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La casa es el nido, la casa es el mundo

Una incursión en el mundo de los qaqachacas del sur de Oruro. Sus vivencias y sus mitos. Su forma de levantar las casas. Un adelanto de la nueva novela de Manuel Vargas

Foto: Miguel Carrasco

Foto: Miguel Carrasco

La Razón / Manuel Vargas

00:00 / 08 de enero de 2012

1. ¿Sabes qué? Los indios Qaqa tienen muchas casas. Casa. Tienen una casa. Casa es universo. Una casa tienen. Todo el tiempo, por no andar, andan construyendo su casa.

2. Yo soy una casa. Habemos diferentes casas. Antes eran redondas y ahora con esquinas. Hay casas en las estancias y hay casas en la marka. Cada familia con sus casas y su patio, una en la marka y otra en la estancia. En el pueblo grande también quieren tener, al lado de la carretera. Y en las ciudades ya no son casas. Pero eso ya es otro cuento.

3. En los ranchos o estancias la casa está ahí, tranquila, la dejas en la mañana y la reencuentras por la noche, cuando vuelves del trabajo. A su nido llegan. La casa de la marka es para cuando van ahí, por ejemplo cuando se celebran las fiestas de los santos patronos. Entonces sí la marka es el Centro, y se llena de dos mil personas que han venido de todas partes; cada familia llega a su casa que tiene gran patio y corrales también, y de ahí salen a festejar a la plaza por sus cuatro esquinas.

4. Mucho tendría que explicarte, de las esquinas de la plaza y de las esquinas del patio que no es lo mismo, de la devoción dentro de la casa y del lugar de las ofrendas que cada familia tiene en las colinas, todo encadenado como se dice; pero mejor me callo. Tampoco te diré nada (no tengo tiempo, no tienes tiempo, podríamos pasarnos la vida en eso) de las casitas desparramadas por los cerros, viviendas de los pastores.

5. Casa es nido, casa es mundo. Piedra, barro, adobes sus paredes; paja, maderas, palos, sogas su techo. Casa es persona, con cabellos y todo. Los cabellos de los cerros, los cabellos del techo, tus cabellos. Yo soy una casa. La familia me está construyendo con la ayuda de todos. ¿Te vas a casar? Sí, se van a casar. Ya han vivido pues tres años juntos, ya es hora de formalizar construyendo la casa y así poder engendrar guerreros para las batallas.

6. Y cómo así pues se han juntado. Esos terrenos tiene él, se han fijado, esos caballos y ovejas. Así pues le han hablado sus papás de ella a sus papás de él. ¿Querían, pero? Ella quería, él no quería. A la ciudad me voy a ir, diciendo. Pero le han hecho emborrachar para la fiesta. Juntos se han emborrachado con la chica, en la casa de los padres de ella. Así en una cama han despertado al día siguiente. Tendrás que quedarte nomás, le han dicho a él, disimuladamente. Ahora ya no puedes irte, le han dicho sus papás de ella. Sus papás, sus tías de ella y de él se han charlado finalmente. Qué vamos a hacer, pues, se han conformado (cuando eso era lo que querían).

Porque si no, ya es problema. Autoridad interviene. Le han pescado a él. Para no pagar su honor de ella, él se ha quedado. Después se han vivido un tiempo. Ya. Les haiga gustado. Cómo será. Negocio es, de todas maneras. Ahora ya hijos van a tener. Pareja. Más ricos van a ser. Para eso es casa.

7. Y de esta manera, me van a levantar. Todavía no soy de piedra y barro, estoy en la mente de ellos nomás, en su corazón. Me van a construir. No está sola esta pareja para construir su casa. Cuatro esquinas. Ojos. Nariz. El cimiento no es cimiento, es niño cimiento, es semilla que crece, feto de llama puede ser, guano niño también le dicen, con fuerza para levantarse derecho. Aquí abajo van las piedras del Inka, son las más grandes, pero el Inka las maneja como si fueran globos, aire, espuma. Por eso hay que fijarlas bien con barro para que no se levanten ni remuevan.

8. Así nomás nos casamos aquí. De repente nos casamos. No es juego. Es juego. Cuidado, les dicen a las hijas. No vas a ser zonza para enamorarte. Yo no sé qué es eso. Cuidado le estés tocando su éste de él. Te puedes embarazar, le mienten. Entonces, entre los padres nomás pues charlan. Esto estaría bien, esto no está bien, diciendo.

