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Festival de Música Contemporánea Interpretaciones

Muestra del abanico de las propuestas locales.

Fusión. Rodolfo Laruta y la Sonora Final los Andes inaugurarán el festival. Foto: José Lavayén

Fusión. Rodolfo Laruta y la Sonora Final los Andes inaugurarán el festival. Foto: José Lavayén

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

03:25 / 17 de enero de 2018

Una actitud creativa despojada

Oscar García / Músico

Música contemporánea, ese concepto que integra y encierra a muchos otros. Esas músicas que provienen de occidente, del cansancio de occidente. Del agotamiento de lenguajes que fueron la historia sonora de occidente. Que en los albores del siglo XX se convirtieron en búsquedas afanosas de nuevas formas. Se descubrieron otras tecnologías para producir y para reproducir sonido. Nada podía parar la multiplicidad de caminos en las músicas de esas épocas. Música de vanguardia se la llamó, música nueva, experimental, de nuestro tiempo. Finalmente, música contemporánea.

Que no implica un lenguaje específico ni una estética definida. Mucho menos una técnica de composición. Si en un segmento de la música de hoy hay una tremenda libertad de acción en cuanto a técnicas y opciones de composición, es en la música contemporánea. Esa música que para algunos no es música, para otros, la más fresca y sorprendente.

De esto se trata el Octavo Festival Boliviano de Música Contemporánea. De diversas propuestas abiertas como un corazón golpeado pero dispuesto. Se trata de autores apostando y arriesgando con su obra. Desde lo estrictamente acústico hasta los trabajos electroacústicos, que prescinden del intérprete.

Serán cinco conciertos y cada uno de ellos distinto y atractivo. Se escuchará música con conformaciones instrumentales desde muy simples hasta otras más complejas; desde una guitarra sola, cuartetos, quintetos, hasta la Rodolfo Laruta y la Sonora Final los Andes.

Muchas obras de estreno habrá y otras reposiciones que configuran un poco nuestra corta historia en estas músicas. En esta versión participarán artistas de varios rubros, los más, por supuesto, de la música. Pero se suman escritores de obras escénicas, actores y actrices, además de técnicos y artistas plásticos.

El primer festival data de 1992, a la fecha son varios años durante los cuales estas músicas han estado sonando, de manera humilde y en la medida en que los medios lo permitieron. No es música de los medios. Los medios les temen a estas músicas. No son para bailar, son más bien para imaginar. Para extremar las capacidades imaginativas y a lo mejor también para dejarse interpelar.

Este festival va a interpelar desde varios planos, a la música misma, al ser que crea, a la cultura y, finalmente, al poder en todas sus formas. El festival lleva el nombre de Interpelaciones y por vez primera, como una de sus apuestas más importantes, se ha trabajado conjuntamente entre teatro y música para conformar un lenguaje suma de varios lenguajes. Esta apuesta será en el último concierto, el 26 de enero, en el Teatro Municipal. Se escucharán y verán obras de Oldrich Halas, Nicolás Suárez, Antonio Torres con Gastón Arce y de Francia Oblitas con Oscar García.

La música contemporánea es, sobre todo, una actitud creativa, arriesgada, liberada, a veces rabiosa, a veces en estado permanente de humor ácido o de ternura. Pero no de conformismo ni de complacencia, ni de modelización. No se trata de usar un timbre local para corresponder a la identidad, se trata de mucho más, de lanzarse al agua de traje, pero con un absoluto respeto hacia el abismo.

El ingreso a todos los conciertos es libre. Así como debiera asistir el público, despojado, libre de cualquier prejuicio.

La música debería ser una sola

Nicolás Suárez / Compositor

La música debería ser una sola. Debería llegarnos a todos. Porque como dicen algunos investigadores, está ya en nosotros. Solo tenemos que permitir que nuestro cerebro la descifre. Solo tenemos que dejar que penetre por nuestras venas. La música se representa en una infinidad de idiomas, códigos y formas, siempre utilizando el sonido y el silencio —en realidad otra especie de sonido— como vehículos de transporte. Pero claro, como en muchas otras cosas también, somos nosotros mismos quienes le ponemos fronteras y límites a lo que escuchamos, no permitiéndonos gustar o entender nuevos discursos sonoros.

