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Hacia una comunidad de museos

Bolivia experimenta una inusitada proliferación de museos, a los que se suman centros culturales y los así llamados ‘museos comunitarios’ para diferenciarse de los que hay en las ciudades capitales.

La Razón / Luz Castillo Vacano, presidenta de ICOM-Bolivia

01:57 / 23 de junio de 2013

Los museos han sido percibidos por diversos autores como repositorio de objetos, lugar de las élites, palacio de entretenimiento, zona de contacto. Pero algo es cierto, el Estado Plurinacional asiste a un viraje completo de los museos que deciden tornar su atención del objeto al sujeto. Aunque uno no existe sin el otro —objeto y sujeto— han asumido una jerarquía diferente en el museo, tradicionalmente se privilegió al objeto dejando al sujeto en segundo plano. Hoy eso ha cambiado. El énfasis del museo en Bolivia recae en el sujeto —pero sin olvidar el objeto— y una muestra de ello se encuentra en la remozada gestión museística enfocada hacia los públicos. Por ejemplo, ahora ya tiene cabida en el museo boliviano un público siempre olvidado: las niñas y niños, además de los adolescentes y jóvenes, pero no en el sentido de escolares que visitan maratónicamente tres museos en una mañana, sino mediante actividades programadas para ellos. RITUAL. Este hecho nos lleva a la aparición de un “momento” en el museo diferente al de las clásicas inauguraciones de exposiciones: el evento cultural. El museo hoy es el lugar del espectáculo, del simposio, del ritual. El más claro ejemplo es la Larga Noche de Museos realizada anualmente en varias ciudades del país.

Entre bambalinas se encuentra un protagonista también en aumento y cada vez más especializado: el trabajador de los museos. Y ¿quiénes son estos “trabajadores de museos”? Desde contadores hasta artistas, desde bibliotecarios hasta abogados, desde conservadores hasta secretarios, desde electricistas hasta maestros… en los museos hallamos de todo. Los conjuga un amor especial por el objeto, por el sujeto que se vincula a él, una habilidad en la gestión del museo y una alta vocación de servicio.

En el mundo, los profesionales de los museos se unen en la amplia red llamada ICOM (Consejo Internacional de Museos) y desde 1975 también Bolivia forma parte de esa red, con un trabajo quizá interno, en un pequeño grupo de museos que se afiliaron al ICOM nacional. Por esa característica no ha sido muy conocida en nuestro medio. En la actual coyuntura, ICOM Bolivia despierta con una remozada directiva cuya propuesta para la gestión 2013-2016 se basa en las demandas expresadas en la reunión de trabajadores de museos de 2011, realizada en el Centro Pedagógico Simón I. Patiño en la ciudad de Cochabamba.

Éstas se refieren, principalmente, a dos ejes: capacitación y legislación. Después de una evaluación de la situación de aislamiento en que se desarrollan los museos del país, ICOM Bolivia percibe que un elemento importante para apoyar la satisfacción de estas demandas es la conformación de una comunidad de museos. Ésta es la estrategia-propuesta básica de ICOM Bolivia y significa promover no sólo una red de museos, no sólo una interacción de museos o vínculos institucionales sino, sobre todo, a los trabajadores vinculados por la característica de entregar parte de la vida a estos fascinantes espacios.

En este sentido, ICOM Bolivia se propone contribuir a minimizar las debilidades expresadas por los trabajadores, es decir, insuficiente oferta de capacitación permanente e inexistencia de legislación para los museos. Para ello, es preciso definir ciertas acciones. Por ejemplo, para la creación de la Comunidad de Museos es necesario motivar la participación de los trabajadores de museos en y con el ICOM Bolivia, lograr alianzas estratégicas y producir una permanente interacción de la comunidad de museos en las redes sociales. Por otro lado, para apoyar la capacitación permanente de los trabajadores es necesario buscar y promover múltiples espacios de formación continua, gestionar espacios de socialización de buenas prácticas y cooperar en la formulación, gestión y financiamiento de proyectos de formación.

Un tema delicado es el de la legislación, aunque actualmente la Constitución Política del Estado abre una interesante base legal, que servirá para la formulación de políticas de Estado. Para ese propósito es menester, a partir de las propuestas de los trabajadores, colaborar con la propuesta de normativa para museos y la consiguiente política museística. Finalmente, para lograr alianzas estratégicas es preciso acudir a organizaciones culturales, empresariales, estatales, religiosas, educativas, mediáticas y turísticas.

Un elemento importante en este trabajo será la reposición de las representaciones departamentales, tarea que ya está en gestión. Sin embargo, es necesario también valorar las iniciativas de los trabajadores de museos y que ICOM Bolivia las apoye, pues en los últimos años éstos realizan actividades en el área de la capacitación, por ejemplo, con el diplomado en Museología y Pedagogía de Museos auspiciado por la UMSA y el Goethe-Institute, en el área de la investigación, con trabajos de producción de conocimiento como el que se ejecuta en torno a los museos de Santa Cruz o los museos comunitarios que trabajan en red.NOSOTROS. Para los públicos que lo visitan tradicionalmente, el museo es el lugar de un “nosotros”: “comunidad imaginada que confronta a los ‘otros’ y excluye lo ‘no auténtico’”, como señalan los expertos. Pero en ese “nosotros” se encuentra incluido —de manera muy especial—un “nosotros, los trabajadores y profesionales de los museos”: su vida, su percepción, sus sueños que influyen —¿determinan?— para que el museo pase de ser repositorio de objetos, lugar de las élites, palacio de entretenimiento o zona de contacto, a un elemento participativo e interactuante, motivador y esencia de las identidades colectivas.

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