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Noticia del Hades

De cómo, finalmente, el poeta se inicia en los dominios de la oscuridad

Mutis

Mutis

La Razón / Álvaro Mutis (1923-2013)

00:00 / 29 de septiembre de 2013

El calor me despertó en medio de la nochey bajé a la quebrada en busca de la fresca brisaque viene de los páramos. Sentado bajo un frondoso guadualun hombre esperaba, oculto en la esbelta sombra de las matas.Permaneció en silencio hasta cuando le preguntéquién era y qué hacía allí. Se levantó para respondermey desde la oscuridad vegetal que lo ocultaba llegó su vozy sus palabras tenían la afelpada independencia,el opaco acento de una región inconcebible.“Vengo —me dijo— de las heladas parcelas de la muerte,de los dominios donde el cisne surca las aguas serenasy preside el silencio de los que allí han llegadopara esperar, en medio de las altas paredes de granito,la inefable señal, la siempre esperada y siempre postergadaseñal de su definitiva disolución en la nada bienhechora.Ni la pulida superficie de las rocas, ni el helado espejode las aguas, guardan signo alguno de esa presencia innumerable.Sólo la nielada estela del perpetuo navegardel ave que vigila y recorre esas regiones, anunciacuáles son los poderes y quiénes los habitantes que pueblanel ámbito sin designio ni evasión del que vengo a dar noticia.Cada cual existe allí por obra de su propio y desoladoapartamiento. Sólo el cisne, en su tránsito sin pausa,con breves giros de su albo cuello majestuoso,nos reúne bajo el mismo gesto de un hierático despojo.La brisa callada que baja a menudo de las cimas de granitono basta para inquietar la superficie del lago. Nos llegacomo una última llamada del mundo de los vivos,de ese mundo en donde apuras, en distraído goce,los dones que nosotros, allá, en nuestros parajes,ya hemos olvidado. Observa cómo ninguna piedra esmuda en este tu mundo. Aquí te acogen voces, ecos y llamadastodo te nombra, todo existe para tu protección y alivio.Como presente no pedido y que no mereces vine a revelartelo que te espera. No saques apresuradas conclusiones,nada de lo que puedas hacer se tendrá en cuentaentre nosotros. La estancada y dura transparenciade nuestro reino no es propicia a los recuerdos y esperanzasque tejes y destejes en el tropel sin norte de tus días.No creo que llegues a entender lo que he narrado.Pertenece a una materia y a un tiempo que sólo los muertostenemos la lenta y gélida paciencia de habitar.La huella del cisne sobre las aguas nos mantienea la espera de nada, apartados y ajenos, presosen la neutra mirada del centinela de radiante blancuraen cuyos ojos se repite la teoría de los acantiladosque a trechos macula el óxido estéril de un liquen inmutable”.Esto dijo y al extender la mano desde la tibia penumbra,pareció iniciar un gesto ambiguo con el cual, al tiempoque se despedía, me estaba indicando que, en alguna forma,para mí indescifrable, yo me estaba iniciando en sus dominios.

Mutis, el aventurero

Había algo de aventurero y aristócrata decadente en este escritor nacido en Bogotá en 1923 y muerto en la Ciudad de México el 22 de septiembre. De lo primero da testimonio su propia vida y las peripecias de su alter ego, Maqroll el Gaviero, personaje de ocho novelas. De lo segundo, que desconocía la prisa. Sólo así pudo escribir poemas tan depurados como éste que nos sirve para decirle adiós.    

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