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Nicolas Duvialard: ‘La Alianza Francesa es un ciudadano de La Paz’

El director de la Alianza Francesa habla sobre los desafíos de la organización que promueve el idioma y la cultura francesa en sus 70 años en Bolivia. 

Nicolas Duvialard es el director de la Alianza Francesa. Foto: Alejandra Rocabado

Nicolas Duvialard es el director de la Alianza Francesa. Foto: Alejandra Rocabado

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Vargas / La Paz

00:00 / 27 de agosto de 2017

Con una fiesta electrónica, danza aérea y una cantante lírica suspendida por un arnés, la Alianza Francesa celebró sus siete décadas de vida en La Paz. La idea es un reflejo de la gestión de su director, Nicolas Duvialard, quien lleva dos años en el país en un esfuerzo por brindar una personalidad propia a la institución de difusión cultural.

— ¿Cómo asumió la celebración de los 70 años de la Alianza Francesa en La Paz?

— Es un gran reto. En este tiempo hubo muchos directores, que llegan por tres a cuatro años, para poner en marcha proyectos que anteriores directores han impulsado y gestionar nuevos. El objetivo es poner a la Alianza Francesa en un círculo positivo, cuidando la imagen de la institución, que es una familia. Hemos tenido la capacidad de convertir a la Alianza Francesa en un ciudadano de La Paz. Si no hay interpenetración no funciona, no estamos aquí solo para difundir la cultura francófona y francesa —obviamente recibimos a gente que desea presentar sus libros, o resultados de investigaciones—, sino que el fondo de esta institución es el diálogo cultural con toda la sociedad.

— ¿La vivencia va más allá del aprendizaje de un idioma?

Un alumno entenderá no solo la lengua, sino que va a entrar dentro de la cultura francesa y francófona. Por ejemplo, la mediateca va más allá: allí puedes descubrir el pensamiento francés y lo que es Francia. Aquí vas a abrir tu mente y tu corazón y empezar un viaje espectacular. Lo mismo sucede en La Paz para los franceses, incluyendo al director. Uno absorbe la realidad del contexto y el entorno.

¿Y cómo fue su proceso de ‘paceñización’?

— Cuando llegué me impactó la ciudad: es una ciudad hermosa y a la vez horrible. La topografía es única, no te puede dejar frío. En lo primero en que me cambió fue en dejar de fumar cigarrillos; es más, me volví casi alpinista: el Illimani me está esperando, ya hice el Huayna Potosí. Poco a poco te vuelves paceño, y ya no dices “tomemos una cerveza”, sino “vamos a cascarle una chelita”. Me encanta la gente en La Paz, al principio es cerrada, pero detrás hay unos corazones hermosos.

— ¿Qué ha logrado en su desempeño como director?

— Estoy en la mitad de mi gestión. Cuando llegué se había inaugurado la nueva sucursal en Achumani, habían pasado dos meses. Así que ni bien llegué, me dieron al bebé y lo hicimos crecer. Fue uno de mis objetivos y estoy muy contento, pues la filial está funcionando muy bien con el público de la zona Sur. Acabamos de construir una nueva sala y estamos viendo la posibilidad de hacer un nuevo piso. Después mi gran meta fue dinamizar y modernizar la institución. Modernizar, entendido como estar siempre al tanto de las nuevas tecnologías para enseñar el francés y utilizar nuevos métodos para formar profesores, pues debemos ser siempre exigentes; es una institución de gran nivel. Dinamizar, en el sentido de trabajar una imagen global, adecuada con una realidad actual y proyectar esa imagen. La comunicación es importante, así que esa imagen global es también la mía, porque una persona refleja a la institución, por eso hemos hecho que esos eventos sean dinámicos y sorprendentes. 

— Apasionado por el teatro, se nota su vena en estos eventos.

— Empezamos a hacer fiestas diferentes: el fondo siempre es institucional, pero la forma es lo distintivo. Hubo teatro de improvisación, encerramos actores para que en 48 horas propusieran una obra. Nunca tengo corbata, eso representa también una realidad. El estilo de ropa es también un estilo de pensamiento y de actuación. Yo impulsé todo eso y fue sencillo; cuando uno explica el porqué, la gente te sigue.

— ¿Cuáles son los retos?

— Necesito desarrollar cursos fuera de la Alianza Francesa. Estamos dictando clases en un colegio privado, Saint Andrew’s. Tenemos que convencer a colegios y universidades de que hay que invertir un poco y apostar todos juntos en ofrecer una oportunidad a los alumnos dentro de las instituciones.

Estamos dictando clases con la Escuela de Gestión Pública Plurinacional y en conversaciones con las Fuerzas Armadas. La Alianza está muy bonita y estamos muy llenos; pero si hay gente que no puede venir a nosotros, nosotros vamos a ellos. En lo cultural, desde que llegué nos posesionamos acompañando a los jóvenes artistas paceños en nuestra galería, que es de estándar internacional. En 2018 utilizaremos las redes sociales para promover a los artistas en videos cortos de alta calidad de tres minutos en que se explique quién es y por qué es importante en la vida de La Paz. Vamos a complementar con cápsulas educativas para solucionar dificultades sobre la lengua. El video estará en línea para que todos tengan acceso a esta información.

— La colaboración ha sido otra clave en esta gestión...

— El que quiere trabajar solo ya está muerto. Hoy todo se globaliza y hay que compartir gastos. Trabajamos con la UMSA, el Goethe Institut, la Alcaldía y ya tenemos una red establecida. Hacemos nuestros proyectos, pero la Alianza Francesa tiene un lugar muy interesante en la red cultural paceña y así seguiremos.

Gestor y teatrista

Nombre: Nicolas Duvialard

Profesión: Administración de Empresas y Comunicación de Empresas

Cargo: Director de la Alianza Francesa

Comenzó su trabajo en Colombia en cooperación internacional con una ONG que construía viviendas para desplazados por la violencia. Pasó al ámbito cultural y trabajó en la Alianza Francesa de Colombia, Brasil y desde 2015 está en Bolivia. Además es actor y ha realizado varios montajes teatrales.

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