocaba con la caballería andante”.

CENTENARIO. La víspera del cuarto centenario de la segunda parte del Quijote, en 2015, tiene este año varias noticias clave: en abril, un equipo de científicos empezó la búsqueda de los restos del escritor bajo la madrileña iglesia de las Trinitarias que afronta hoy la exploración de una treintena de sepulturas en la cripta, situada a unos 4,75 metros bajo el altar. En agosto, José Cabello, archivero de La Puebla de Cazalla, en Sevilla, reveló cuatro documentos inéditos sobre Cervantes que arrojan luz sobre su vida como el hecho de que permitió cobrar su salario a una mujer desconocida en su biografía: Magdalena Enríquez. Este otoño se han presentado las novelas La sombra de otro (Ediciones B), de Luis García Jambrina, inspirada en la vida de Cervantes; y El final de Sancho Panza y otras suertes (Destino), donde Andrés Trapiello continúa la historia de algunos personajes del Quijote en las Indias. La semana pasada se presentó en la Feria del Libro de Guadalajara (México) una versión del Quijote para jóvenes, a cargo de Arturo Pérez-Reverte. La próxima primavera, Francisco Rico presentará una edición especial de la historia del Caballero de la Triste Figura, para conmemorar el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de la obra maestra cervantina.

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