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Luis Felipe Tovar: ‘Ahí estaba yo, navegando entre la ficción y la realidad’

El actor mexicano comparte su experiencia en  ‘Lo peor de los deseos’.

El actor mexicano comparte su experiencia en ‘Lo peor de los deseos’.

El actor mexicano comparte su experiencia en ‘Lo peor de los deseos’. Foto: Christian Calderón

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la Zerda

00:01 / 05 de diciembre de 2018

Luis Felipe Tovar actuó en más de 100 filmes, lleva más de tres décadas de experiencia actoral y considera que es muy poco lo que puede sorprenderlo en un set. El mexicano llegó a Bolivia en 2014, para participar en la película Lo peor de los deseos —dirigida por Claudio Araya, filmada en La Paz y El Alto, que se estrenó el 29 de noviembre— y se encontró, por primera vez, con un mundo cultural indígena que lo llevó a navegar fronteras difusas entre ficción y realidad.

— ¿De qué trata la película?

— La verdad, ha pasado bastante tiempo y no he visto la película terminada, conozco el guion, la filmé, y tenía que estar allá con ustedes para verla, junto a todos los que la realizamos. Pero no puedo moverme de la ciudad de México por cuestiones laborales. Lo que puedo decir es que habla sobre el mundo del poder, la corrupción y sobre el mundo del misticismo cultural boliviano. También, sobre la amistad que se fractura, el mundo de las mujeres que se sienten amenazadas por los líderes —en este caso de la federación de los transportistas— que traicionan y engañan a los que confían en ellos.

— ¿Cómo encaró el reto de encarnar a Carlos Borja?

— Tengo que confesar que me costó trabajo. No llegué directamente a grabar, sino que tuve un entrenamiento previo, para empaparme de la cultura, el mundo de las cholitas y todos los ritos que hay alrededor. Así que sí lo padecí un rato. Pero como siempre que uno emprende un reto nuevo, al personaje hay que ir a tomarlo, a meterse en sus zapatos y a trabajar en colaboración con el director.

Fue extraño, porque si de algo no tenía conciencia —y lo digo con toda vergüenza— es de la fuerza y el poder que tienen los indígenas en Bolivia, de los espacios de poder que llegan a detentar. Fue entrar en un mundo mágico, místico y religioso, que da un poco de miedo. Igual estuvo la relación con los bailes tradicionales, como la morenada; si bien hago espectáculos teatrales, donde bailo, este era un baile folklórico que no me salía muy bien. Ensayábamos en el foro, en el hotel, y después me empecé a sentir agobiado porque era mucha información en poco tiempo. Pero fueron muy pacientes conmigo y entre todos pudimos contar bien esta historia.

Carlos Borja es un hombre, como muchos, cuya ansia de poder es tan grande y su visión tan corta, que todo el conflicto tiene que ver con un par de zapatos. Por ellos, este hombre le tiene una terrible envidia a su compañero y amigo. Tanto así, que decide cometer un asesinato para tener acceso a lo que nunca tuvo, el reconocimiento y cariño de los demás.

Con lo que sí no pude, o más bien luché, fue con el acento. Era muy regional y no quise involucrarme con eso, para no perder verosimilitud y autenticidad: el personaje tenía que verse honesto.

— ¿Cómo fue el rodaje en Bolivia?

— Lo digo con sinceridad, he ido a filmar a Argentina, Venezuela, Colombia, Costa Rica y Perú, pero Bolivia es otra cosa, es totalmente distinta. Desde que llegas a La Paz, que está en medio de las montañas, abajo del Illimani, con una ebullición, una efervescencia tremenda. Hay mucha alegría, que lleva una carga de dolor implícita. Iba aprendiendo mucho y cuando volví a México no paré de hablar de Bolivia durante dos meses. Imagínate el impacto que me causó. Ya en el set tuve varias experiencias impresionantes. Uno está acostumbrado a entrar a una filmación, donde se genera una transición y a partir de ahí hay un universo, siempre ficcional, al mando del director. Aquí se presentaba como real, incluso mientras se filmaba, entonces, era un  universo, entre la realidad y la ficción, acompañado, además, por las locuras del director.

Uno de los momentos que me tenía muy sorprendido fueron las celebraciones de esta comunidad de conductores, que se reúnen a bailar morenada en estos salones donde toman cerveza y luego la tiran al piso, sin parar.

El porcentaje más alto de las personas que estaban en esta festividad que se estaba filmando no eran extras, sino gente real que sí bebían y que hacían el rito. Pero en un set, por lo general, no se bebe, todo es agüita pintada y ahí estaba yo, navegando, así entre estos dos mundos. Con el paso del tiempo no sabía si estaba dentro la película o me estaba mimetizando con el personaje. Entonces pasaba que yo, que soy un actor muy propositivo, de repente me quedaba inmovilizado, esperando las indicaciones del director. Fue complejo, pero me fui adaptando gracias al trabajo con Claudio, porque sin eso hubiera sido muy difícil para mí.

PERFIL

Nombre: Luis Felipe Tovar

Nació en: Puebla, México

ACTOR

El premiado artista estudió Actuación, en México y Cuba. Tiene una escuela de actuación y lleva dos proyectos con la cadena de televisión Telemundo;El recluso, que se estrena el 7 de diciembre (Netflix) y El recluso Nº 1, que se está rodando.  

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