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‘Tendemos a creernos mejores que otros’

Lila Downs canalizó su enfado con la sociedad por medio de la música y la antropología

La Razón (Edición Impresa) / Vadik Barrón - cantautor

00:00 / 30 de agosto de 2015

La cantante, compositora y antropóloga mexicana Lila Downs pidió conocer a Elvira Espejo. Y resulta que Espejo, poeta, artista textil y directora del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef) es admiradora de su música y de su forma de ver la vida. Así que la cita se concretó el lunes. Un pequeño grupo de periodistas, personal de la producción del concierto que Downs ofreció en La Paz el miércoles y trabajadores del Musef presenciaron ese encuentro entre dos mujeres de arte, de letras y de raíces profundas. El paseo comenzó en la oficina de la directora y siguió por las máscaras, las plumas, los textiles y las polleras que se exponen en el museo. Durante el recorrido la cantante dedicó su sonrisa, su sencillez y su calidez a todos los que la acompañaban.

En esa visita al Musef accedió a conceder esta entrevista, aunque fuese en medio de gente, cuyas voces tendrían que ser filtradas de la grabación más tarde. A Downs le brillan los ojos, y hay que tragar saliva para sostener su mirada. Habla con soltura y seguridad. La cantante mexicana demuestra —como en sus discos— personalidad y registros variados, pero fácilmente se adivina en ella una raíz, una inquietud permanente que va mucho más allá de una pose.

— Lo ecléctico está presente en todos sus discos, hay una combinación de estilos, ¿cómo trabaja ese aspecto con los músicos, los arreglos, la elección del repertorio?

— Yo creo que uno hace lo que uno percibe. En su momento para mí el entorno social ha sido muy importante en mi vida, porque creo que sufría, me sentía muy enojada con mi sociedad y con mi entorno. Entonces busqué la manera de expresar ese enojo y también busqué el porqué del enojo. Y creo que eso me llevó a la antropología, a los caminos de la búsqueda de historias de mujeres... y con los músicos puedes hacer familia, aprender de diferentes músicos, también de diferentes áreas, del jazz, del clásico, del folklore, de la música tradicional mexicana, que también es otro mundo, y tratar de combinar esas cosas que para mí tenían que salir a través del sentir.

— En varios discos, y especialmente en Border, se ve marcado el tema de la frontera, ¿cómo vive la persona y la artista ese conflicto histórico y humano en la frontera entre México y Estados Unidos?

— Uuuuy, pues es un rollo, ¿no? (en este momento suelta una carcajada profunda, espontánea, femenina). Por una parte nos queremos mucho, tenemos mucho en común, cuando voy a la frontera me siento muy parte de ese lugar. Pero la frontera también saca mucho mucho odio, porque hay muchas cosas que se viven y son difíciles. Creo que siempre en la música nuestra ha habido esa inquietud de juntar los mundos diferentes. Y espero que lo esté logrando poco a poquito.

— ¿Qué impresiones se está llevando de Bolivia?

— Pues, de primera, ya me compré mi poncho (risas). Es una belleza, disfruto tanto tocarlo... el tejido, la explicación que Elvira me ha hecho de los tintes, de la historia, me hace sentirme muy cercana a ustedes, a esta tierra, también a los líos que tenemos como seres humanos, ¿no? Porque sí es verdad que unos tienen una visión y han sido dominados por otros por mucho tiempo, pero tampoco se debe caer en el protagonismo de ninguno. Ése siempre es mi temor, pues siempre tendemos a creernos mejores unos que otros en todas las razas.

Un nombre que no le gustaba pero la protege

Liliana Aguirre - La Razón

Lila, el nombre con el que la bautizaron, le sonaba muy femenino. Sabía que era un color y una flor, y eso le molestaba a Downs. “Cuando era pequeña no me gustaba ser mujer porque sentía que las mujeres no tenían palabra en el pueblo de donde vengo y eran vistas únicamente como un objeto sexual”, contó la cantante mexicana en un apthapi en el lago Titicaca, al que fue invitada durante su visita a La Paz para ofrecer un concierto el miércoles.

“Con el tiempo entendí lo que es ser mujer, la fuerza que hay en una. En mi casa todas fuimos mujeres, y muy fuertes: mi abuela y mi madre también. Encontré el amor con mi marido Paul y ahora soy madre”, contó Downs, quien además participó de un ritual a la Pachamama y al agua en Huatajata.La intérprete, compositora, productora discográfica, actriz y antropóloga mexicana de origen indígena además de cantar en español e inglés interpreta melodías en diversos idiomas nativos de su país, como mixteco, zapoteco, purépecha y náhuatl. Durante la visita al lago sorprendió a todos y cantó Pachamama, en quechua. Pero el mestizaje de Downs no queda aquí, porque confesó: “Mi padre era yanqui, de raíces escocesas, es una historia muy fuerte la que tuvo con mi madre”.

A las mujeres yatiris —junto a las que hizo una ceremonia— les contó que en una época en la que escribía una canción se despertaba en la madrugada. “Era muy raro porque solía ser a las tres de la mañana. Entonces consulté con la curandera de mi comunidad y me dijo que era por ‘un alma que busca la luz, y uno siente su presencia’. Me recomendó prender una vela y pensar en el color lila porque es protector”.

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