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Festival de poesía Sudaka

Este encuentro de voces desde la disidencia sexual y regional, abriendo un territorio poético, se realizará del 12 al 14 de septiembre.

Festival de poesía Sudaka.

Festival de poesía Sudaka.

La Razón (Edición Impresa) / Édgar Soliz Guzmán y César Antezana Lima / Curadores

00:00 / 12 de septiembre de 2018

El sudaka es como una acumulación de formas que aún no han sido asimiladas al statu quo que se pretende a sí mismo como incluyente, tolerante y progresista. Cuando las demandas históricas de los subalternos se hacen parte del lenguaje políticamente correcto que la institucionalidad debate en los términos del vencedor, entonces sabemos que solo nos queda la cáscara brillante de un bonito listado de pretensiones edulcoradas, digeribles y compartimentadas. Lo sudaka no es una facción en litigio. No es un gueto disfrazado para la fiesta. Lo sudaka es un transcurso que reinventa los lenguajes aún no domesticados y que desde ahí se pretende una escritura poética que transforma constantemente su devenir en cuerpo/palabra.

El festival se plantea sudaka como una forma de pensar lo latinoamericano desde la escritura, especialmente desde la poesía, y desde la disidencia sexual (maricas, tortilleras, travas, marimachas, etc.). Pero este pensar/hacer involucra también los usos discriminatorios de la palabra sudaka, que siempre ha estado ligada a la migración, a la marginalidad, a la pobreza y a lo indígena. Este nombrar, como función del lenguaje poético, este nombrarse en lo sudaka, implica asumir toda esa carga peyorativa que presupone y entonces deconstruirla y resignificarla, para nombrar nuevos espacios, nuevas territorialidades al sur, latinoamericanas.

Lo sudaka nos posibilita pensar las disidencias sexuales desde aquello que es políticamente incorrecto. Desde poéticas maricas, tortas, travas, atravesadas por lo indígena y por la pobreza, empoderadas en la marginalidad, dotadas de una fuerza tan descomunal por rebelde, que les permite la toma radical/política de la palabra. Lo sudaka supone reivindicar la anormalidad, pensar el cuerpo/territorio en el que fluyen los deseos y los placeres, y al hacerlo desa-tar esas voces que gritan mientras la escritura misma sucede.

Lo sudaka: territorio poético

“Reivindico mi derecho a ser un monstruo/ que otros sean lo normal”, dice Susy Shock, poeta y cantante trans argentina, en su poema/manifiesto Monstruo mío y posibilita sin ambages la polisemia del lenguaje desde la imagen del monstruo, desde la contra/natura, desde lo fantástico y el exceso, desde lo perverso y lo extraordinario. Como un devenir en el lenguaje, Susy Shock se reinventa, palabra por palabra, a partir de su mutar como noble ejercicio y es en esos espacios en que aflora con toda intensidad la cotidianidad rabiosa de su ser.

Si lo sudaka está ligado a las formas clandestinas de habitar el territorio y que al hacerlo lo reinventan, la poesía sudaka se inscribe como lectura de ese habitar que trasciende la vida misma y que se reescribe en el cuerpo/territorial como urgencia biográfica para nombrarse, para leerse, para hacerse inteligible. Entonces Francisco Vargas Huaiquimilla, poeta mapuche, recrea el designio de su pueblo con este tipo de urgencias, en la poética de los territorios del sur chileno. En la misma línea, Fidel E. Chaparro Torrez, poeta peruano, piensa la ciudad de Lima desde la memoria homoerótica de los cuerpos/placeres para habitar la herida de sus calles, como buscando saciar sus soledades, en un rito iniciático, bebiendo de esa miel en el pliegue del pan traserado. Lo sudaka es entonces imaginado como un ejercicio de reescritura constante, como ese gesto que conjura los sentidos para encontrar la palabra y ahogarse en el signo lingüístico mientras que, como plantea Héctor Hernández Montecinos, poeta chileno, lo único concreto sería la imagen que se desliza entre las palabras/ como leche de luciérnagas para volar.

De esto monstruoso es que bebe el Festival de Poesía Sudaka, para generar vínculos inéditos, sospechosos. Poetas como la peruana Melissa Ghezzi, antologadora del libro Voces para Lilith. Escritura contemporánea de temática lésbica en Sudamérica (Estruendomudo, 2011) plantean su escritura como un ejercicio de diálogo amoroso entre mujeres. La misma Rosario Aquim, poeta boliviana, explora imágenes exuberantes para inscribir, desde lo andrógino, a sus musas o demonios como seres de fuego por quienes sucumbe su yo poético. Joan Villanueva, también boliviana, se pregunta con mecanismos aparentemente lógicos por la materialidad de los cuerpos, tanteando sus excesos siempre a punto de estallar en la brevedad de su lenguaje. Nombrar entonces a la seductora, a la inventora, a la tejedora, a la temible mujer / del abismo / de miedo, como lo hace Janina Camacho, es también politizar los usos de la escritura como la cruel invención de los desvaríos.

Sin la necesidad de otra etiqueta, desde la materialidad de los cuerpos y sus deseos, el Festival de Poesía Sudaka, marica, marimacha, queer, torta, trava, permite pensar otras dimensiones del lenguaje poético desde la fractura del mismo. Poesía, performance, canto folklórico, trova, punk, cumbia, artes visuales y cuerpos conglomerados con la finalidad de reescribir, constantemente, lo monstruoso de las existencias en disidencia.

Las actividades se realizarán en la Casa del Poeta (Claudio Sanjinés, 1602, casi Francisco de Miranda), Café Trans Cultural Almatroste (Ingavi 730 casi Alto de la Alianza) y el Centro Cultural de España en La Paz (Camacho 1484). Para conocer el programa, visitar el evento en “Facebook Festival de Poesía Sudaka”.

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