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Marisa Monte

Una propuesta de silencio

La cantante carioca regresa con ‘Lo que de verdad quieres saber’, canciones de aceptación, de diálogo con uno mismo...

La cantante carioca regresa con ‘Lo que de verdad quieres saber’, canciones de aceptación, de diálogo con uno mismo... Foto: trova records

El País / Carlos Galilea

00:00 / 15 de enero de 2012

En las fotografías de O que você quer saber de verdade (Lo que de verdad quieres saber) se la ve en movimiento. “El disco fue hecho con un ritmo muy natural, sin plazo para terminarlo, en mi casa y en lugares en los que me encontraba con personas a las que iba incorporando al proyecto. Por eso me pareció que debía ser algo cinematográfico, que yo paseando por la calle iba a reflejar mejor la ligereza del disco”. Algunos títulos, como Seja feliz, ponen sobre la pista: “Canciones positivas, de aceptación, de un diálogo con uno mismo y del silencio necesario para eso. Nada dramáticas, ni problemáticas”, dice por teléfono desde Río de Janeiro.

El antropólogo Hermano Vianna habla de filosofía y autoayuda para este disco que trata del compromiso personal con el amor. “El amor es una forma de inteligencia, tal vez la mayor de todas. Esa frase la dijo una amiga mía, en una fiesta sorpresa que su marido preparó por su aniversario de matrimonio, y me marcó. El amor es un sentimiento superior que concilia, acepta, construye, nutre... Una forma inteligente de colocarse en el mundo porque se pueden conquistar muchas cosas con el amor. Tenemos el compromiso espiritual de intentar ser felices porque al hacerlo podemos transformar el mundo que nos rodea. Creo en la gentileza y procuro ponerla en práctica en mi vida cotidiana”. Son ya casi 25 años desde que Marisa Monte (Río de Janeiro, 1967) irrumpió imparable en la música brasileña y en los que se ha convertido en una referencia para las voces femeninas de las nuevas generaciones. “Mi evolución no fue lineal. Creo que se dio de una forma lateral porque empecé como cantante, pero en el segundo y el tercer disco comencé a implicarme en la producción y también como compositora. Después produje a Carlinhos Brown, la Velha Guarda [veteranos de la Escuela de Samba de Portela], Argemiro Patrocinio... Y empecé a escribir canciones para otros. No fui profundizando únicamente en el trabajo como intérprete sino que experimenté otras posibilidades dentro de la música”, explica. “Esa trayectoria me ha permitido poder estar en un grupo como los Tribalistas”.

La palabra mágica: Tribalistas. Y la pregunta mil veces repetida: ¿Por qué no hubo una secuela del disco, millonario en ventas, que grabó hace casi diez años con sus amigos Arnaldo Antunes y Carlinhos Brown? Lo cierto es que, al igual que en sus dos discos anteriores, O que você quer saber de verdade contiene varias composiciones de Marisa Monte escritas con Antunes y/o Brown.

Además de composiciones propias, Marisa Monte ha incluido en el disco una canción de los inicios de Jorge Ben, Descalço no parque, y un tango tradicional como El pañuelito, de Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza, grabado con los veteranos músicos del Café de los Maestros. “Gustavo Santaolalla me invitó a participar en algún concierto de Bajofondo y eso dejó un poso para su trabajo en este disco. El pañuelito es una canción que canté en Sao Paulo con el Café de los Maestros y que ya había sido versionada en portugués y grabada en los años 50 por Dalva de Oliveira con mucho éxito. La escogí porque cantar en español con cierto acento brasileño, con ellos que son argentinos, no me parecía buena idea. Preparé en casa una base y se la mandé a Buenos Aires para que hicieran el arreglo, una transformación fantástica de Gustavo Mozzi. Me devolvieron la grabación con lo que habían ensayado para el concierto y así, tal cual, está en el disco”.

