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Liber Forti, el hombre en alpargatas

El hombre de teatro se identificó profundamente con Tupiza, expresó su voluntad de ser enterrado en esa ciudad

Amigos.  Liber Forti con el cineasta Jorge Ruiz, Marina y Alfonso Gumucio Dagron.

Amigos. Liber Forti con el cineasta Jorge Ruiz, Marina y Alfonso Gumucio Dagron. Foto: Alfonso Gumucio

La Razón (Edición Impresa) / José A. Yáñez Vargas - Sociólogo

00:00 / 22 de marzo de 2015

Posiblemente la persecución política, en complicidad con el destino, fueron los autores de la llegada de la familia Forti a Tupiza, para agrandar una historia que abriría Los caminos de Nuevos Horizontes, como titula Lupe Cajías en su libro (2012) sobre la vida y obra de Liber Forti.

Germinal Liber Forti Carrizo nació en Tucumán, Argentina, el 19 de agosto de 1919. Fue bautizado de forma muy acertada como “Libre” (Liber), una bandera que llevó durante toda su vida marcada por su pensamiento libertario. En Tupiza —donde se había fundado la primera organización anarquista en Bolivia, la Unión Obrera Primero de Mayo, el año 1906 al igual que el periódico Aurora Social de la misma línea ideológica—, Liber Forti tuvo su primera aproximación a la lectura, en ello jugó un papel importante la Imprenta-Librería “Renacimiento” que abrió su padre. El teatrero y gestor cultural recordará esos años diciendo: “la niñez fue la mejor época de mi vida, en la que fui más inocente”.

Sus primeros acercamientos al teatro se dieron en territorio argentino, en un grupo de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) de línea anarquista. Posteriormente, radicando ya en Tupiza, produjo un radioteatro y paralelamente se integró al conjunto teatral de la Sección de Arte y Cultura del Club Deportivo The Strongest. Más adelante, en 1 de mayo de 1946, con un importante grupo de compañeros y compañeras, fundó el conjunto teatral Nuevos Horizontes, con el lema “Avancemos sin pausa y sin prisa, como las estrellas”.

El trabajo de Nuevos Horizontes marcó a toda una generación que se vinculó a las tablas con un compromiso profundo. Para los integrantes de ese grupo teatral, complementariamente al trabajo teatral y artístico, era también importante la construcción de una visión anarquista de la vida, que cruzaba como una transversal los procesos del “teatro como una hermandad”. Este compromiso se vería reflejado en el trabajo con la gente. El grupo teatral se encargaba de llevar obras a todos los distritos mineros del sur del país, lo que servía también como una plataforma para convivir y discutir sobre ideas e ideologías, sellando así aún más esa hermandad precedida por el teatro, conociendo y aprendiendo.

Luego de una trayectoria de14 años, con viajes y presentaciones nacionales e internacionales se presentaron algunos conflictos entre Nuevos Horizontes y sectores de la población de Tupiza. Se actualizó la ingrata frase de “nadie es profeta en su tierra”. Mientras que en instancias nacionales e internacionales el conjunto teatral era reconocido, el Colegio Suipacha le quitó el espacio para sus ensayos como un rechazo frontal a sus prácticas. En la publicación de Nuevos Horizontes Teatro N° 12 de 1961 se puede leer lo siguiente: “Nos vamos sin llevarnos nada, ni siquiera este sabor amargo y áspero de no haber sido sentidos ni comprendidos”. De esa manera comenzó la despedida, que obligó a algunos integrantes del conjunto teatral a tomar nuevos rumbos individualmente. Hubo otros motivos para la disgregación de Nuevos Horizontes, como la actitud de la población conservadora. Como  expresa Lupe Cajías en su libro: “Esa misma Tupiza, pero la de las beatas, los hipócritas y los temerosos, fue la que luego ahogó a [Nuevos Horizontes]” (2012: 52). Años después sucedió el reencuentro necesario entre Liber Forti y Tupiza porque el proyecto emprendido décadas antes no cayó por completo, se mantuvo como un foco de irradiación que marcaría la identidad e historia de todo un pueblo.

En el plano de la política, que no se puede desvincular del arte y la cultura, Liber Forti siempre tuvo al anarquismo como su carta de presentación. Esto le costó la persecución, el exilio y la tortura en repetidas ocasiones. El trabajo que realizó con Nuevos Horizontes con los trabajadores mineros llevó de forma casi natural a que en 1962 sea nombrado secretario de cultura de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), cargo en el que era ratificado en forma unánimemente en cada congreso de la organización sindical minera. Liber Forti también fue asesor del dirigente Juan Lechín Oquendo, por aproximadamente 40 años.

El pasado 11 de marzo murió Liber Forti en Cochabamba, a sus 95 años, pero dejó un gran legado construido sobre dos columnas: el teatro y el anarquismo. Su muerte despertó a muchas voces, en todos los rincones del país y más allá de sus fronteras, que reconocen su trayectoria. Sin embargo, todavía queda mucho por conocer sobre su obra y la herencia teatral que dejó con Nuevos Horizontes, esa célula implantada en Tupiza hace más de seis décadas y que ha permitido resaltar el nombre de esa ciudad como la cuna del teatro en Bolivia.

El hombre en alpargatas que se reconocía tupiceño parece que nunca quitó su pensamiento de este lugar, por eso pretendía llevar nuevamente obras teatrales como La zorra y las uvas hasta la cuna de Nuevos Horizontes. Ahora que Liber Forti ha partido, Tupiza lamenta esa pérdida por todo lo que ha significado para esa tierra. Y, sobre todo, está pendiente el deseo que manifestó en una entrevista reciente: que cuando le llegue el final o “caiga el telón” quería enterrarse en el suelo de su amada Tupiza.

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