9. Te invitamos, Virgen Tierra, para que nada pase. Que el nido del cóndor y el halcón se logre parar con mucha suerte. No será en vano, no será por nada, servir a nuestro Padre Sol y a nuestra Madre Luna.

10. Aquí están ya las paredes, piedra y barro. Adobes a veces: señora torta, moldes de azúcar con cuñas de alfeñique. Dulce hogar, ¿no ve? Tierra es de nosotros.

11. ¿Qué será y qué será?, ¿con qué la casa se acuña? Con confites se acuña.

12. Con sangre de cordero vamos a rociar estas paredes, ofrenda también haremos. Señora Nido. Que se cubra de sangre, ella es la que sabe de todas nuestras preocupaciones. Hemos hecho pasar con sangre y bendición, madre nido, ahora estarás contenta. Completa, digo. Y la casa se ha hecho realidad gracias a sus paredes, firmes en los espacios del viento. Casa es el mundo de nosotros. Vida. Estos campos están llenos de casas.

13. Pero falta el techo, su cabeza. Iremos donde los vecinos y con todo respeto les diremos: ayúdanos a techar, vamos a recoger la mejor paja, los palos también. Todos se colaboran así, van a las faldas del cerro y más arriba a traer paja con sus burros, con sogas y caronas, y sus meriendas para compartir. A veces muchas llaman van, 100 llamas y más, harta paja hay que recoger para una casa. Y buscan y encuentran la buena paja, madura, no muy tierna, no muy seca. Estás recogiendo con tus manos desnudas, te están lastimando las espinas, no te cortes, no te maltrates, mira, ya salió la sangre. Montones, montones. Aprenderás. Alturas del cerro techo. Ahora ya es mediodía y vamos a alistar la merienda. Tendemos los aguayos en el suelo y todos colocan ahí sus meriendas para compartir. Bien que se casen, ¿no?, se están acordando de los dueños. Ya tiempo es. Este hombre ya le ha pescado pues, como el cóndor mallku se ha entrado, y ella se ha hecho agarrar también; ya no va a andar él de casa en casa, como perro sin dueño vagando por las calles.

14. Comer... Mientras tanto ya otros han ido a conseguir los palos, las ramas de chillka de hojas oscuras, dentadas, olorosas, para amarrar y sujetar la paja en el techo. Antes, de madera eran los tirantes, grandes palos de los valles altos, pero ya no hay madera en estos tiempos, de esas ramas espinosas vamos a hacer, trenzando, trenzando firme. Así, todos los materiales (criaturas de los cerros) hay que alistar, los palos más largos, delgados nomás, no es madera, para vigas, tijerales. (Antes, a las casas redondas ponían los tallos secos de cactus, para techo, para puertitas inclusive, así fabricadas).

15. Ya se está haciendo tarde, vamos a aliñar la paja bien bonito. Haciendo cargas iguales para ambos lados del lomo de los burros. Trae los animales, acomodaremos las caronas, su colchón, ¿ya ves?, así hay que poner y ajustar con las correas, no vayan a lastimarse los burros, sus lomos pues, sin carona el burro no lleva carga, se fatiga, se lastima, se sacude, saltonea, bota la carga. Ya, cargaremos de una vez, amarraremos. Vamos bajando por este camino, vamos subiendo y bajando, gran recua. Cuidando siempre cada burro, que no se afloje la carga, que no haga caer, y si se afloja, lo arreglamos y volvemos a ajustar las correas.

16. Estamos llegando al anochecer siempre. Entramos al patio y en un solo lugar vamos a descargar. Eso. ¡Un cerro de paja! No les retires todavía las caronas, ¿no ve que han sudado los burros?, el viento es frío, que se les pase el sudor. Vamos a enrollar las sogas, las correas, ya, bueno, pongan las caronas aquí. Comeremos otra vez. Ya, les invitaremos. Sí, hermanos, nuestra casa entre todos techaremos.

17. Vamos a techar mañana. Mañana, mañana, la oveja pierde su lana. Lágrimas siempre están saliendo de felicidad, de esta pareja de borrachos. Ya, váyanse a dormir.

