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Sylvia Plath como artista

Sylvia Plath —por su vida, por su obra— es uno de los mitos de la poesía. Acaba de publicarse un libro que revela una faceta poco conocida: el dibujo. Esta es la introducción al volumen, escrita por su hija

La Razón (Edición Impresa) / Frieda Hughes

00:00 / 11 de enero de 2015

Mi madre, la poeta Sylvia Plath, nació el 27 de octubre de 1932 en el Massachusetts Memorial Hospital de Boston en los Estados Unidos. Vivió con energía, pasión y una sed de conocimiento que dirigió hacia sus afanes literarios y artísticos hasta que se suicidó, el 11 de febrero de 1963.

Aunque mantuvo nuestra casa en Devonshire después de que ella y mi padre, el poeta Ted Hughes, se separasen, en octubre de 1962, mi madre tenía necesidad de estar en Londres. Alquiló un dúplex en el número 23 de Fitzroy Road, donde vivió con mi hermano pequeño, Nicholas, y conmigo durante solo ocho semanas antes de morir.

Muy conocida ahora por su novela semiautobiográfica, La campana de cristal, que se publicó con el pseudónimo Victoria Lucas unas semanas antes de su muerte, en 1963, primero se hizo famosa por su poesía, cuando su recopilación, Ariel, se publicó con gran éxito póstumo. Mi padre preparó la edición usando poemas del manuscrito que mi madre dejó sobre su escritorio al morir.

En 2004, Faber and Faber en el Reino Unido y Harper Collins en los Estados Unidos publicaron Ariel: The Restored Edition, que reprodujo los poemas tal como mi madre los había ordenado. Me encanta que puedan leerse los dos volúmenes, porque la edición de mi padre está influida por sus propias preferencias y lo que considero su ojo editorial, increíblemente sagaz, mientras que la edición de mi madre tiene mucho de obra en curso, detenida en su evolución en el momento de la muerte.

Pero, por mucho que la poesía dominara su propósito, el arte siempre fue un elemento importante de la vida de mi madre. Cuando era adolescente, recibió clases particulares de arte de una tal miss Hazelton, y, ya adulta, escribió en su diario de Yaddo (véase The Journals of Sylvia Plath, publicado por Faber and Faber en 2000) que tenía “sueños de grandeza” y esperaba que el New Yorker utilizase sus ilustraciones junto a su obra escrita, como lo hizo el Christian Science Monitor, “sancionando así que anduviera correteando y dibujando sillas y cestas”.

Después de graduarse en Smith College, el 6 de junio de 1955, de octubre de 1955 a junio de 1957, mi madre asistió a Newnham College en la Universidad de Cambridge, donde estudió Lengua y Literatura Inglesa gracias a una beca Fulbright de Estados Unidos.

En Cambridge conoció a mi padre y se casó con él; su boda se celebró a las 13.30 el 16 de junio de 1956, con licencia especial del Arzobispo de Canterbury, en la iglesia de St. George the Martyr, Bloomsbury. Al principio no hicieron público su matrimonio, porque mi madre tenía miedo de que le quitaran la beca.

Durante junio y julio de 1956, mis padres pasaron la luna de miel en París y Benidorm, antes de volver a París en agosto, hecho que mi madre reflejó en algunos de sus bocetos. La pareja no decidió comunicar su matrimonio a Fulbright y Newnham hasta octubre de aquel año: afortunadamente, la beca de mi madre no se vio afectada.

En su última recopilación de poemas, Cartas de cumpleaños, mi padre menciona los dibujos de mi madre; en su poema Tu París, mi madre dibuja los tejados de París, un bolardo, una botella y también a él. En su poema Dibujar describe cómo el propio acto calmaba a mi madre, y cómo se concentraba y tranquilizaba, y cómo, a medida que las horas ardían, torturaba a los objetos que representaba hasta que éstos ocupaban su posición definitiva, y toda la escena quedaba aprisionada para siempre.

