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‘La Fundación se va a reconducir con una política cultural acorde a la CPE’

Edgar Arandia. La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia es una de las instituciones culturales más importantes del país. Está dirigida por un Consejo Administrativo cuyas decisiones son ejecutadas por un secretario ejecutivo, cargo en el que ha sido designado recientemente el reconocido artista Edgar Arandia Quiroga. En esta entrevista, la autoridad se refiere a las características de la política cultural que guiará el ejercicio de su gestión.

Arandia. Fue director del Museo Nacional de Arte y secretario ejecutivo interino de la Fundación Cultural del Banco Central.

Arandia. Fue director del Museo Nacional de Arte y secretario ejecutivo interino de la Fundación Cultural del Banco Central.

La Razón / Rubén Vargas - periodista

00:00 / 10 de febrero de 2013

Edgar Arandia Quiroga es el nuevo secretario ejecutivo de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB). Esta entidad tiene a su cargo algunos de los centros culturales más importantes del país: el Archivo y Biblioteca Nacionales y la Casa de la Libertad, ambos en Sucre; la Casa Nacional de Moneda en Potosí, el Museo Nacional de Arte y el Museo Nacional de Etnografía y Folklore en La Paz. Y, de creación reciente, el Centro Cultural de Santa Cruz. Una de las características de esta Fundación es su independencia respecto al Órgano Ejecutivo, lo que le ha permitido ejecutar políticas de largo plazo.

— Con su nombramiento oficial como su secretario ejecutivo, la Fundación parece haber entrado en una nueva etapa. ¿Cuáles son las orientaciones fundamentales de esta gestión?

—La Fundación ahora tiene un Consejo de Administración que participa más activamente en su vida. Este Consejo está integrado por Roberto Borda, presidente; Óscar Vega, vicepresidente, y los consejeros Gustavo Lara, Néstor Taboada Terán, Homero Carvalho, Cergio Prudencio, estos últimos dos recién incorporados, y Orlando Pozo. Su misión es reconducir a la Fundación con una nueva política enmarcada en la Constitución Política del Estado Plurinacional. Lo que estamos haciendo es que todas las acciones de la Fundación vayan paralelas al sentido de la Constitución.

—¿Cuáles son los rasgos principales de esa política?

— Los lineamientos parten de lo que dice el artículo 98 de la Constitución. Este artículo dice, por ejemplo, que “la diversidad cultural constituye la base esencial del Estado Plurinacional Comunitario”; y que la “interculturalidad tendrá lugar con respeto a las diferencias y en igualdad de condiciones”. También es importante algo que dice la Constitución y que la Fundación no lo estaba asumiendo y que ahora tiene que hacerlo: “El Estado asumirá como fortaleza la existencia de culturas indígena originario campesinas, depositarias de saberes, conocimientos, valores, espiritualidades y cosmovisiones”. Y también que “será responsabilidad fundamental del Estado preservar, desarrollar, proteger y difundir las culturas existentes en el país”. En base a estos lineamientos, por ejemplo,  hemos consensuado una línea editorial para la Fundación y hemos incorporado tres campos del conocimiento: la literatura, la música y la soberanía alimentaria.

— La literatura y la música tienen sus propios campos de acción, ¿como debemos entender una política cultural respecto a la soberanía alimentaria?

—La soberanía alimentaria es un rasgo importantísimo de las culturas. En todas las grandes civilizaciones indígenas, a partir de los excedentes generados por la producción de alimentos, en un proceso dialéctico se crearon las especializaciones. Durante la colonización, los alimentos que consumían los antiguos bolivianos fueron desjerarquizados y su consumo se hizo minoritario y, en las épocas más duras de la Colonia, incluso clandestino. Este año nos vamos a ocupar de uno de esos alimentos, la quinua, aprovechando que es su año internacional. Estamos organizando una bienal de gastronomía y arte. Vamos a invitar a chefs internacionales de prestigio, quienes, en compulsa con los chefs bolivianos, van a crear recetas nuevas. Y vamos a posicionar esas recetas en el mundo. La gastronomía es un arte, es el único arte que hace feliz a los hombres. Las recetas se van a publicar en un libro que será distribuido a través de las embajadas a las grandes cadenas de hotelería. Por otra parte, los escritores y los músicos van a cantar a la quinua. Y ese material también será parte del libro.

— ¿Cómo se expresará la valoración de lo indígena y la interculturalidad en cada repositorio?

—Por ejemplo, este año el Museo Nacional de Arte va a hacer dos muestras. Una sobre el Taqui Oncoy y la extirpación de las idolatrías de 1565 y otra sobre la coca. Ahí entran la interculturalidad, los saberes indígenas y las cosmovisiones. El Centro Cultural de Santa Cruz está montando una exposición sobre el Carnaval, una gran muestra de la interculturalidad. En la Casa Nacional de Moneda, el 21 de marzo se inaugurará una sala de vestimentas indígenas del altiplano y los valles potosinos y chuquisaqueños. En la Casa de la Libertad de Sucre se ha comprado un anexo en el que se va a instalar la primera sala de historia pluricultural de Bolivia: la historia generalmente se la relata desde 1825; ésta va a ir  hasta las insurrecciones indígenas...

—Esta nueva orientación ha estado acompañada de cambios en la cabeza de dos importantes repositorios...

—El año pasado, la Fundación aprobó una directiva que establece que la gestión de los directores de los museos es de cinco años y que sólo pueden ser ratificados por otros cinco. Por otro lado, todos los años, el Consejo Administrativo hace una evaluación. Este año, el Consejo decidió ratificar a cuatro directores y cambiar a dos, a Ramiro Molina, que fue director por siete años del Museo Nacional de Etnografía y Folklore, y a Ana María Lema, que fue directora del Archivo y la Biblioteca Nacionales. En ningún momento se ha desconocido la capacidad y el valor intelectual de estos profesionales. Se trata de asuntos administrativos.

—¿Cuáles han sido los criterios para la elección de las nuevas autoridades?

—Joaquín Loayza fue designado director del Archivo y Biblioteca Nacionales como una promoción; él era subdirector de esta entidad. Para los consejeros, la expresión más alta de las culturas indígenas son los tejidos. Este criterio ha primado en la elección de Elvira Espejo como directora del Museo de Etnografía. Ella es una gran conocedora de los textiles. También se ha considerado un criterio de género y su experiencia en la investigación y su condición de artista. En ambos casos la elección fue por unanimidad.

— Ha comenzado la construcción del Museo de la Revolución Democrática y Cultural en Orinoca, la cuna del Presidente. ¿Se hará cargo la Fundación de la administración de este museo?

—No. Por la Ley de Bancos y por sus propios estatutos, la Fundación sólo se hace cargo de sus propios repositorios.

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