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El color que iluminaba el blanco y negro

Foto René estableció toda una forma de concebir la fotografía durante medio siglo

Retratos. Céspedes usó acuarelas y óleos para documentar la sociedad paceña, cochabambina y cruceña.

Retratos. Céspedes usó acuarelas y óleos para documentar la sociedad paceña, cochabambina y cruceña. Foto: foto René

La Razón (Edición Impresa) / Pedro Querejazu - crítico de arte

09:50 / 25 de enero de 2016

Gerardo René Céspedes Paz retrató a la sociedad paceña, cochabambina y cruceña durante 50 años de dedicarse con pasión y esfuerzo a la fotografía.

Representante de un oficio que tenía mucho de arte y que ya se puede considerar propio de otro tiempo, desaparecido por la tecnología digital, falleció hace unos días en La Paz y dejó un archivo de unas 60.000 fotografías, en blanco y negro, retocadas e iluminadas, que tienen un innegable valor sociológico y artístico.

Céspedes nació en 1931 en Cochabamba. De los 17 a los 20 años trabajó en el prestigioso Foto Studio Bené, propiedad de Gerhard Benech, de Cochabamba, en el revelado de los negativos y la ampliación de los positivos. Se atendía mediante cita previa a ocho clientes por día. Cada sesión duraba una hora, en la que se hacían varias tomas en diferentes poses.

Allí conoció a Aída Troncoso, que hacía el retoque y la iluminación de las fotografías y también retratos al óleo sobre lienzo basados en las fotos. Ella le enseñó a pintar al óleo y se casaron en 1950, con el plan de establecerse por su cuenta. Cuando Benech cerró el estudio, Céspedes recibió una indemnización de Bs 100.000. En ese momento él y Aída recibían sueldos de entre Bs 7.000 y 8.000 por mes, mientras que un obrero ganaba unos Bs 1.500.

Céspedes también trabajaba con Antonio Miranda, dueño de Studio ANMI en La Paz, haciendo el trabajo de positivado, retoque e iluminación coloreada, acudiendo al estudio todos los domingos durante tres años. Tomaba el primer vuelo del Lloyd Aéreo Boliviano en Cochabamba y volvía por la tarde tras virar y colorear 10 retratos en blanco y negro.

El matrimonio se instaló en La Paz en 1954 y abrió su primer estudio Foto René. Céspedes ingresó a Círculo de Fotógrafos Profesionales de La Paz, donde conoció a los hermanos Illanes, Luis Adolfo Gismondi Morán, García y Paz Soldán. René recuerda que cuando llegó a la ciudad, los fotógrafos estaban tácitamente divididos entre los “de estudio” y los “flashistas” o “flachistas”, que usaban flashes de bulbo o electrónicos para sus reporterías y registros de eventos sociales.

La especialidad de Céspedes fue el retrato social formal, en estudio, de individuos o grupos. Realizaba entre cuatro y ocho sesiones por día, haciendo varias tomas de sus clientes. Usaba diferentes tipos de telones de fondo y props, luz halógena, photofloods y una cámara sobre trípode. Luego revelaba y ampliaba a varios tamaños los negativos. Parte importante del producto final era la iluminación y coloreado de los positivos, tarea que desempeñaba principalmente su esposa Aída.

Tuvo cuatro estudios en el centro. El último, en la calle Junín junto a la plaza Murillo hasta 2000. En 46 años Céspedes reunió más de 60.000 negativos. Entre su equipo tuvo una ampliadora Solar y numerosas cámaras, desde las grandes de madera y fuelle, como una Yamaza con lente de 45 cm y obturador de relojería de hasta 1/500” para placas grades de 38x28cm. Otra, de 18 x 24 cm, de placas de vidrio de formato medio, portátiles, de placa de 10 x 12,5 cm, de fuelle plegable, de película en rollos y de formato 120, como una Mamiya 6x7.

René guardaba todas las placas y películas en sobre colocados en cajas de cartón que él adaptó. Los negativos y positivos de prueba están guardados en sobres postales, cortados por la mitad y numerados, junto con todos los cuadernos de registro de clientes, donde, por años, figuran los nombres por orden alfabético, con el número de teléfono y el código de referencia de los negativos y positivos de prueba. Guardaba también una mínima parte de ejemplos de su trabajo fotográfico, en la mayoría de los casos encargos que los clientes nunca recogieron, con la esperanza de entregarlos algún día.

Céspedes y Troncoso son patrimonio paceño viviente, portadores del conocimiento y de una manera de concebir la fotografía durante casi medio siglo.

Sorprende que la técnica de la fotografía en blanco y negro iluminada con colores, acuarelas y/u óleos, que empezó a practicarse en las dos últimas décadas del siglo XIX, haya pervivido en La Paz hasta el último año del siglo XX.

Hoy, la irrupción de la tecnología digital pareciera haber dejado obsoletos los procesos de la fotografía analógica, de negativos y positivos basados en las sales de plata fotosensibles. Sin embargo, ¿qué duración tiene una fotografía digital? ¿Qué vida de archivo tienen los soportes digitales? ¿Cada cuánto tiempo hay que migrar y actualizar los archivos informáticos para que no se pierdan por ilegibles? Eso es especialmente importante ahora que se hace una enorme cantidad de fotografías, casi sin mirar lo que se fotografía ni lo producido.

El trabajo de Céspedes y Troncoso es una muestra de amor por el oficio, de seriedad profesional y de búsqueda de la excelencia y la perfección, apreciada por una clientela fiel al proceso y al resultado. René tuvo razón al final: sus fotografías en blanco y negro, viradas e iluminadas, han permanecido y tienen más durabilidad que aquellas que se hicieron en color, independientemente de las mejoras de la tecnología. Su notable archivo fotográfico está en riesgo de perderse si el olvido disuelve su memoria y su trabajo, como ha sucedido con infinidad de casos semejantes a lo largo y ancho del país y de la historia reciente.

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