Tendencias

Las expresiones y las luchas indígenas

‘Estudio más completo y serio sobre arte textil’

La Razón / Juan Carlos Orihuela - Poeta y crítico

00:00 / 06 de octubre de 2013

-        Sinclair Thomson. Cuando sólo reinasen los indios. La política aymara en la era de la

insurgencia. La Paz, Muela del Diablo Editores y Aruwiyiri Editorial THOA, 2006.

Obra de singular importancia en la historiografía y las ciencias sociales en Bolivia dado el enfoque a profundidad con que se reflexiona sobre la época de las insurgencias aymaras en el en el siglo XVIII, especialmente en lo que se refiere al ciclo de Tupaq Katari. Se trata de una mirada interdisciplinaria sobre uno de los episodios más dramáticos y vigorosos de la historia de esta parte del continente.

-        Teresa Gisbert, Silvia Arze y Martha Cajías. Arte textil y mundo andino. La Paz, Gisbert y Cía., 1988. 

Probablemente sea, ya en cuarta su edición corregida y aumentada de 2010, el estudio más completo y serio sobre arte textil en el mundo andino, en la zona que comprende Cuzco y Potosí. Publicación rica en imágenes y contenido, este clásico del arte textil andinoestá basado en el estudio de estilos, técnicas y nomenclaturas que relacionan los textiles andinos con diversas concepciones del mundo, pasando por el arte textil en el Virreinato y terminando en la textilería indígena. 

-        Silvia Rivera Cusicanqui. Oprimidos pero no vencidos. Luchas del campesinado aymara y quechwa 1900-1980. La Paz, HISBOL, 1994.

La importancia de esta obra radica en la propuesta que hace Rivera Cusicanqui para llevar adelante una relectura de la historia de las luchas de los movimientos campesinos aymara y quechwa entre 1900 y 1980, en base, al mismo tiempo, a una reconceptualización de horizontes históricos que oscilan pendularmente entre una memoria corta y una memoria larga, entre dos visiones de mundo a menudo incompatibles y antagónicas.

-        Julio de la Vega. Cantango por dentro. La Paz, Editorial Sierpe,1986.

Novela central en la producción novelística boliviana por cuanto apela a recursos poco utilizados en la narrativa boliviana anterior y que ya aparecen la primera novela de de la Vega , Matías, el apóstol suplente, de 1971.Se trata de un relato atravesado por el humor, entendido éste como diálogo y comunicación que desjerarquiza la enunciación discursiva dogmática y oficial, se resuelve a través de un lenguaje alternativo finamente utilizado que crea una sensación de libertad, irreverencia y subversión.

-        Blanca Wiethüchter. Madera viva  y árbol difunto. La Paz, Altiplano, 1982.

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