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Francesca Vertova, del ballet al hip hop

La bailarina italiana  narra su experiencia artística, que la llevó a trabajar en ballet clásico, contemporáneo y como productora de espectáculos de hip hop.

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda

00:00 / 09 de enero de 2019

El hip hop y el ballet clásico son muy similares; gran parte de la magia de estos estilos nace en  la técnica y el estilo. Movimientos precisos —con zapatillas deportivas o de punta— y una búsqueda estética intensa marcan las propuestas de estas danzas. Este es el punto de vista de Francesca Vertova, bailarina italiana —formada en la escuela de ballet del Teatro alla Scala (Milán) y en el teatro Bolshoi (Moscú)— que llega a La Paz este mes.

La artista dará talleres de ballet clásico, danza contemporánea y tarantela (danza folklórica italiana) del 14 al 26 de enero en el estudio del Ballet Summa Artis (H. Siles 4683, casi  2 de Obrajes). Y le gustaría —aunque no está confirmado— compartir su experiencia con los bailarines de hip hop de La Paz y El Alto.

Antes de ser testigo del crecimiento del hip hop francés, Vertova comenzó su formación en Milán, donde nació en 1961. Después de un par de años de gimnasia rítmica logró entrar a la escuela de ballet del Teatro alla Scala. Luego completó su formación en el teatro Bolshoi, donde conoció a Mónica Camacho, directora del Ballet Summa Artis.

“Seguir esta carrera implica estar donde tus intereses se estén desarrollando. Si quieres hacer comedia musical debes ir a Nueva York. En Italia no había un movimiento de danza contemporánea importante, por eso, me trasladé a Francia, donde había muchas más compañías y coreógrafos experimentando”.

En París no solo nutrió su técnica con diferentes técnicas —como aquella desarrollada por Merce Cunningham— sino que incursionó en el cine y la televisión, así como en otro tipo de espectáculos en vivo. Allí su madurez creativa le permitió tener la consciencia de qué es lo que buscaba para su carrera. No se trataba de los géneros o las técnicas, sino de la calidad de trabajo.

“Si está muy bien hecho, es bueno. Es una cuestión de nivel, no de género. La danza moderna está igual de bien que la contemporánea o el clásico. Por ejemplo, yo pasé por diferentes danzas, como el flamenco, pero no soy bailarina de flamenco. Busqué siempre dónde sentía que las cosas estaban mejor hechas”.

Es por eso que en cuanto vio que su arte comenzó a decaer, decidió retirarse y buscar un lugar diferente en el medio artístico francés, donde antes había sido parte del Ballet del Louvre y de la compañía profesional Michele Caserta. Se dedicó a la asistencia de producción de espectáculos en vivo y allí vio crecer el hip hop de la capital francesa.

“Quisimos averiguar cómo podíamos utilizar su energía en diferentes shows, así que organizamos giras durante varios años”, detalla la bailarina.

Al ver de cerca cómo trabajan en sus trucos y en su estilo reconoció que el hip hop compartía con el ballet la búsqueda por llevar el cuerpo al extremo. Así mismo fue testigo del aprendizaje de aquellos jóvenes, que después de años de trabajar con coreógrafos norteamericanos o del Reino Unido, decidieron tomar las riendas de su propuesta artística.

La segunda visita de Varsova es una iniciativa de Mónica Camacho, que desde hace 10 años trae maestros extranjeros para que los bailarines nacionales puedan continuar con su proceso de profesionalización. Para más información sobre el taller llamar al teléfono 67131633.

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