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Música para una vida mejor

El Festival del Sol durante un mes y medio lleva música universal y boliviana a los barrios y los pueblos

La Razón / Rubén Vargas - periodista

00:00 / 30 de septiembre de 2012

Desde hace diez años, el Festival del Sol lleva la música universal a los espacios “donde la gente no ha tenido oportunidad de escuchar a una orquesta en vivo”, como dice el director y promotor de este circuito de conciertos, el maestro Freddy Céspedes.

Este año, el concierto inaugural de la décima versión del festival, en la iglesia Cuerpo de Cristo, de Villa Adela, estuvo a cargo de la Orquesta Filarmónica El Alto, un elenco integrado por jóvenes músicos de esa ciudad bajo la dirección de Céspedes.

Ese fue el punto de partida de una amplia agenda musical que a lo largo de septiembre llevó obras del repertorio universal y boliviano a Achacachi, en la provincia Omasuyos del altiplano paceño, y a la cálida Coroico, en los Yungas de La Paz.

En Achacachi —cuenta Marlene Mercado, directora ejecutiva de la Fundación Orquesta Filarmónica El Alto— este elenco, después de su primer concierto, fue invitado a participar en un encuentro de música autóctona de la provincia Omasuyos.

“Este es un ejemplo —complementa Céspedes— de la integración de las diversas expresiones culturales y, al mismo tiempo, del fortalecimiento de la identidad cultural”. En esa oportunidad, la llamada música clásica compartió espacio y público con la música autóctona.

Varias iglesias de la ciudad de El Alto fueron igualmente, escenarios para el Festival del Sol, lo mismo que espacios alternativos de La Paz, como las iglesias María Auxiliadora y San Francisco, el patio del Museo Nacional de Arte y el paseo El Prado.

Este año el Festival del Sol ha logrado la participación de un significativo número de elencos musicales. Junto a la Orquesta Filarmónica El Alto, también ofrecen conciertos, entre otros, el Conjunto de Cámara Promúsica, el grupo de cámara Disonante, la Orquesta Juvenil Nuevo Mundo, el Coro Herederos y el Ensamble de Flautas.

En octubre —el Festival del Sol se extenderá este año hasta el 14 de este mes— los músicos también llegarán a tierras orientales. Hay conciertos programados en Santa Cruz de la Sierra y Cotoca. Otros conjuntos que se han sumado a la iniciativa de llevar música a la gente son el conjunto de cuerdas Adventista, la Orquesta de Cámara de la Universidad Mayor de San Andrés, la Orquesta Juvenil y la Banda Sinfónica del Conservatorio Plurinacional de Música.Orígenes. Para remontarse a los orígenes de esta iniciativa musical, hay que viajar en el tiempo hasta el año 2000. En esa época, el maestro Freddy Céspedes —concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional durante 40 años y también director del elenco nacional— fue invitado por el Gobierno Municipal de El Alto a conformar una orquesta para la interpretación de música clásica.

Para Céspedes, reconocido violinista y maestro de este instrumento, formar una orquesta en El Alto no tenía sentido si los músicos no eran también de El Alto. Así, armado de su violín, recorrió plazas y visitó colegios, tocando y hablando de música para interesar a los niños y jóvenes. Así nació la Orquesta Sinfónica de El Alto, un proyecto cultural inseparable de una escuela de formación. Una donación de China —un instrumental completo para una orquesta sinfónica— fue la pieza que hizo finalmente viable el proyecto.

A propósito de cómo la gente hizo suyo este proyecto, hay una imagen que permanece en la memoria de los bolivianos. En febrero de 2003, una protesta popular en El Alto pronto se convirtió en una movilización violenta que se extendió a la sede de gobierno. Se la recuerda como Febrero negro. En El Alto, la muchedumbre movilizada incendió el edificio de la Alcaldía, donde también tenía su sede la orquesta y la escuela de música. Los noticieros de televisión mostraron cómo en medio de las llamas y el humo los jóvenes estudiantes y sus padres rescataban los instrumentos para librarlos del fuego.

La Orquesta Sinfónica de El Alto tuvo una exitosa trayectoria. Ofreció conciertos en el país —participó, por ejemplo, en el Festival de Música Barroca de Chiquitos— y fuera del país.

Céspedes dejó la dirección de la Orquesta Sinfónica de El Alto después de diez años de actividad continua y en junio de 2012, junto a un grupo de profesores, emprendió la formación de la Orquesta Filarmónica El Alto, un proyecto independiente que pretende ser autosostenible. “El objetivo de nuestro proyecto —dice Marlene Mercado— es brindar educación, dar oportunidades a niños y jóvenes para mejorar su calidad de vida a través de la música. Por la respuesta que hemos tenido y por la experiencia anterior, podemos decir que la música puede transformar la vida de las personas”.

El Festival del Sol es parte de ese proyecto educativo que hace de la música un instrumento para el de-sarrollo de los jóvenes. 

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