Y es así que en este mundo democrático musical —en uso de conceptos de los cuales nadie se puede librar— se conforma un abanico de partidos, como los MCM músicos clásicos medievales, los MRU músicos románticos unidos, los RAM reguetoneros a morir, MED música electrónica de DJ (no confundirla con la música electrónica académica MEA), MP metal papá, MNC música no comercial, MCB música contemporánea boliviana y otros muchos más. Todos exponiendo sus propuestas en disímiles espacios, teatros pequeños y grandes, pubs, salones de eventos, al aire libre, por radio, televisión o por el internet. Dios mío, hay una variedad de propuestas al vivo o grabadas (filmadas), que pueden confundir hasta al más avispado. Y, por supuesto, tanta información no procesada lleva a gran parte del público a dejarse llevar por el tren de la moda, cantando y repitiendo mensajes hasta la saciedad, hasta el adormecimiento mental del nuevo zombie, hasta la imposición final del mercader, hasta el rendimiento general sin lucha previa, hasta la Sordera, con mayúscula.

Desde esta plataforma (ejem) quiero anunciarles que después de una amplia convocatoria, hemos conformado un grupo de músicos, dispuestos a derrumbar esas barricadas mentales, a desbloquear aquellos oídos aprisionados, aquellas percepciones secuestradas, para proponerles que por un momento escuchen nuestra propuesta. Se trata de una cantidad de mensajes musicales en formato de aventura y atrevimiento, con tintes de osadía y audacia, que presentaremos del 20 al 26 de este enero indeciso (por las lluvias digo yo), en espacios como la plaza Balaguer, el Conservatorio Plurinacional de Música, el Teatro de Cámara y el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, en ocasión del octavo Festival Boliviano de Música Contemporánea, busquen el evento para información más detallada.

Estando cuasi seguro de que de no salir ansioso y expectante, sorprendido y asombrado, saldrás por lo menos enojado y ultrajado en tu integridad, por habernos permitido tocar esa vibrante y resonante fibra que todavía conservas en ti y que te permite suspirar ansioso, nuevos aires, nuevas esperanzas. No estás solo hermano, no estás sola hermana.

Cuando 2 lenguajes artísticos confluyen

Naira C. de la Zerda

En su octava versión, el Festival de Música Contemporánea Interpretaciones apuesta por un acercamiento al lenguaje teatral. Inaugurará sus conciertos el 20 de enero a las 12.00, en la plaza Balaguer (C. Montenegro, esq. 18 de Calacoto) con una presentación de Rodolfo Laruta y la Sonora Final de los Andes, dirigida por Juan Andrés Palacios.  

La agrupación interpretará cuatro piezas de su repertorio y la quinta contará con la improvisación de los componentes de Proyecto Border, los bailarines y actores Juan Carlos Arévalo y Elena Filomeno, y el músico y actor Bernardo Rosado Ramos.

Solista. Adriana Aramayo presentará cinco composiciones suyas. Foto: Daniel Walker, archivo

Luego, el 23 y 24 habrá conciertos en el Teatro de Cámara (G. Sanjinés e Indaburo), a las 19.30. En el primero, siete solistas y conjuntos subirán a escena; Cuarteto Coda, Zelma Vargas, Bernarda Villagómez, Adriana Aramayo, Julia Peredo, En árbol difunto y Ensamble 48 presentarán el resultado de sus investigaciones artísticas.

El 24 Jocelyn Barrios propone un espectáculo con siete obras —tres en estreno— con imágenes generadas a partir de sonidos y música electroacústica.  

El  25 el Conservatorio Plurinacional de Música será el escenario y mostrará el trabajo de su Ensamble Contemporáneo. Y el 26, el concierto de cierre tendrá cuatro “interpelaciones” en las que los lenguajes del teatro y la música se acercan para experimentar.

Se interpretarán dos piezas de Oldrich Halas, el compositor boliviano-checo. Luego, se presentará Cuánto, de Nicolás Suárez. Después estará La voz de Flavia, de Antonio Torres y Gastón Arce, y por último In Albis, de Óscar García y Francia Oblitas.

En esta versión el festival tendrá a más de 30 artistas en escena, como intérpretes, compositores o actores, que tienden lazos entre sí. Es una búsqueda que utiliza diferentes lenguajes y que pretende abrir el espectro de colaboraciones posibles para ofrecer diferentes propuestas artísticas.

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