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Vadik Barrón: ‘Los poetas nos hemos vuelto una suerte de sociedad secreta’

El prolífico artista ganó el primer lugar en el Concurso de Literatura Franz Tamayo 2018.

El escritor Vadik Barrón. Foto: Álvaro Valero

El escritor Vadik Barrón. Foto: Álvaro Valero

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda / La Paz

01:03 / 26 de septiembre de 2018

Bolivia es un país con muy buena poesía, donde sin embargo se lee poco. A diferencia de otros países de la región, con una tradición poética importante, la figura del poeta tampoco llegó a arraigarse en lo popular y aún hay que trabajar para que la población tenga experiencias artísticas más amplias, ya que éstas aún apelan a un grupo cerrado de personas. Ese es el criterio de Vadik Barrón —escritor y cantautor ruso boliviano— cuyo poemario, Espasmo, ganó el Concurso Municipal de Literatura Franz Tamayo 2018.

Teniendo en cuenta que hace poco presentó otro poemario (Maniquí) ¿Cómo fue el proceso de escritura de Espasmo? ¿Son contemporáneos?

— Sí, ambos los trabajé más o menos desde el 2012 hasta el 2015, y después los volví a retomar. Normalmente cuando escribo poemas los voy agrupando en una carpeta o archivo que es como una bolsa donde voy echando todo lo que tenga que ver con el criterio que haya elegido. A veces es un parámetro cronológico, otras, temático; me guían distintas cosas.

Maniquí es como un diario de mi época en Alemania, donde quería transmitir esa experiencia de la dislocación: estar fuera del país y hablar otro idioma, por ejemplo. Es una poesía más urbana, directa y coloquial. La escritura y la edición de Espasmo han sido más pausadas, es más reflexivo. Trato el tema de la fugacidad, la vida como algo brevísimo, un centelleo, como algo que es insignificante al lado del universo. Es una reflexión respecto al tiempo.

— ¿Qué significa para usted haber ganado este galardón?

— Todos buscamos cierto reconocimiento o trascendencia, ya que somos finitos, hay que pensar que lo que uno hace puede sobrevivir. Pero no solo prolongarse en el tiempo, sino en el espacio, llegar a más gente y decir algo. Tengo la inquietud de dejar una huella y aportar algo que además tenga algún mérito estético.

Y en un sentido más mundano implica tener una proyección distinta porque permite que el libro se publique. Así es más fácil llegar a otros ámbitos y eso es importante porque la experiencia con el arte en general aún es muy limitada. Además te da cierto renombre en la comunidad artística boliviana e internacional. Desde la primera vez que mi escritura figuró en alguno de los concursos nacionales empezaron a invitarme a festivales y comencé a ser parte de un circuito latinoamericano que está muy activo en poesía.

  ¿Responde asiduamente a este tipo de convocatorias?

— Ahora es mucho más fácil participar en concursos literarios, pero la verdad no estoy muy atento. Elegí este y el Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal (que ganó en 2014 y en el que tuvo mención en 2008) porque tienen trascendencia en nuestro país, te permiten ser publicado, que no es tan fácil, y llegar a otro tipo de público. Los poetas nos hemos vuelto como una suerte de sociedad secreta porque terminamos leyéndonos entre nosotros y se ha vuelto todo muy autorreferente. Pero estoy convencido de que tenemos muy buena poesía. La diferencia es que esta figura no se ha arraigado en la cultura popular, como en otros países latinoamericanos, entre ellos Chile y México.  

— Teniendo en cuenta que sacó su primer poemario en 2002, ¿qué cambió en su proceso creativo desde entonces?

— No sé si tengo plena conciencia de eso. La poesía es un trabajo de mucho detalle, porque no estás contando una historia. Así que tiene que ver el estilo, la capacidad de expresión, hasta la posición de las palabras son parte de lo que quieres lograr. Y con el tiempo he aprendido a no tener prisa por publicar mis poemarios. Ahora tengo más oficio y sé que es bueno dejarlos “macerar” un poco más.

Sin embargo, he agarrado un buen ritmo de producción, aunque no empiezo el año pensando en sacar un libro o un disco, son cosas que se van dando. Lo que me ayuda es el equilibro que aportan la poesía y la música. La primera es muy personal, una comunicación uno a uno, cuando lees y cuando escribes también necesitas cierto aislamiento. Mientras que la música es colectiva por naturaleza y la interacción me enriquece mucho.

Pérfil:

Nombre: Vadik Barrón

Nació en: Moscú, Rusia, 1976

Creador:

El escritor y cantautor creció en Oruro. Publicó su primer libro de poemas en 2002 y Espasmo será su noveno poemario (tiene un libro de prosa, Minoría absoluta). Además tiene una carrera como cantautor, con nueve discos. Su último trabajo, Suite Bee, se presentó en marzo, en su primer recital en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez. 

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