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Halloween

El director David Gordon Green trae esta secuela 40 años después del estreno del filme de Carpenter.

Foto: 15minutos.pe - screenrant.com

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La Razón (Edición Impresa) / Pedro Susz / Crítico de cine

00:01 / 07 de noviembre de 2018

Cuarenta años redondos después del estreno de la original, dirigida por John Carpenter, con este último, ahora en papel de productor, asistimos a una suerte de relanzamiento, manteniendo incluso el título original, aun cuando en algunos países de habla hispana esta vuelta de tuerca subió a las pantallas como La noche de Halloween, redundancia imaginada tal vez por algún genio del marketing con la idea de no confundir a quienes todavía recuerdan aquel trabajo fundacional del “slasher”, subgénero de las películas de terror con innumerables secuelas, refritos, “tributos” y franquicias que en ningún caso consiguieron ponerse a la altura del modesto, en términos de producción, ensayo precursor de Carpenter.

Exhibiendo inocultables referencias a Psicosis (Alfred Hitchock/1960) y a Dementia 13 (Francis Ford Coppola/1963), así como a las italianas Rojo profundo (Dario Argento/1975) y Bahía de sangre (Mario Bava 1971), la primera Halloween (1978) afincó una serie de códigos explotados hasta la saciedad por los 10 episodios explícitamente inspirados en ella, al igual que en otras decenas de variantes merecedoras del instantáneo olvido, aun cuando con despareja respuesta en taquilla, lo cual garantizó de alguna manera el engorde del referido “slasher”.

El anglicismo, universalmente recurrido para nombrar esas declinaciones del suspenso clásico y de las películas de terror inspiradas en el expresionismo alemán o la literatura, deriva de “slash” —corte, incisión—  definiendo uno de los rasgos diferenciales de estas producciones dedicadas a seguir los pasos de psicópatas, anónimos por lo general y mayormente enmascarados, resueltos a cobrarse cruenta revancha de humillaciones sufridas durante la infancia o la primera adolescencia.

Por eso las víctimas son de igual manera jóvenes ultimados a golpes de hacha, machete, o cualquier otro adminículo punzocortante, pues los protagonistas renuncian a las armas de fuego y no muestran tampoco mayor inclinación a torturar a sus víctimas, a las cuales suelen ultimar de manera expeditiva mediante el uso de los señalados aparejos, en todos los casos, eso sí, con abundante derramamiento de sangre. Otra de las marcas diferenciales con el terror tradicional, inclinado en buena parte a provocar el miedo mediante la sugestión.

Por añadidura estas realizaciones volcadas a la explicitación suelen apelar al uso de símbolos fálicos, lo cual ha permitido a su vez que normalmente sea una mujer la antagonista principal en el conflicto dramático, lo cual ha parido a las denominadas “Scream Queens”, cuya matriz quedó fijada en el papel de Laurie Strode asumido por la entonces debutante Jamie Lee Curtis en la película de culto de Carpenter, aun si cabe anotar que no fue aquel título ahora reciclado el mejor trabajo, ni mucho menos, dentro de su filmografía.

“Reinas” de tal formato, cabe apuntar, aparecieron bocetadas en la Sara Connor en Terminator 2, y en la Ripley de Alien bajo un incipiente enfoque feminista que en la oportunidad cobra marcada envergadura.    

David Gordon Green, el elegido para la remake, no afrontaba tan solo el desafío al que se exponen las segundas partes, adicionalmente debía decidir qué hacer con la decena de mediocres secuelas cometidas a lo largo de los 40 años transcurridos desde el regreso de Michael Myers a Haddonfield, Illinois, para desquitarse de las niñeras que lo maltrataron antaño y entre las cuales la única que conseguía sobrevivir era justamente Strode.

Respecto a las fallidas imitaciones, la criteriosa decisión de Gordon Green ha sido ignorarlas, aún si resulta dable identificar una que otra referencia suelta en esta segunda vuelta al lugar de la masacre inicial, donde Strode lo aguarda decidida a poner fin de una buena vez por todas a ese agobiante recuerdo que la atormenta desde hace cuatro décadas. Y la decisión de entregarle nuevamente el papel a la ahora madura Jamie Lee Curtis refuerza la idea de esta suerte de expiación pendiente.

