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‘Paisajes sonoros’, vibraciones de la ciudad

El proyecto que registra, estudia e interpreta la sonoridad paceña prepara un libro sobre sus hallazgos.

La percepción de un espacio se compone de múltiples factores, entre ellos el sonido. Foto: Miguel Carrasco

La percepción de un espacio se compone de múltiples factores, entre ellos el sonido. Foto: Miguel Carrasco

La Razón (Edición Impresa) / Naira C. de la Zerda / La Paz

00:00 / 25 de octubre de 2017

Desde hace 10 años que el proyecto creado por Bernarda Villagómez y Óscar García, Paisajes sonoros de Bolivia, viene registrando, analizando e interpretando los paisajes sonoros de La Paz, y en menor medida aquellos en Cochabamba y Santa Cruz. Ahora Villagómez y García preparan un libro que sintetiza las conclusiones del análisis comparativo del conjunto de sonidos recopilados. “Primero, Óscar y yo habíamos empezado a trabajar sobre esto de manera individual, hasta que decidimos materializar el proyecto en Bolivia. En mi caso, es algo que ya había desarrollado en mi tema de tesis”, narra la artista e ingeniera en sonido.

Este estudio permite tener información concreta sobre la contaminación acústica en las distintas zonas de la ciudad y su crecimiento o decrecimiento a lo largo de una década. También posibilita tener un registro de la memoria sonora de la urbe y determinar aquellos lugares que funcionan como hitos dentro de ella. “Hemos hecho un trabajo comparativo sobre cómo han ido cambiando distintos hitos urbanos, por ejemplo, ya podemos hablar de la contaminación acústica en la plaza España. También hemos identificado nuevas fuentes sonoras y el crecimiento de aquellas que ya existían. Con este tipo de datos podemos saber cómo cambian algunas de nuestras costumbres como sociedad”.

La recolección de datos involucró a una cantidad importante de personas, entre músicos, estudiantes del Conservatorio Plurinacional de Música e interesados en el arte sonoro. Una de las características más importantes del registro fue el tiempo de exposición. “Hay un mínimo de requisitos que se necesitan para captar un paisaje sonoro, necesitas manejar bien la temporalidad porque si grabas algo muy corto tampoco te dice mucho, ésta es la forma de empezar. Después lo grabado entra al banco de datos, donde se hacen los análisis físico-acústicos, ahí se ve cómo están los parámetros de frecuencia y los parámetros de espectros sonoros también, como la dinámica y la intensidad. Se toman en cuenta desde los factores más simples, más fáciles de entender, hasta los más complejos”.

El análisis de todos estos elementos permite hacer una descripción pormenorizada y concreta de un paijase sonoro. Después se pueden realizar comparaciones entre paisajes o de un mismo lugar a través del tiempo, de esta forma el análisis se va complejizando y genera datos más completos, para poder entender mejor los efectos perceptivos que tienen los sonidos sobre las personas. “La inteligencia auditiva nos permite descifrar estructuras simbólicas, construidas a partir de una especie de síntesis abstracta de experiencias sensoriales y afectivas. Es así que un paisaje sonoro no solo puede entregar datos objetivos, sino también información que tiene que ver con lo emocional y subjetivo de una sociedad, puede indicarnos cómo establecemos un diálogo estético con nuestro entorno, como colectividad y como individuos”.

La sistematización de los datos se hace con diferentes tipos de softwares que posibilitan la examinación de parámetros físico-acústicos y su comportamiento. “El tiempo es probablemente la dimensión más importante dentro de nuestro proyecto, hacemos registros constantes que nos ayudan a hacer confrontaciones de las condiciones sonoras, para llegar a conclusiones objetivas que respaldan aquellas de carácter más subjetivo”.

Uno de los principales colaboradores de Villagómez y García en este proyecto fue el Gobierno Municipal de La Paz. Esto se debe a que el estudio puede brindar información pormenorizada sobre la contaminación acústica en la ciudad. “En realidad estamos en contacto continuo con la Alcaldía, hablamos de cosas como la música de los carros de basura, por ejemplo. Más que otra cosa, tratamos de hacerles notar elementos que pueden acrecentar la contaminación acústica. Lo que hacemos es alertar, dar a conocer lo que sabemos, y no solo a las autoridades sino a todos los que les interese saber sobre los paisajes acústicos que grabamos”.

Otra cara de la utilidad que tiene esta sistematización es la creación de una suerte de biblioteca de sonidos. En ella se pueden encontrar paisajes urbanos de La Paz, Cochabamba o Santa Cruz, en diferentes años. “Generalmente colaboramos con artistas sonoros, con gente que está haciendo teatro o por ejemplo con producciones audiovisuales, que por falencias en el registro de sonido directo necesitan recurrir a nuestro catálogo”.

Para aquellas personas que deseen contactarse con los encargados del proyecto para tener acceso a los registros, Bernarda Villagómez y Óscar García, pueden mandar un correo a [email protected] 

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