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Elías Blanco Mamani

El aparapita de la cultura boliviana

APARAPITA. Elías Blanco Mamani  en el restaurante El Aparapita que es al mismo tiempo una galería de “Forjadores de la cultura boliviana”.

APARAPITA. Elías Blanco Mamani en el restaurante El Aparapita que es al mismo tiempo una galería de “Forjadores de la cultura boliviana”.

La Razón / Rubén Vargas

00:00 / 29 de abril de 2012

Acaba de publicar su ‘Diccionario de novelistas bolivianos’, un volumen que reúne información de 918 obras de 491 autoresLa primera novela boliviana se publicó apenas nueve años después de la fundación de la República. Se trata de Claudio y Elena, escrita por Vicente Ballivián (1810-1891) e impresa en Londres en 1834 junto a otros relatos del autor en un volumen titulado Recreos juveniles.  

La segunda novela editada en territorio nacional, titulada simplemente Soledad, tuvo por autor a un argentino: Bartolomé Mitre (1821-1906). Fue impresa en 1847, trece años después de la pionera obra de Ballivián.

Desde entonces en el país se han editado 918 novelas escritas por 491 autores. En los primeros cien años de producción novelística en Bolivia, es decir, entre 1834 y 1934, se publicaron apenas 87 obras, menos de una por año. En cambio, desde 1935 a la fecha, las cosas cambiaron radicalmente: 831 obras vieron la luz, en promedio algo más de diez anualmente.  

El autor más prolífico de la novela boliviana de todos los tiempos es Wolfango Montes Vannuci (Santa Cruz, 1951), quien tiene en su haber 16 títulos que se pusieron en circulación entre 1984 y 2008. Esto quiere decir que Montes Vanucci, en promedio, ha dado a conocer más de una novela por año. Su obra más conocida, Jonás y la ballena rosada, ganó el Premio Casa de las Américas de Cuba en 1987 y fue llevada al cine por el director Juan Carlos Valdivia.  

Todos estos datos figuran en el Diccionario de novelistas bolivianos de Elías Blanco Mamani, un volumen de formato mayor de más de 200 páginas  que el sello editorial El Aparapita presentó el viernes pasado en el Espacio Simón I. Patiño en un acto que contó con la participación como comentaristas del bibliógrafo José Roberto Arze y del catedrático de la carrera de Literatura Omar Rocha. OBRAS. El Diccionario de novelistas bolivianos no es la primera obra de Elías Blanco. El año pasado publicó su Diccionario de poetas bolivianos, volumen que registra a 1.066 autores de libros de poemas. Este género, vistos los datos, parece ser el preferido de las letras bolivianas, ya que el número de sus cultores duplica al de los escritores de novela.

Antes, en 2005, Blanco entregó su Enciclopedia Gesta de autores de la literatura boliviana. Su título es un homenaje al grupo Gesta Bárbara que en sus dos generaciones, en los años 20 y 50, reunió a destacados escritores bolivianos a quienes Blanco profesa admiración. El plan inmediato del autor es completar cinco tomos, a los dos ya publicados dedicados a poetas y novelistas le seguirán otros que recogerán información sobre cuentistas, dramaturgos y ensayistas.EL APARAPITA. Para publicar y distribuir sus libros, Elías Blanco creó la editorial El Aparapita, un homenaje a Jaime Saenz, otro autor por el que siente admiración. “El aparapita”, explica, “es el que carga lo que uno le pide, por más pesado que sea. En este caso, carga algo muy pesado: el caudal de información de la cultura boliviana”. Pero El Aparapita no es sólo un sello editorial, es también un museo en torno a este personaje paceño y una galería de lo que Blanco llama “forjadores de la cultura boliviana”, que incluye retratos de escritores y reproducciones de obras de connotados artistas plásticos bolivianos. Esta galería funciona en un restaurante —”pequeño emprendimiento familiar que me da el sustento”, explica Blanco— que así se ha convertido en un museo-comedor. El museo, la galería y el restaurante están situados en el cruce de las villas San Antonio y Copacabana, a pocos pasos de la Casa Distrital de la Cultura que, por una feliz coincidencia, lleva el nombre de Jaime Saenz.   

Elías Blanco Mamani, nacido en La Paz en 1962, es lo que en otros tiempos se llamaba un “papelista”, es decir, una persona que con gran dedicación y no menos pasión recopila, organiza y pone a disposición del público materiales impresos. “Esta labor”, dice refiriéndose a su propio trabajo, “nació hace más de 20 años como una necesidad de mi trabajo periodístico. Sentía que se necesitaba una herramienta de trabajo que permita difundir mejor la cultura”.

En ese tiempo, Blanco logró reunir una biblioteca selectiva sobre cultura boliviana de más de 1.300 volúmenes y una importante hemeroteca que incluye colecciones de los principales suplementos literarios y culturales publicados en Bolivia. “Reúno todos los papeles que llegan a mis manos”, explica, “y me encierro muchas horas a procesar los datos. Lo hago en mi tiempo libre porque no recibo ningún financiamiento. Es algo que me gusta hacer y siento que con ese trabajo estoy aportando al país”.

La labor de recopilar, documentar, sistematizar y difundir la producción bibliográfica del país tiene ilustres predecesores como Gabriel  René Moreno y Rosendo Gutiérrez, en el siglo XIX, y Arturo Costa de la Torre y Warner Guttentag, en el siglo XX. Más recientemente, los dos tomos del Diccionario histórico de Bolivia (2002) de Josep Barnadas y, un poco anterior, el Diccionario biográfico boliviano de José Roberto Arze, del cual ya se han publicado seis volúmenes, le ponen, al decir de Blanco, “la nota científica al trabajo bibliográfico en Bolivia”, pues son muy rigurosos y cada dato que consignan está respaldado por alguna fuente confiable.   LA RED. En su Diccionario de novelistas bolivianos, Blanco incluye en cada entrada la biografía del autor en cuestión, la lista de sus novelas y, si es el caso, de otras obras publicadas, además de comentarios críticos y la lista de las fuentes consultadas. En no pocas oportunidades también hay resúmenes de las novelas. Todo ese caudal informativo se complementa con índices por título y por año de edición para facilitar la búsqueda.

  Como una función complementaria, Blanco ha creado un blog de libre acceso en la red —Diccionario cultural boliviano— que contiene más de dos mil biografías. Hasta el presente, según información del propio Blanco, este blog ha recibido más de 115 mil visitas, a un promedio de 600 visitas diarias. Así, en sus espaldas o en la red, el Aparapita sigue haciendo su trabajo: difundir la cultura boliviana.

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