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Monseñor Caroli, viajero incansable por Bolivia

Una exposición fotográfica muestra los caminos y lugares recorridos por el enviado del Vaticano entre 1917 y 1921

La Razón / Rubén Vargas - periodista

02:00 / 15 de abril de 2012

Nació en Roma y murió en La Paz. Llegó a Bolivia en 1917 con una misión muy clara: reorganizar la Iglesia Católica. Durante el periodo de los gobiernos liberales, las relaciones entre el Estado boliviano y la Iglesia habían sido interrumpidas. En 1913 se restablecieron y unos años después, en 1917, llegó el primer Internuncio enviado por el Vaticano: monseñor Rodolfo Caroli. Durante los cuatro años siguientes viajó incansablemente por el territorio boliviano, especialmente por el norte y el Chaco, siguiendo la ruta de las Misiones Franciscanas y enterándose de la situación de la Iglesia. Ese extenso periplo fue documentado fotográficamente. La mayoría de esas fotografías fueron tomadas por el propio Caroli, quien viajaba siempre con las vestimentas de su alta envestidura y acompañado de una cámara Kodak y de su perro al que había bautizado con el aventurero nombre de Sandokán. Ese archivo da cuenta en imágenes de la misión del religioso en tierras bolivianas, pero con el tiempo se ha convertido en un valioso documento histórico, geográfico y antropológico.Una selección de 120 fotos de ese archivo forman parte de la muestra titulada Al encuentro de los bolivianos. Los viajes de Mons. Rodolfo Caroli en Bolivia (1917-1920) que se expone en el Espacio Simón I. Patiño de La Paz y que después visitará otras ciudades del país. La idea original de la exposición fue del sacerdote Lorenzo Calzavarini, en el marco de un proyecto de Espacio Simón I. Patiño y el Centro Eclesial de Documentación del Convento Franciscano de Tarija. Pero Calzavarini, reconocido historiador, archivista y director del Archivo Franciscano de la capital tarijeña, no llegaría a ver la consumación del proyecto. Murió, después de una larga enfermedad, el 9 de febrero de este año en Cochabamba. La muestra está dedicada a su memoria. 

El proyecto fue continuado y terminado por las curadoras Michaela Pentimalli y María Isabel Álvarez Plata. “Caroli —dice Pentimalli— fue una persona con muchos intereses. Además de ocuparse de la reorganización de la Iglesia —no sólo recorrió las Misiones sino fundó los Vicariatos de Beni, con sede en Trinidad, y del Chaco—, también se acercó a los indígenas de las tierras bajas desde un punto de vista de la solidaridad cristiana, hizo relevamientos de los ríos, de la arquitectura y de las etnias; y se interesó en los paisajes, en la botánica, en la fauna y en la arqueología. En su testamento dice que legó a los salesianos lo que él llama su ‘pequeño museo’ integrado por todo lo que recogió en sus viajes: piezas arqueológicas, textiles, producciones de las etnias...”.

Durante sus viajes por Bolivia, Caroli llegó a visitar 40 lugares, entre Misiones y pequeñas localidades. María Isabel Álvarez Plata explica que el recorrido que la muestra propone al visitante sigue, hasta donde es posible, el itinerario de los viajes de Caroli. “Queríamos —dice— que la mayor parte de las poblaciones por las que pasó estén presentes en la exposición”.

Caroli no hizo uno sino varios viajes, pero la ruta general que siguió fue la de las Misiones Franciscanas que lo llevaron de inicio de La Paz al Beni. Después pasó a Santa Cruz y de allí a las regiones chaqueñas.

“De acuerdo con los relatos —dice Álvarez Plata— Caroli habría recorrido en sus distintos viajes, durante cuatro años, alrededor de 25 mil kilómetros. Su trayecto, si se lo considera lineal y directamente, es de más de 3.000 kilómetros”.

En el comienzo de su travesía, las fotografías muestran a Caroli y su expedición saliendo de La Paz por las quebradas de Río Abajo. Él y sus compañeros siguen ese rumbo hasta encontrar el río La Paz. Más adelante el sacerdote ya está, siempre al Norte, en Covendo y después navegando en embarcaciones de troncos por el río Miguillas. La expedición sigue por Cavinas, por el río Madidi y, siempre por vía fluvial, hasta Riberalta, ya entonces una ciudad importante.

El siguiente paso es Trinidad. Pero para llegar allí desde Riberalta, explica Álvarez Plata, tuvo que salir del Beni. No había forma de hacerlo directamente.

“Tenemos información de que estuvo en Cochabamba”, dice la investigadora. En todo caso, las fotos lo muestran en el Chapare y por esa vía, llegando a San Ignacio de Moxos y luego a Trinidad. De Trinidad se internó en la zona de los Sirionós y de los Guarayos hasta llegar a Santa Cruz. De Santa Cruz, Caroli viajó al Chaco cruceño, al Chaco chuquisaqueño y finalmente al Gran Chaco tarijeño, la región habitada por los Tobas. De Tarija, ya por rutas de tierras altas, Caroli llegó a Tupiza donde, por lo menos fotográficamente, concluyó su travesía.

Ese largo viaje adquiere cuerpo y vida en las fotos: circunstancias congeladas para el futuro, retratos de tipos humanos diversos como diversa es la geografía, fauna y flora para una memoria natural de las cosas... En enero de 1921, probablemente a consecuencia de enfermedades contraídas en sus viajes, monseñor Rodolfo Caroli murió en La Paz. Un monumento funerario suyo está en la Catedral de esta ciudad.

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