A menudo, mi madre reflejaba su evolución literaria y artística en sus cartas y diarios; en una carta a mi padre fechada el 7 de octubre de 1956 (domingo por la mañana), describe cómo el día anterior había estado esbozando vacas en Grantchester Meadows. Se trata de una entre varias cartas que mi madre escribió a mi padre desde Cambridge durante los periodos de separación que ellos mismos se impusieron, pensados para mantener el engaño de que no estaban casados.

En una carta a su amiga de Smith College, Marty (Marcia) Brown Stern, fechada el sábado 15 de diciembre de 1956, escribió con efusión sobre su nuevo marido, contándole a Marty: “Me puso a escribir y dibujar de nuevo después de un invierno malo”.

A menudo reconocía que mi padre la había inspirado para crear cuando se bloqueaba o sentía que había perdido el rumbo.

También el arte de los demás sirvió de inspiración para sus poemas; a petición de ARTNews, en 1958, escribió poemas inspirados por las obras de sus artistas favoritos. Por entonces daba clase de Lengua y Literatura Inglesa a las alumnas de primero en Smith College, donde había estudiado, y también acudía como oyente a un curso de Historia del Arte impartido por la profesora de Smith Mrs. Van der Poel.

El 22 de marzo de 1958, en una carta a su madre, mi madre estaba pletórica: “He descubierto mi fuente de inspiración más honda, que es el arte: el arte de los primitivos como Henri Rousseau, Gauguin, Paul Klee y De Chirico. He sacado montones de libros maravillosos de la Biblioteca de Arte (siguiendo la sugerencia del magnífico Curso de Historia del Arte al que voy de oyente todas las semanas) y desbordo ideas e inspiraciones, como si hubiera estado conteniendo un géiser durante un año”.

Mi madre escribió dos poemas inspirados en De Chirico; dos, en Rousseau; y cuatro, en Klee. Mientras trabajaba en esos poemas, abordó sus influencias en una entrevista que mi padre y ella concedieron a Lee Anderson en Springfield, Massachusetts, el 18 de abril de 1958: “Tengo una imaginación visual. Por ejemplo, me inspiran los cuadros, y no la música, cuando acudo a otra forma de arte… Los veo muy claramente”.

Algunas de las primeras obras de arte de mi madre, junto con bocetos y dibujos en cartas y postales, se hallan en su archivo en la Mortimer Rare Book Room de Smith College, Massachusetts, y en la Lilly Library, Bloomington, Indiana. Sin embargo, los dibujos de este libro son la colección que mi padre nos regaló a mi hermano y a mí antes de fallecer, el 28 de octubre de 1998; casi todos son de 1956, el año en que mis padres se casaron, y siguen mi orden personal, dado que las fechas de composición no pueden establecerse en todos los casos.

Aunque mi padre repartió los dibujos entre los dos, mi hermano me pidió que los guardase todos yo y los conservase hasta que, cuando tuviéramos tiempo suficiente, pudiéramos organizar una exposición para exhibirlos. Pero la vida se interpuso, y pasaron los años, y luego, trágicamente, el 16 de marzo de 2009, mi hermano también se suicidó.

Los dibujos no se expusieron hasta noviembre de 2011, con motivo de su venta en Mayor Gallery, Cork Street, Londres.

Tu París

(fragmento)

Ted Hugues (1930-1998)

...Tu París

era el secreter de una pensión

donde tus cartas

te esperaban sin abrir. Era un laberinto

donde aún caías, esparciendo lágrimas.

Era un sueño en el que no podías

despertar ni hallar salida,

ni al Minotauro que pusiera un final feliz

a la tormenta. Por cuántas millas de búsqueda

arrastraste tu dolor

que para mí no eran sino simple pavimento, aunque

rasguñado por raras y fallidas balas históricas.

El perro que había en mí, feliz de protegerte

de tu agitación y tus horas de piedra,

como perro de ciego, fiel para evitar tropiezos,

bostezó y dio cabezadas viendo cómo te tranquilizabas

con tus antiestéticos tejados, tus dibujos, como a tientas,

con alguna señal de tráfico, una botella o conmigo,

sin más.

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