CANCIONES. Con Devendra Banhart y Rodrigo Amarante grabó en Los Ángeles una antigua canción de Caetano Veloso para el disco contra el sida Red Hot + Rio 2. “En los tres días que Rodrigo y yo pasamos juntos en el estudio empezamos a componer O que se quer, que habla de obedecer a tu corazón, de seguir tu intuición, que es el asunto central del disco. La búsqueda de lo que realmente es importante para ti en la vida. Un código que es individual. Esa canción representa muy bien todo eso ya que habla de asumir el deseo y las consecuencias de lo que uno quiere”. “Hoy hay mucha información, mucho ruido. Y este disco es una propuesta musical de silencio. Paradójicamente, como si, a través de la música, quisieras recordar a las personas que existe el silencio interno. Por otro lado, hay también una búsqueda de la verdad, pero con la conciencia de que la verdad es una ilusión, sólo existe dentro de cada uno de nosotros”.

Marisa Monte tenía 19 años cuando su nombre apareció por primera vez en los medios de comunicación de su país despertando pasiones. Una muchacha alta, delgada y pálida que iba para cantante lírica hasta que se cansó. Desde entonces la persigue el rótulo de ecléctica: “Creo que esa diversidad es un sello de la cultura del Brasil. Vivimos en un país enorme, con diferentes estilos de música, además de todas las influencias externas que procesamos y transformamos para ir creando la bossa nova, el samba reggae, el samba rock, el funk brasileño... Es natural, sobre todo en mi generación, ese tránsito entre estilos. Brasil se formó a partir de las mezclas de otros pueblos. Todos tenemos varias etnias en nuestro pasado. Y comemos arroz, alubias y plátanos”, dice riendo. “Las diferencias son más sociales y económicas que étnicas. Y tenemos mucho que enseñar al mundo porque creo que el país estaba globalizado antes de la globalización”.

CONTROL. Impuso sus condiciones desde el primer contrato. La carioca, que posee su propia editora y un sello, fue la primera artista brasileña en tener un control absoluto de sus fonogramas. Nada puede hacer la discográfica sin su autorización. “Siempre intenté encontrar mi propia manera de encarar la creación musical, la industria, la prensa... Existen millones de maneras de estar en el mundo a través de la música y yo quise encontrar la mía. Una forma que me permitiera ser íntegra”. Una frase suya, mal entendida, sobre que quizá fuera éste su último disco, ha provocado reacciones de pánico entre sus seguidores. “Lo que dije en realidad es que a lo mejor de aquí en adelante podemos hacer las cosas de otra manera porque las personas cada vez escuchan menos discos. Y no siempre hubo álbumes. En los tiempos de los discos de pizarra las canciones iban de dos en dos. El formato de álbum es una herencia del LP. Y si el CD sigue en decadencia, porque ahora disponemos de otros medios, podremos hacer las cosas de otra forma”.

A Marisa Monte, cuyo primer disco se publicó en LP y casete, le gusta la idea de no tener la obligación de un formato determinado. “La posibilidad de escribir una canción hoy, grabarla mañana, y que la semana que viene la gente pueda conocerla. Esa velocidad que se ha acortado entre la creación, la producción y la edición me parece algo fantástico.

Me encanta pensar que puedo cantar en un concierto con el Café de los Maestros y sacar esa grabación enseguida. Otro ritmo de trabajo y menos intermediarios. Además de mucho más ecológico”. “Vivimos en un mundo en el que el ritmo externo dicta nuestra propia velocidad. Yo tuve días de correr aquí dentro de casa. Eso no tiene ya sentido para mí. Prefiero trabajar de una forma más placentera, más tranquila, más natural. En vez de dar 100 ó 150 conciertos por año voy a dar 60 y así tener tiempo para poder hacer otras cosas. Hubo momentos en que tuve que hacer giras tan largas, estaba dos meses fuera, regresaba diez días y volvía a salir de viaje dos meses, que cuando al fin llegaba a casa ni mi perro me reconocía. Los amigos ya no te llaman porque como te pasas la vida viajando no saben si estás. Y acabas desconectada de tu círculo de afectos. Empiezas a vivir aquella cosa de estar cada día en un lugar. Conoces personas maravillosas, pero al día siguiente estás en otra ciudad donde conoces otras personas maravillosas. Nada muy íntimo, nada muy profundo. Hoy en mi vida, que tengo hijos y esa raíz que es una familia en casa, necesito equilibrar todo eso para ser feliz. Si no, no voy a ser feliz”, asegura. “No quiero ser la cantante más famosa del planeta. Mi objetivo es llegar a viejecita, mirar hacia atrás y decir ‘lo aproveché’. No quiero arrepentirme”.

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