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‘Cuando un crítico juzga, se expone, se está comprometiendo y arriesgando’

José A. Rojo. Español nacido en La Paz, regresó a esta ciudad para dictar un taller sobre la crítica cultural en los periódicos. Rojo fue editor del suplemento de libros Babelia y de la sección cultural del periódico El País de Madrid. Actualmente coordina la sección de opinión de ese medio. ¿Por qué es necesaria la crítica? ¿Cuáles son sus características y alcances? ¿Cuál es la relación del crítico con el lector y con los artistas? En torno a estas preguntas gira esta entrevista.

Rojo. Durante una semana, el periodista y escritor español se reunió con periodistas y editores de periódicos nacionales para hablar sobre la crítica.

Rojo. Durante una semana, el periodista y escritor español se reunió con periodistas y editores de periódicos nacionales para hablar sobre la crítica. Foto: Miguel Carrasco

La Razón / Rubén Vargas / La Paz

00:00 / 11 de diciembre de 2011

— ¿Cuál es la importancia de la crítica, como comentario o reseña, en el periodismo cultural?

— La crítica como reseña es un servicio más que el periódico o los medios de comunicación brindan a sus lectores para que éstos eduquen, cultiven y profundicen en sus gustos. Cuando se dice gusto parece una cosa muy burguesa. Pero cuando digo gusto quiero decir: tu visión del mundo y tu relación con la vida, lo que te da placer en la vida, lo que te cultiva, lo que te hace crecer como hombre. La crítica habla sobre los productos culturales. Todo producto cultural en el fondo está embarcado en explorar la condición humana. Explorar la condición humana desde la risa para hacer una comedia, para mostrar lo disparatados que podemos ser, o la búsqueda de lo terrible que puede ser la muerte. Todo lo que hay en la cultura, una canción, una película o una danza en el fondo está indagando la vida o tratando de afrontar la muerte. Eso es la cultura. ¿Es esto relevante? Para mí es muy importante, porque es ahí donde tú puedes aprender a vivir, a tener criterio, a crecer como persona. En términos más concretos, ¿por qué son necesarias las reseñas en los periódicos? Pues para orientar a los lectores. De todo lo que hay, yo te recomiendo esto; o de todo lo que hay, yo voy a relacionar esto que está surgiendo ahora con otras cosas que hubo antes; o de todo lo que hay, yo te voy a hacer un mapa de qué cosas son verdaderamente importantes; o de todo lo que hay, yo voy a conseguir que te enamores de esto. Todas estas son funciones del crítico: como cartógrafo, como detective, como Celestina…

— ¿Y qué pasa con la crítica en los nuevos medios digitales?

— Ahora mismo estamos viviendo el “subidón” de haber conocido un muevo medio, estamos borrachos de felicidad. Hemos encontrado que las nuevas tecnologías nos permiten comunicarnos con nuestros amigos, rescatar nuestros recuerdos... encontrar a los amantes de Romerito en la época del Strongest. En fin, estamos encantados. Pero como pasa siempre después viene la resaca. Todo me parece lo mismo, todo es igual. Pero por ahí hay un crítico que me echa un cable. Y al hacerlo, hace lo que siempre ha hecho: de todo esto que hay en la red, yo te recomiendo esto; de todo lo que hay en la red, voy a relacionar esto con esto… Estamos en los albores de la necesidad del crítico en la era digital.

— La crítica orienta, relaciona y hace otras cosas más, entre ellas juzga, es decir, define qué es bueno y qué es malo. ¿Qué importancia tiene esta función?

— El crítico puede tener múltiples registros. Uno de ellos es el del crítico como juez. Y es uno muy importante. Cuando un crítico juzga lo que está haciendo es una cosa que es muy difícil, se expone, es decir, se está comprometiendo y arriesgando a decir que este señor es bueno y que este señor no es bueno. Y eso es importante para orientar al lector. Además, en los periódicos, los críticos jueces generan algo que es importante: un poco de espectáculo, pero no en un sentido peyorativo. El espectáculo es el del crítico que machaca. Eso ayuda a que la gente entre en la crítica. Siempre y cuando no se tome al crítico como una autoridad absoluta. Lo importante de la crítica es que te espolea, te pincha, para que vayas formando tus propios valores. Para que dialogues contigo mismo. Si el hombre no cultiva el diálogo consigo mismo, lo que se crea son ciudadanos dóciles, meros números. En una sociedad es fundamental que los ciudadanos sean críticos.

— Se ha referido a la función del crítico respecto a los lectores, ¿cuál es la relación del crítico con los artistas, con los creadores?

— El creador es alguien frágil por definición, porque está dando al público un trabajo que lo ha hecho con lo más personal que tiene, con sus obsesiones, con sus miedos, con sus fobias… Todo eso lo ha espoleado a hacer una obra original y a exponerla al público. Y entonces viene un caballero, que es el crítico, y dice que eso no sirve. Pero en esos casos, el creador tiene que darse cuenta de que quien verdaderamente ha tomado en serio su trabajo ha sido el crítico, le ha dedicado tiempo, lo ha visto una y otra vez; se ha molestado en ver qué relaciones hay entre esa obra y otras. Solemos pensar que el crítico es un sabio que lo sabe todo. La cosa no es así. El crítico es también alguien que está aprendiendo y que también se está exponiendo al hacer públicas sus funciones. Yo creo que es posible un verdadero diálogo entre el creador y el crítico, es posible la complicidad y el mutuo enriquecimiento.

— Uno de los valores que se le exige y reconoce al crítico es la independencia. ¿Qué deberíamos entender por independencia?

— La autonomía o independencia es fundamental para la crítica. Está en el principio de esta historia. Para Todorov, lo fundamental de la Ilustración es que el individuo cobra autonomía e independencia. Frente a los poderes establecidos, frente a las creencias establecidas, frente a las obligaciones que impone el Estado y la Iglesia, el hombre puede decir no. Sin ese elemento esencial que es la autonomía o la independencia, el crítico no puede tener autoridad. El mundo en el que estamos nos enseña a pensar un poco como el internet: sí o no, pincho o no pincho, continúo o no continúo. Es un procedimiento que se ha incorporado en la manera de relacionarnos con el mundo. Pero el mundo no es sí o no, el mundo es una inmensa gradación de grises. Y una de las funciones de la crítica es ayudar a ver los grises.

– Para algunos, la crítica es una práctica subalterna. Para otros, es también una práctica creativa. ¿Qué piensa usted?

– En eso soy absolutamente radical. Yo creo que la crítica forma parte de la literatura, goza de todas las bendiciones de ser una creación. Voy a empezar por una experiencia personal. Cuando leí El desconocido de sí mismo, el ensayo de Octavio Paz en el que habla sobre los heterónimos de Pessoa, me pareció que descubría el mundo. Y Paz estaba hablando de tipos que en ese momento yo no conocía, pero el ensayo funcionaba de un modo totalmente autónomo. ¿Por qué? Porque me estaba hablando de que yo no soy uno solo, de una manera inevitable y para siempre. No, yo soy muchos. Hay muchos que me habitan, y algunos son contradictorios. Y todo eso lo provocaba un ensayo, una crítica. Pero el problema del crítico como creador quien mejor lo explica es Óscar Wilde. Con esa ironía que le encanta dice que entre los creadores el crítico es el mejor de todos. Tiene una ventaja: los artistas arrancan de los datos de la realidad, que siempre es confusa y siempre está en transformación. En cambio, el crítico arranca sobre una cosa ya hecha, ya construida, es decir, sobre una obra. Por eso, es mejor, porque empieza con algo más elaborado y por lo tanto puede llegar más lejos.

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