Tendencias

Resistir

La resistencia es una forma de lucha, también artística, como se verá en el nuevo proyecto de Diego Aramburo.

Resistir. Foto: pinterest2

Resistir. Foto: pinterest2

La Razón (Edición Impresa) / Claudia Eid / Dramaturga, directora de teatro y periodista

00:00 / 25 de abril de 2018

Los movimientos femeninos de sufragistas (encabezados formalmente por Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton, en EEUU, y en Inglaterra con nombres como Emmeline Pankhurst y la inolvidable Emily Wilding Davison, que murió luego de lanzarse a pies del caballo del rey, en un acto de reclamo por los derechos de las mujeres, cuya lápida aún reza “Hechos y no Palabras”) resistieron el rechazo de su contexto social e inmediato, el rechazo de sus propias parejas, el rechazo de sus compañeras de trabajo. Las sufragistas resistieron y consiguieron el voto para todas, es decir, que nuestra palabra sea tomada en cuenta, que nuestra opinión tenga incidencia en las decisiones políticas (a pesar de que aún esto no se da de forma igualitaria con relación al dominante voto masculino, pero se avanzó gracias a ellas).

Si la historia de los hombres está plagada de conquistas de territorios, recursos económicos y poder, incluyendo bombardeos, abusos y guerras, la historia de las mujeres está plagada de conquistas de derechos ya dados para los varones.

En el siglo XV, Christine de Pizan, considerada la primera escritora profesional de la historia, se animó a lanzar la “teoría” de que la “inferioridad de las mujeres” no se atribuía a la condición natural de éstas, sino que era consecuencia de su falta de educación, y por ello defendía su derecho a acceder a las universidades. La querella formal que Pizan planteó, generó debates, tertulias y escritos durante varios siglos. Siglos de resistencia.

Y, a pesar de que las mujeres lucharon tanto como los hombres en la Revolución Francesa que dio en el surgimiento del movimiento republicano, solo en el siglo XX, y luego de muchas mujeres muertas por esta causa, tuvieron libre acceso a la educación. Aunque siga habiendo culturas, como la nuestra, donde la primera opción cuando la familia necesita alguien en casa, es que las hijas dejen la escuela antes que los “varoncitos”.

“Pero las cosas han cambiado desde que la mujeres tuvieron que luchar para poder opinar”, me dirán. ¿En serio?Entonces ahora vivimos en sociedades equitativas, en las que los unos respetan a los otros, los salarios son iguales para hombres y mujeres, las sociedades están gobernadas por individuos que no quieren quitarle nada a otros territorios y por eso recurren a los actos más violentos y detestables, todo es lindo ahora, ¿no?

Ya no hay mujeres víctimas de persecuciones políticas, hay tantas presidentas como presidentes, ¿si? ¿Ya estamos así?, pues no. Todavía falta mucho y una vez escuché decir a Beiby Vaca Parada, docente de la Universidad Privada de Santa Cruz (Santa Cruz), que hay que comenzar por cambiar nuestro metro cuadrado, o sea, “el cambio comienza por uno”. Suena muy trillado, pero es así nomás. Obviamente uno solo no alcanza a detener en el acto los abominables bombardeos en Siria, pero puede comenzar a ver distinto, a ayudar más, a ser empático. Y no porque todos debamos ser “buenitos”, sino porque nos estamos yendo al carajo.

Las luchas tienen que ver con las resistencias. Resistir a ser injustos con los demás, resistir a ser abusivo o abusiva cuando tengo la oportunidad, resistir a atropellar al otro, etc.

Se puede resistir.

Se resiste desde el arte también. Hay acciones de resistencia, así es como entiendo el nuevo proyecto de Diego Aramburo, Genero, sí, así sin tilde, porque nace de la idea de generar algo y además, la acción se relaciona con género.

Esta acción está prevista para realizarse el 2 de mayo en La Paz, y así se quiere dar inicio a la apertura pública de un proyecto que comenzó hace meses con una serie de acciones de resistencia.

A veces para ganar algunos derechos hay que perder varios, Diego trabaja para que su hija los pueda ganar. Es una acción artística, una pieza de dramaturgia expandida que dialoga con una “realidad”. “Realidad” que raya frecuentemente entre el absurdo y la mala ficción.

El proceso de concreción de Genero comenzó el año pasado y, como en alguna otra ocasión, es Diego quien se pone en el centro de “la escena” para demostrar algo. Y seguro que el circuito teatral se lo reprochará, y seguro que ofenderá a alguien o a varios y seguramente será muy criticado y se tratará de desvalidar su acción, porque para alguien puede representar una amenaza, entonces a Diego le tocará resistir, como le tocó a las sufragistas, a esas, a las que les debemos tanto.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia