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Las letras en fotogramas

La Videoteca Barbarroja presentará un ciclo con películas basadas en algunas de las obras más importantes de la literatura latinoamericana

versión. Mario Vargas Llosa (derecha) dirige a José Sacristán y Martha Figueroa en ‘Pantaleón y las visitadoras’. Foto: andina.com.pe

versión. Mario Vargas Llosa (derecha) dirige a José Sacristán y Martha Figueroa en ‘Pantaleón y las visitadoras’. Foto: andina.com.pe

La Razón (Edición Impresa) / José Emperador

00:00 / 04 de enero de 2016

Los mejores libros escritos en Latinoamérica no solo se leen, también se pueden ver en las varias películas que algunos realizadores del continente han rodado basándose en sus textos. Este año la Videoteca Barbarroja exhibirá los títulos más representativos de este género a caballo entre el cine y la literatura, con el mismo proceso que lleva utilizando ya 15 años: agruparlos en ciclos y acercarlos a todo el país, incluso a lugares apartados en los que la oferta cultural es escasa o nula, y proponerle al público no solo ver la cinta sino comentarla y discutir sobre ella en un foro abierto a quien quiera participar.

El director de Barbarroja, Jorge Barrón, tiene ya casi todos los 12 filmes —de ficción y documentales— que quiere proyectar en 2016 y que se basan en obras de Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti, Pablo Neruda y otros. “Muchos de ellos han tenido una gran repercusión, y los hay que se han llevado premios en los festivales de Cannes, de San Sebastián de Guadalajara y de La Habana”, señala. Ahora queda el trabajo de agruparlas por temas o por directores y así construir unos 10 ciclos, cada uno con cinco películas, y sacarlas a recorrer el país.

Se podrán ver, por ejemplo, la versión cinematográfica del mexicano Arturo Ripstein sobre El coronel no tiene quien le escriba, de García Márquez; o la película que el mismo Vargas Llosa dirigió en 1975 sobre su novela Pantaleón y las visitadoras. También se basa en una novela del escritor peruano La ciudad y los perros, dirigida por Francisco Lombardi. La novela Gringo Viejo, del mexicano Carlos Fuentes, fue llevada al cine por el director Luis Puenzo, y El túnel, de Ernesto Sábato, por León Klimovsky.

Los ciclos van a mostrarse en todas las capitales, y los responsables de la videoteca en cada una de ellas trabajan para ofrecer exhibiciones en otras ciudades, pueblos y comunidades de sus departamentos. En Potosí el programa ya está cerrado: habrá ciclos en Huanuni, Llallagua, Catavi y Uncía, gracias a la colaboración de la Universidad Siglo XX. En los demás aún se estudia la factibilidad, aunque, según Barrón, “ya se cuenta con casi todas las sedes en las que estuvimos en 2015 presentando un ciclo con cinco películas sobre la mujer”.

La videoteca se pone en contacto con centros culturales, juntas vecinales, universidades, sindicatos, colegios y otras instituciones interesadas. Ellos se encargan de aportar el local y los aparatos de amplificación para el sonido, y uno o dos de los diez miembros permanentes de Barbarroja viajan hasta allá —“en muchos casos ponemos los pasajes, el alojamiento y la manutención de nuestro bolsillo”, dice Barrón— para presentar las obras antes de la proyección y animar el debate, después.

Los debates tras las proyecciones normalmente tocan temas relativos al cine, pero también tienen un muy importante contenido social. La mayor parte de las películas que ofrecen pertenece a lo que se conoce como Nuevo Cine Latinoamericano, un movimiento que quiere retratar críticamente la realidad cultural, política, social y económica del continente tocando temas como la delincuencia, la pobreza, la corrupción… “Lo nuestro, desde luego, no es cine comercial, no tenemos ningún interés en competir con los multicines”, dice Barrón.

Uno de los miembros de la videoteca, de la que fue fundador, es el director Jorge Sanjinés, quien donó toda su comprometida filmografía a la institución, que la programa recurrentemente. Pero también se cuenta con la colaboración de otros autores más jóvenes de varios países y también interesados en el cine con mensaje social. El argentino José Celestino Campuzano, amigo de la videoteca, retrata la marginalidad entre los jóvenes con mucho realismo. También hay un contacto fluido con el muy premiado director mexicano Alejandro González Iñárritu y con el documentalista argentino Norberto Forgione, del que este año se estrenará su último trabajo sobre el Che Guevara, De sus queridas presencias, en Vallegrande.

La Videoteca Barbarroja comenzó en 2000 con 100 películas de video, en los sistemas analógicos VHS y Betamax que ya han desaparecido. Aquellas cintas las digitalizaron, en muchos casos con un trabajo de remasterización para conservar la calidad original. Gracias a las donaciones de algunas instituciones nacionales y extranjeras, y de Sanjinés y los también directores Verónica Córdova, Beatriz Palacios y los descendientes de Jorge Ruiz, la videoteca cuenta con una muy completa colección de cine boliviano. La colaboración del cantautor cubano Santiago Feliú y de otros amigos mexicanos y brasileños le ha proporcionado a Barbarroja muchos títulos de otros autores latinoamericanos, con lo que su archivo alcanza a 1.500 películas, entre ficción y documentales.

A los ciclos itinerantes, la Videoteca Barbarroja añadirá este año la televisión. Ya presentó sus filmes en ATB en 2015, y ahora está construyendo su programación para la misma cadena en 2016, en la que presentará las 12 cintas del ciclo de cine y literatura, el documental de Forgione después de que se estrene en Vallegrande y otras obras que sean representativas de su forma de entender el cine como una herramienta de concienciación y de transformación social.

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