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Trump vive EN ‘1984’

La obra de Orwell se sitúa entre los libros más vendidos en EEUU desde que llegó el nuevo presidente que, como la novela, adapta la verdad a sus propósitos.

Ideología. ‘La guerra es la paz’ y  ‘La ignorancia es la fuerza’, dos de los principios fundamentales del Partido de ‘1984’.

Ideología. ‘La guerra es la paz’ y ‘La ignorancia es la fuerza’, dos de los principios fundamentales del Partido de ‘1984’. Foto: etruepolitics.com

La Razón (Edición Impresa) / Guillermo Altares - El País

00:00 / 12 de febrero de 2017

Cuando escribió 1984, George Orwell no pensaba en una sociedad futura, sino en el presente. Su distopía no pretendía ser una metáfora, sino una descripción de los totalitarismos del siglo XX, sobre todo del estalinismo. Sin embargo, este libro, escrito en 1948, se ha convertido de nuevo en un punto de referencia en la era de Donald Trump, donde la posverdad y los “hechos alternativos” se han apoderado de la política. La novela del escritor británico, nacido en 1903 y fallecido en 1950, se ha alzado entre los libros más vendidos en Estados Unidos en Amazon, el gigante digital del comercio on-line.

El fenómeno es intenso. Un portavoz de la editorial Signet Classics, que publica actualmente 1984 en Estados Unidos, señaló a la radio pública NPR que desde la toma de posesión del 45º Presidente de EEUU, “las ventas se habían incrementado un 10.000%”. Ocupaba el puesto número uno en la lista de best-sellers de amazon.com (con más de 4.000 comentarios) y se encontraba en el número 16 en la lista de más vendidos en amazon.es.

“No es que Estados Unidos se haya convertido en Oceanía”, el país donde transcurre 1984, explica Alex Woloch, profesor de Literatura en la Universidad de Stanford (EEUU) y autor de Orwell: Writing and Democratic Socialism (Harvard University Press). “No se ha suprimido la libertad de expresión, ni se ha impuesto la censura ni tampoco un sistema de vigilancia masiva, ni se llevan a cabo ejecuciones por motivos políticos, no es eso”, prosigue. “Pero el nacionalismo de Trump, su retórica autoritaria y, por encima de todo, su agresiva ignorancia de la verdad ha hecho saltar todas las alarmas, sobre todo su deslegitimación de sus enemigos. Todo eso nos lleva a Orwell y a la forma en que insistía en que las mentiras son mentiras y en que los hechos importan”.

Orwell habla en su libro de una neolengua y su protagonista trabaja en el Ministerio de la Verdad, que se ocupa de establecer lo que es falso y lo que es verdadero. Los hechos son definidos por el Estado, no por los ciudadanos. Son conceptos que resultan bastantes inquietantes en la actualidad, en un momento en que una de las principales asesoras de Trump, Kellyanne Conway, la que ha sido su jefa de campaña y consejera del presidente en la Casa Blanca, ha acuñado el concepto de “hechos alternativos”, que consiste básicamente en negar las evidencias empíricas, como ya ha ocurrido con la polémica sobre el número de personas que asistieron a la toma de posesión.

Uno de los comentarios sobre el libro en Amazon, escrito el 23 de enero, decía: “Hoy Kellyanne Conway anunció que nos estaban proporcionando hechos alternativos. Son sombras de un pasado que cambia mientras se controla el presente. Tenemos que estar preparados para la fiesta como si estuviésemos en 1984”. El director de The Washington Post, Martin Baron, recordó en una conferencia la relevancia de la obra del novelista y ensayista británico al señalar que los “hechos alternativos” le recuerdan a 1984: “El partido te pide que rechaces lo que ven tus ojos y escuchan tus oídos”.

Con Orwell, el Ministerio de la Verdad se ocupa de establecer los hechos que deben ser ciertos para unos ciudadanos constantemente vigilados por el Gran Hermano —una de las muchas intuiciones de Orwell en el libro es la omnipresencia de la televisión, que no solo se usa para ver, sino también para ser vistos—. La neolengua, que sirve para simplificar la forma en que se expresan los ciudadanos y así evitar sentimientos y pensamientos no deseados, es definida así por Orwell al final del libro: “El propósito de la nueva lengua no era solo proporcionar un medio de expresión a la visión del mundo y los hábitos mentales de los devotos del Socing [la ideología dominante en el mundo orwelliano], sino que fuese imposible cualquier otro modo de pensar. La intención era que cuando se adoptara definitivamente la neolengua y se hubiese olvidado la vieja lengua, cualquier pensamiento herético fuese inconcebible, al menos en la medida en el pensamiento que depende de las palabras”.

Otros conceptos acuñados por Orwell en su novela son la policía del pensamiento, el doble pensar o la mutabilidad del pasado. También describe lo que llama los “dos minutos de odio”, que tienen profundos ecos en los venenosos discursos o tweets dirigidos a cualquiera que piense diferente o que sea diferente del presidente Trump. Esos “dos minutos de odio” consisten en ofrecer a todos los ciudadanos la imagen del archienemigo del Estado, Goldstein al que nadie ha visto nunca, que defendía conceptos aberrantes como “la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho de reunión y el derecho de opinión”.

No es la primera vez, ni de lejos, que 1984 vive un boom por su capacidad para reflejar la realidad. En 2013, cuando se produjeron las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje masivo de EEUU, la novela también saltó a las listas de más vendidos. En el prólogo a la edición española, Umberto Eco escribe: “El libro es un grito de alarma, una llamada de atención, una denuncia, y por eso ha fascinado a millones de lectores en todo el mundo”. Seguramente, ni el propio Orwell sospechaba en 1948 hasta dónde y hasta cuándo iba a prolongarse la vigencia de su obra.

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