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La estética denuncia de Morales

El pintor y escultor presenta en el Espacio Patiño 26 obras basadas en la realidad y con las que exige respeto por el ser humano

La Razón (Edición Impresa) / José Emperador

00:00 / 02 de mayo de 2016

Soy un alaraco, como todos”, asegura rotundo Diego Morales frente a su cuadro El árbol, una composición que representa un teatro con un fondo selvático, un escenario al que cualquiera podría subirse y protestar contra la contaminación y destrucción del medio ambiente. El pintor y escultor se critica a sí mismo porque considera que en este tema su discurso no pasa a la acción. Pero esto no quiere decir que no sea contundente a la hora de denunciar con un toque de humor las realidades que le rodean, preocupan y disgustan. Lo hace con esculturas en pasta de yeso, collages, óleos sobre lienzo y grabados, 26 de los cuales expondrá bajo el título Las heridas de una obsesión, su primera muestra individual en cinco años, que se podrá visitar en el Espacio Simón I. Patiño desde este miércoles hasta el 31 de mayo.

Morales pone todo el acento en la composición de sus obras, en el trabajo de tomar los elementos estrictamente necesarios, sin dar una pincelada de más, y disponerlos de manera equilibrada para que digan lo que el artista quiere que digan y no otra cosa. Por eso no es difícil llegar al mensaje que ofrecen los cuadros: “solo hay que interesarse y sentirse retado a descubrirlo, porque se ve”, dice su autor. En algunos casos los títulos orientan bastante, como en El carnaval de los corruptos o Ángel transformer. En otros aparecen políticos muy populares que no dejan lugar a dudas, pero también los hay más crípticos, que requieren mayor capacidad de interpretación al espectador, como Ícaro cae al Titicaca, una alegoría sobre el proceso de cambio.

Estos mensajes llevan mucho más allá de lo simplemente estético a unas obras “que no tienen que ser agradables y deben hacer bastante más que decorar interiores”. Pero esto no quiere decir que el soporte no tenga relevancia, lo cual aleja a Morales de lo conceptual. Él define su estilo como una mezcla a partir de expresionismo que demuestra que es hermoso trabajar con el pincel sobre un lienzo y respetar las normas del dibujo y de la composición. “Hoy día ya nadie va a inventar nada, todo está hecho, y por eso hay que tomar los elementos para utilizarlos de forma original. Lo que hago no es un chimichurri, pero sí son cosas variadas. Aunque todas las obras tienen algo en común. Eso debe ser el estilo, lo que queda ahí aunque no lo busques conscientemente”.

Para esta exposición Morales no ha hecho una criba por tema o por técnicas, simplemente muestra lo último que ha producido, porque la mayoría de las obras son de 2015 y 2016. Tres pequeños cuadros homenajean a Picasso, a Magritte y a Chagall, y el resto  de los trabajos solo se pueden englobar porque, por separado o en conjunto, más agresiva o más amablemente, lanzan un grito fuerte y claro que exige respeto por el ser humano.

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