Adicionalmente, se anticipó, a modo de sintonizar con las reivindicaciones feministas en pleno proceso de afirmación dentro de la industria del cine y de la sociedad norteamericana en general, lo mismo que en el resto del mundo, la presencia de la hija y la nieta de Strode, ambas activamente sumadas al plan de esta última para acabar con la pesadilla, ayudan a insuflarle un soplo renovador a esta rehechura, aventando en cierto grado el riesgo de caer en la gratuidad que es por lo común la debilidad manifiesta de casi todas las secuelas gatilladas por puro cálculo de mercadeo.

El inicio del relato alimenta algunas dudas respecto al sentido del proyecto. Dos periodistas especializados en información amarillista visitan el psiquiátrico donde Myers continúa recluido. Su plan consiste en tratar de obtener las primeras declaraciones del sujeto, encerrado desde siempre en un mutismo infranqueable. Ante la reticencia del múltiple homicida a contestar las preguntas, uno de los entrevistadores le muestra una réplica de la máscara que lucía en su tiempo, sin mayor resultado tampoco.

El hecho es que durante su traslado a otro lugar, el bus a bordo del cual Myers es transportado sufre un percance, aprovechado por éste para fugar y emprender el camino de regreso una vez más a Haddonfield a fin de completar su vendetta, desconociendo los planes de Strode, la cual a su vez espera ansiosamente dicho reencuentro para ultimar la suya, ajusticiando por mano propia al macho opresor.

Es en el encuentro entre los protagonistas de la trama de Carpenter cuando las referidas suspicacias relativas al sentido de la recreación de aquella se van disipando en buena medida. Y si bien la realización de Gordon Green dista de ser un dechado de virtudes, a menos que se la compare con otras repeticiones precedentes, es en el modo de la puesta en imagen, sumada a las inflexiones conceptuales focalizadas sobre la también ya anotada distribución de roles de género, cómo va cobrando altura para posicionarse varios palmos por encima de aquellas.

El cuidado tratamiento visual, el aporte de la banda sonora elaborada por Carpenter, y la fuerza del ritmo narrativo son algunos de los puntales que sostienen la tensión de este nuevo capítulo, escenificado en sus momentos decisivos otro 31 de octubre otra vez en vísperas de Halloween.

Pero es sin duda la faena de Jamie Lee Curtis, bien acompañada por Andi Matichak y Judy Greer, respectivamente en la piel de su nieta e hija, el aporte esencial para redondear una realización que asimismo recurre con mesura al humor para atemperar tal hechura, que sin hacerse merecedora a un lugar en el podio de las películas inolvidables seguramente dará nuevo impulso a la franquicia, lo cual no es tampoco necesariamente una buena noticia, apreciadas como andan las cosas en la materia.

FICHA TÉCNICA

Título original: Halloween

Dirección: David Gordon Green

Guion:  David Gordon Green, Danny McBride, Jeff Fradley

Personajes originales: John Carpenter, Debra Hill

Fotografía: Michael Simmonds

Montaje: Timothy Alverson

Diseño: Richard A. Wright

Arte:  Sean White

Efectos: Heath Hood, James Jenkins, Morgan McMath Rogers, Nadia Ascione, Niki Bern, Dobbie Jake, Ashwin Kumar

Música: Cody Carpenter, John Carpenter,  Daniel A. Davies

Producción: Malek Akkad,  Laura Altmann, Bill Block, Jason Blum, John Carpenter, Scott Clackum, Jamie Lee Curtis, David Gordon Green.

Intérpretes: Jamie Lee Curtis, Judy Greer, Andi Matichak, James Jude Courtney, Nick Castle, Haluk Bilginer, Will Patton, Rhian Rees, Jefferson Hall, Toby Huss, Virginia Gardne, Dylan Arnold, Miles Robbins, Drew Scheid

USA/2018

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