Tendencias

La dedicatoria, todo un arte

Las dedicatorias de los libros son una veta inagotable de sorpresas

Enrique jardiel. Se dedicó a sí mismo.  Foto: Porrúa

Enrique jardiel. Se dedicó a sí mismo. Foto: Porrúa

La Razón (Edición Impresa) / Muqui Otero - periodista

00:00 / 20 de julio de 2014

Hasta hace poco, antes de la exposición de los autores en internet, una de las pistas con las que rastrear los amores, fobias y manías de los novelistas era la dedicatoria: casi un subgénero literario, esa generalmente críptica frase con la que un autor le da sentido a las horas que le ha llevado escribir un libro han atravesado diversas fases y modas, del panegírico barroco a página entera al chiste posmoderno, pasando por el guiño romántico y la carta de odio.

Desde la egolatría a la búsqueda de intimidad con el lector o a la ficción absoluta con personajes inventados  o al destinatario permanente (autores que dedican siempre a la misma persona) he aquí algunas dedicatorias curiosas.

Pero… ¿Hubo alguna vez once mil vírgenes?, de Enrique Jardiel Poncela: “A Enrique Jardiel Poncela, mi mayor enemigo, con la adhesión, la simpatía y el afecto de Enrique Jardiel Poncela”.

La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela: “Dedico este libro a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera”.

La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski: “Esto no es para ti”.

Austenland, de Shannon Hale: “Para Colin Firth, eres un gran tipo, pero estoy casada, así que creo que deberíamos ser solo amigos”.An Introduction To Algebraic Topology, de Joseph J. Rotman: “A mi esposa Marganit, y a mis hijos Ella Rose y Daniel Adams, sin los cuales habría podido acabar este libro dos años antes”.

El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry: “A Leon Werth. Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan). Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria: A Leon Werth cuando era niño”.

Cartero, de Charles Bukowski: “Esto se presenta como una obra de ficción y no está dedicado a nadie”.

Los chicos de Anansi, de Neil Gaiman: “Ya sabes cómo funciona esto. Coges un libro, saltas a la dedicatoria y descubres que, una vez más, el autor ha dedicado su libro a alguien que no eres tú. No será así esta vez. Porque no nos hemos encontrado todavía/no hemos tenido la ocasión de echarnos una mirada/no estamos locos el uno por el otro/no es tampoco que no nos hayamos visto en mucho tiempo/ni que estemos relacionados de algún modo  quizás jamás nos veremos, pero, confío en que, a pesar de todo ello, pensamos mucho el uno en el otro… Este es para ti.  Con lo que ya sabes y probablemente ya sabes por qué”.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia