Tendencias

¿Qué estás mirando?

Cómo entender el arte contemporáneo sin morir en el intento . Will Gompertz ha escrito un libro útil y divertido para comprender un mundo complejo

Will Gompertz ha escrito un libro útil y divertido para comprender un mundo complejo

Will Gompertz ha escrito un libro útil y divertido para comprender un mundo complejo Foto: El País

La Razón (Edición Impresa) / Rubén Vargas - periodista

00:00 / 22 de diciembre de 2013

Es probable que a un académico, a un curador o un director de galería o museo lo que menos le interese de un libro sobre el arte moderno y contemporáneo es que sea divertido. Si esto es así, ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos no es un libro para académicos ni para curadores ni para directores de galerías o museos. Pues, la primera virtud que tiene el libro escrito por Will Gompertz es, precisamente, que es un libro divertido. Tan divertido como puede ser el propio arte moderno y contemporáneo si se lo mira con cierta irreverencia.  

Pero el libro de Gompertz —un inglés nacido en 1965 que fue durante siete años director de comunicación de la Tate Gallery y que actualmente oficia de director de arte de la BBC— no sólo es divertido, sino también útil. Útil como un mapa de bolsillo para adentrarse en esa profusa selva que comenzó a crecer hace 150 años en los albores de la pintura impresionista y que no ha cesado de hacerlo hasta hoy en día. Esa selva que se hace más intrincada, más oscura  y más intimidante cuando tratan de explicarla, precisamente, los académicos o los curadores.

JUEGO. “Como sucede con la mayoría de las cuestiones aparentemente impenetrables —escribe Gompertz en las páginas iniciales de su libro—, el arte es como un juego. Todo lo que se necesita saber son las reglas básicas para que el que antes estaba desconcertado comience a entender algo”.

Se trata entonces de entender —quizás, mejor, de comprender— en qué consiste esa cosa llamada arte moderno y contemporáneo y no de juzgar. “No pienso —dice el autor en otra parte de su obra— que la cuestión de fondo resida en juzgar si una obra nueva de arte contemporáneo es buena o mala: el tiempo se encargará de eso. Es más importante comprender de qué modo y por qué encaja en la historia del arte moderno”.

“En mi opinión —insiste— el mejor modo de empezar a apreciar y disfrutar el arte moderno y contemporáneo no es decidir si es bueno o no, sino entender que ha evolucionado desde el clasicismo de Leonardo a los tiburones en escabeche o las camas desechas de hoy en día”.

El recorrido es lineal y cronológico. Los primeros capítulos están dedicados al impresionismo, desde su despertar hacia 1820 hasta la descripción de sus ramificaciones a inicios del siglo XX. Los últimos capítulos recorren —desde mediados del siglo XX— el arte conceptual, la performance, el minimalismo, el posmodernismo y los avatares del arte de hoy en día. Ese hoy en día abarca hasta el año 2008. Para hacer más liviano el recorrido, ya de por sí muy ameno, aquí y allá aparecen incisivas caricaturas de Helguera.  

La vocación cartográfica del libro es tan marcada que su autor ha diseñado un verdadero mapa. Sobre las líneas del mapa del tren subterráneo de Londres, Gompertz ha trazado todos los recorridos, las estaciones y los cruces del arte moderno.

La única licencia que Gompertz se permite en el orden cronológico de su libro es el capítulo inicial. Es el relato —lleno de información, de anécdotas y de adecuados contextos, como todo el libro— de lo que ocurrió en Nueva York el lunes 2 de abril de 1917. Ese día, Marcel Duchamp, en una tienda especializada en fontanería situada en el 118 de la Quinta Avenida, compró un urinario. Ya en su taller, lo firmó, le puso fecha y lo bautizó como “La fuente”. Con ese gesto había nacido el arte moderno. Y ese acto es que le permite a Gompertz organizar su libro en una línea hacia el pasado y en otra hasta el presente.

Duchamp es una sombra omnipresente en todo el volumen. En el siglo XX, a Gompertz el mejor le parece sin duda Picasso, pero reconoce que Duchamp es el más influyente. En las páginas finales, cuando habla del arte de hoy dice que si Duchamp estaría vivo haría arte callejero. No dudo que tal afirmación haya provocado espasmos de gusto en Bansky —quienquiera que sea ese pintor callejero—, pero dudo mucho que Duchamp se hubiese sentido halagado.  

CÉZANNE. En el siglo XIX el gran héroe de Gompertz es Paul Cézanne. En la lámina del mapa del arte moderno, Cézanne es la primera estación de la línea del Postimpresionismo (le siguen las estaciones Vincent van Gogh, Georges Saurat y Paul Gauguin) y se cruza con la línea del Cubismo cuyas primeras estaciones son Picasso y Georges Braque. 

Para terminar, el estilo de Gompertz es elegante, suelto y suele ignorar la corrección política. Este párrafo puede servir de ejemplo: “Peggy Guggenheim era una mujer apasionada y definida por sus tres grandes amores: el dinero, los hombres y el arte moderno. Su amor por el dinero procedía de su herencia, una gran fortuna que recibió de su padre, un empresario que murió en el naufragio del Titanic. El apetito sexual lo desarrolló por cuenta propia con una lista de amantes que llegaba a cientos, si no a miles. Cuando se le preguntaba cuántos maridos había tenido, contestaba: ‘¿Míos o de otras?’ Su pasión por el arte moderno se generó a partir de su mente inquieta y su gusto por la aventura, combinación que la llevó a abandonar el centro de Nueva York por el París arrabalero con tan solo 22 años”.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia