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Performance - Política y cuerpo en el primer encuentro en La Paz

El evento que se inauguró el miércoles reúne a performistas de nueve países para reflexionar sobre el arte, la política y la libre expresión.

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda / La Paz

13:06 / 26 de marzo de 2018

La metáfora de la “caída común” —tema del primer Encuentro de Performance Interdicta, que se realiza en La Paz— implica asumir un lugar creativo y transformador en un momento de crisis social, no solo latinoamericano, sino mundial. Es reconocer la caída y dejar de ofrecer resistencia para operar desde ella misma, explican los artistas Gustavo Solar y Alejandra Álvarez, gestores de esta reunión internacional de creadores performáticos.

“La caída es una herramienta política importante para cuestionar qué es caer, entrar en crisis y ¿en realidad está pasando?”, desarrolla el performista chileno.

El evento reúne a artistas de Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, México, Brasil y Venezuela. Comenzó el miércoles 21 de marzo y concluirá el lunes 26 de marzo. Las intervenciones se llevan a cabo en espacios públicos (Plaza del Bicentenario, plaza Abaroa y plaza Camacho, Montículo), en Persona Casa Galería (C. Alfredo Ascarrunz 2592) y en Sultana Arte Café (Av. Ecuador 2496), ambos en Sopocachi.

La plataforma virtual Interdicta, base organizativa de este encuentro, nació con el proyecto de creación de una revista de performance en 2014. Quiso ser un archivo que recopilara textos escritos por artistas que tuvieran experiencia en performance.

“Fue un intento de apropiación de la teorización, por parte de los actantes y no tanto análisis de curadores, historiadores del arte o investigadores académicos”, explica el artista chileno.

Luego, el proyecto entró en suspenso hasta agosto de 2017, cuando se lanzó una convocatoria de manifiestos que proponían responder a ¿qué es performance ahora? ¿qué será en el futuro? La intención fue plantear un formato “vertical” que direccionara a los artistas a definir respuestas, que si bien son subjetivas, marcan un punto de vista concreto y claro.

Gracias a la gran cantidad de trabajos recibidos y la red de reflexión y contacto que comenzó a formarse y ampliarse rápidamente, se decidió organizar un encuentro. “Fue un vaso que se rebasó, hubo mucha respuesta, lo que despertó la necesidad de hacer algo en vivo y en directo porque la textualidad del cuerpo dice mucho más, es algo que uno puede leer para seguir con la reflexión”.

El trabajo se realizó a distancia, desde tres núcleos diferentes: La Paz, Santiago de Chile y México/ Canadá, donde residen los organizadores. Gracias a la Convocatoria de Manifiestos tenían una base sólida de artistas convocados. La cantidad de creadores que se inscribieron al evento superó sus expectativas, lo que les permite proyectar más actividades a futuro. 

“Gracias a las redes sociales, la plataforma cobró circulación. Tenemos a grandes exponentes internacionales, nacionales (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) y algunos que comienzan. Los emergentes podemos aprender más y los viejos lobos de mar se renuevan”, amplía la teatrista paceña.

Las principales líneas de reflexión pasan por un respeto a la libre expresión de los artistas, intentando dejar de lado las líneas curatoriales preestablecidas.

Buscan crear puntos de encuentro, y conflicto también, que permitan reflexionar sobre la realidad desde contextos críticos y territorialidades que puedan cuestionarse.

El cuerpo es una constante en gran parte de las propuestas artísticas del este evento. “Nuestra herramienta vuelve a ser una óptica para analizar cuestiones políticas y sociales. Nos convoca al cuerpo y los poderes y fuerzas que lo atraviesan”, detalla Solar. Asimismo, la plataforma sigue apostando por el diálogo sobre qué es para cada uno la performance, qué puede proponerse de esta instancia y qué función social y política puede tener. “Queremos descolocar las ideas hegemónicas de la performance, lo rico es que es capaz de transgredir y deconstruir su propia imagen”, complementa Álvarez.

Las fechas coincidieron aleatoriamente con las actividades conmemorativas del Día del Mar, que se celebran en todo el país. Álvarez explica que es una  casualidad que adquiere sentido y politización a medida que los diálogos entre artistas toman forma.

“Las relaciones entre Chile y Bolivia nunca se detuvieron. Históricamente siempre nos hemos conectado y la ruptura diplomática tiene que ver con los estados. Nosotros queremos visibilizar que pasan cosas entre nosotros”.

Esta reflexión está relacionada con una de las líneas de discusión propuestas en la reunión: la toma de conciencia de la realidad social política que se está viviendo en Latinoamérica. La economía y la historia funcionan también como puntos en común y como detonantes para pensar el “sur” como una problemática a cuestionar. Esto rompe con la noción de la performance como un discurso altamente relativista o subjetivo. 

“Lo que la performance está validando desde este discurso es que sí puede construir una opinión. Puede tomar una postura, sin dejar de lado la subjetividad y las entrañas”, comenta Solar.

El jueves 22, a la 13.00, estaba programada la performance de una artista nacional, en el atrio de la Iglesia Metropolitana Nuestra Señora de La Paz (plaza Murillo). No pudo terminarse porque la creadora fue acusada de atentar contra la moral y las buenas costumbres, y fue arrestada por la Policía junto a tres artistas extranjeros. 

Después de varias horas pudieron ser liberados. Si bien Galo Coca —dueño de Persona Casa Galería, espacio que le da cabida al encuentro— afirma que fue un abuso policial, Álvarez reconoce que es uno de los riesgos de utilizar la calle como espacio de intervención performática.

Esta represión contrasta con lo sucedido con la propuesta de la artista colombiana Jenny Toro. Ella realizó una performance en la que camina unos metros con el torso desnudo, para después cortar un plátano con un machete y ofrecérselo al público reunido. Se realizó el miércoles a las 15.00 en la Plaza del Bicentenario (atrio UMSA) sin ningún inconveniente.

“La lentitud, con la que ya había trabajado antes, fue muy efectiva, con un impacto más fuerte, para intervenir en un espacio caótico y acelerado. Reflexiono sobre la figura de una mujer guerrera, relacionada con la lucha de los pueblos indígenas, que descuartiza el patriarcado y el colonialismo y transforma a la banana —producto colonial por excelencia— en un elemento nutritivo de nuevo”.

No existe un espacio o escuela especializado en performance en Sudamérica. Por eso, Solar y diversos artistas crearon la plataforma virtual Interdicta. Su objetivo es generar una red que articule la reflexión y la creación de artistas performativos por medio de su página web (interdicta.cl) e iniciativas como este encuentro.

“Realmente no hay redes arraigadas en nuestro continente, pero sí hubo espacios esporádicos de encuentro que nos permitieron conocernos. Ahora tenemos la intención de generar algo más profundo con esta plataforma. Hay un deseo de encontrarnos para salir de nuestro solipsismo”.

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