18. Se trenza el techo como una cabeza, con sogas de paja, lazos de oro son, cadenas de oro son, para unir tierra y cielo. Así amarrados. También cuero de llama sirve para hacer correas, cuero de oveja, pero hay que remojarlos un día antes para que se ablanden, para cortarlos en redondo y así fabricar correas que se puedan ajustar bien a los palos y aguanten los tirones del viento, aquí arriba ya, en las torres de las habitaciones. Casa estamos construyendo, ya no llores. Mañana vamos a techar.

19. Hoy día ya es mañana. La gente está llegando, hasta niños hay, mujeres asimismo para aliñar la paja, para cocinar. Nos vamos a servir un par de mirias de alcohol. Medias botellas, pues. Mirias se dice. Dos mirias vamos a servirnos. Es para ofrenda. No es vicio. Ofrendamos para el monte que nos da todos sus cabellos. Ofrendamos para el Señor de los cerros, para esquina, para devoción. Aspergemos las sogas de paja y la paja. Bosques serán, de antes. Uuuuh, aquí pues está humeando, ¿qué es?, el fogón. Y han matado una llama, el dueño, sí, sangre hace salpicar a las paredes, para alejar desgracias diciendo, rogando, para que no pase ningún accidente. Comida rica vamos a servirnos más tarde. La corpa están preparando las señoras. ¿Quiénes van a atender hasta el mediodía? ¿Y quiénes para la tarde? Caldo de piedra además tienen que cocinar. (Ardiente piedra debes poner a la olla con caldo). Con el humo estoy sintiendo: caldo, chuñu, papa hervida, mote de haba, de arveja. Esta gente ha reunido mucha plata. Buenos parientes, amigos tienen.

20. Siguen llegando. Muchas gracias, muchas gracias. Qué bien que han venido. Les estábamos esperando, ¿qué ha pasado?, preocupado pareces. Mis cabras, pues, mis llamas estaban descuidadas. He tenido que asegurarlas bien, que no pasen hambre, que no escapen tampoco. Por eso ahora recién me estoy llegando. Ya, a ver cuántos somos. Nos serviremos pues, en buena hora que sea. Vamos a techar entre todos.

21. Mira, este palo está bueno para el toro. Será el toro del techo. Ya está arriba, bien hay que sujetar, amarrar, tesar, acomodar, va a sostener la paja húmeda, las lluvias, los tiempos. Descansen un rato, sírvanse este caldo de trigo, con chuñu es, las señoras están invitando.

22. Dos personas están dirigiendo la construcción ahí arriba, y otras dos abajo les atienden. Cuatro maestros. Ya están colocando el toro, palo principal del techo. Cerro Toro es. Ganado, criaturas. En el principio eran dos cerros: Turu el abuelo y Jujchu la abuela. Fundadores de Qaqachaka. Nos han dado los ganados. Vaca y toro. En la casa están. Casa es gente asimismo. A ver, los tijerales son las costillas, desde el cuello de la casa van estas maderas, palos, soportes trenzados, para San Antonio, el patrono de las llamas. ¿Ya está lista la paja? Servite, pues, ya debes tener sed. Muestra los dientes el de arriba, su risa se la lleva el viento.

23. Vamos a tejer, vamos a peinar. Grandes, chicos, mujeres, niños. Hay que alistar las correas de los cueros humedecidos, hay que traer agua en cántaros, del pozo o de la vertiente, para rociar sobre la paja, y hay que estirarla, remojar otra vez, pisar, estirar, deshacer, acomodar, las más largas a la orilla del techo para que el agua de la lluvia chorree sin humedecer la pared. Sin mojar su cuello de la casa.

24. Agua. Sí, antes había, existía, en los ríos o los pozos. No hay agua pues, de lejos hay que traer, de las vertientes, que no se acabe, niños. Para cocinar ya está, buena agua, buena comida.

25. Ahora otra ronda de miria. Brindaremos. Y a seguir con el trabajo. ¡Pasen paja!, los del techo. Y los de abajo alistan, remojan, hacen un amarro y botan al techo. ¡Agarren! Agarran, desamarran, botan la cuerda y el dueño agarra abajo para preparar otro amarro. ¡Pasen paja! ¡Agarren!, una y otra vez. Mucho cansa esto. Entonces descansen, y ya está la miria rondando, sirven en un toro-waso pequeñito (vaso de madera para brindar).

26. Correas de cuero, trenzas de paja. Cielo y tierra, ¿sabían? Trenzas de oro es el Sol. Cielo. De antes, del zorro y el cóndor. Nos serviremos todos, entonces.

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