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Montalbano, juego de espejos

El comisario Montalbano, personaje de las novelas de Camilleri, ahora se enfrenta a la mafia

Camilleri. A punto de cumplir 90 años.

Camilleri. A punto de cumplir 90 años.

La Razón (Edición Impresa) / Guillermo Altares - El País

00:00 / 06 de abril de 2014

Cuando le queda poco para cumplir los 90 años, Andrea Camilleri sigue escribiendo novelas del comisario Montalbano a un ritmo vertiginoso, como si fuese un Simenon del Mediterráneo, pero no se ha producido ningún bajón en la calidad, más bien todo lo contrario: cada vez son mejores, aunque también más cínicas y, en cierta medida, tristes. La última, Juego de espejos, es otra prueba de ello, de su magisterio, pero también de su cinismo creciente, sobre todo porque, por primera vez, la mafia ocupa un papel importante en su relato, un gran personaje siciliano que hasta ahora había estado ausente.

“A la mafia la he tenido siempre en un segundo plano, aunque siempre presente, porque negarla hubiese sido negar la existencia del aire”, aseguraba en una reciente entrevista en El País. “Influye en todas las relaciones, condiciona la existencia, y el Estado aún no sabe cómo luchar contra ella. Hoy además la mafia es de cuello blanco y, por tanto, más difícil de combatir. Al principio eran analfabetos y hoy tienen carreras, pero sigue siendo la mafia. Está en la política, en la industria”. Es verdad que la Cosa Nostra aparecía muchas veces en sus novelas, pero nunca había estado en el centro de un caso.

Siempre ha formado parte del retrato de Sicilia que el escritor de Porto Empédocle traza de su tierra natal, en la que el pasado y el presente se mezclan sin llegar a alcanzar el futuro que parece que a Sicilia se le escapa desde hace demasiado siglos. “No he tenido nunca problemas con la mafia”, asegura. “Y eso que ya han aprendido a leer. En el momento en que empezaron a matar periodistas entendí que ya habían pasado a la alfabetización”.

Camilleri siempre ha tratado con cariño a la Sicilia malhumorada y desconfiada.  Pero la otra Sicilia, la del silencio, la mafia, la especulación inmobiliaria salvaje, la Sicilia injusta y rota por su pobreza milenaria, la de los inmigrantes, también forma parte esencial de sus libros.

Y, aunque Montalbano es un investigador extraordinariamente hábil, hay una verdad profunda que siempre se le escapa. “Los detectives de las novelas de Leonardo Sciascia al final siempre salen derrotados y la verdad se les escapa. Quizás la averiguan, pero no se abre paso. La verdad en Italia, nos dice Sciascia, siciliano, es imposible”, escribe Iñigo Domínguez en su reciente ensayo Crónicas de la mafia en una frase que también se puede aplicar a este otro maestro de la literatura italiana.

El propio Camilleri lo describe así en un párrafo de Juego de espejos: “La justicia se había puesto en marcha. Sin embargo, Montalbano no estaba convencido de que la justicia acabara impartiendo justicia. En su recorrido encontraría obstáculos innumerables, abogados pagados a precio de oro, honorables diputados que debían su elección a la Mafia y tenían que saldar su deuda, algunos jueces menos valientes que otros, un centenar de testimonios falsos a favor”... Y, me temo mucho, que es una frase que puede saltar con facilidad a otros lugares.

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