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Un sarcófago faraónico aflora intacto en Luxor

El hallazgo traslada a los egiptólogos a los tiempos de los grandes descubrimientos y aporta nuevos datos sobre las prácticas religiosas y funerarias de un siglo antes de Cristo

Un sarcófago  faraónico

Un sarcófago faraónico

La Razón (Edición Impresa) / Marina Villén - EFE (El Cairo)

00:00 / 07 de diciembre de 2015

La tumba de un sacerdote del dios Amón Ra, de hace unos 3.000 años, salió la semana pasada a la luz, e intacta, en la antigua Tebas (actual Luxor, Egipto) gracias a las excavaciones de una misión arqueológica española. Se trata de “un hallazgo digno de los tiempos de los inicios de la arqueología”, aseguró el director de la misión, Francisco Martín Valentín, tras la apertura oficial del enterramiento. Gracias él, los egiptólogos contarán con una gran cantidad de datos para desentrañar los misterios que aún encierran las prácticas funerarias, y la civilización en general, de la época de los faraones.

A estas alturas no resulta nada fácil avanzar en las investigaciones sobre el antiguo Egipto. Las numerosas excavaciones realizadas —especialmente en Tebas— desde el siglo XIX hacen que si aparece un sarcófago éste se encuentre vacío, sin la momia adentro. “Es difícil encontrar tumbas y sarcófagos intactos. Son acontecimientos históricos, muy relevantes”, subrayó Valentín. Es el caso de la tumba encontrada ahora, que pertenece al sacerdote Anj ef Jonsu, quien fue escriba encargado de las ofrendas al dios Amón Ra en el emblemático templo de Karnak. Por eso el descubrimiento transporta a los expertos a los tiempos románticos de los albores de la arqueología, tan retratados luego en el cine y las novelas, pero esta vez de verdad.

El presidente de la Dirección Suprema de Antigüedades de Egipto, Sultan Eid, explicó que el ataúd es de madera, está decorado con escritura jeroglífica y representa al sacerdote con una barba trenzada, los brazos cruzados sobre el pecho y en cada mano una flor de papiro. El sarcófago de Anj ef Jonsu se encuentra, además, en un excelente estado de conservación y posee una rica policromía que representa escenas del sacerdote adorando a diferentes dioses como Osiris, Anubis, Nefertum o la diosa Vaca Hat Hor. Por lo tanto, constituye una muy importante fuente de información sobre el tiempo en el que fue construido, y su descubrimiento va a proporcionar “muchas informaciones sobre las prácticas funerarias de la época”, agregó el experto español.

EXCAVACIONES. El Instituto de Estudios del Antiguo Egipto de España realiza este año su séptima campaña arqueológica en Luxor. 28 profesionales trabajan bajo la dirección de Valentín. Entre ellos hay egiptólogos, arqueólogos, restauradores, antropólogos, arquitectos y epigrafistas que ahora se han centrado en la tumba del visir Amen Hotep Huy, la más grande de la necrópolis tebana.

Fue durante unas excavaciones en la zona noroccidental del patio de este enterramiento cuando los expertos dieron con el sarcófago de Anj ef Jonsu. “Hacia las once y media de la mañana descubrimos que había un hueco de unos dos metros de longitud y encontramos que en la roca madre de la tumba del visir habían excavado un enterramiento antropomorfo”, relató Valentín. Levantaron las losas de piedra y hallaron el sarcófago, que ahora va a ser estudiado y restaurado por este mismo equipo español para, posteriormente, ser trasladado y exhibido en un museo.

Anj ef Jonsu vivió en la ciudad de Tebas durante la dinastía XXII, hacia el año 900 aC, y como escriba y miembro del clero del dios Amón Ra en el templo de Karnak se dedicaba a contabilizar las ofrendas divinas, según explicó el arqueólogo español. En aquella época, Tebas era un Estado teocrático que controlaba la mayor parte de Egipto en colaboración con los faraones libios, que tenían su capital y residencia en el norte del país.

 “Hubo un incremento del número de sacerdotes, normalmente de origen libio”, según Valentín, quien apuntó que estos religiosos se enterraban de “forma distinta” a la habitual: por ejemplo, cubriendo la tumba con losas de piedra. Se buscaba un sitio de prestigio, como la tumba del visir Amen Hotep Huy, y dentro de él un rincón para que el sarcófago estuviera cerca de un muro del templo o de otro enterramiento de importancia.

Ahora continuarán las excavaciones en el patio de la tumba del visir, que fue gobernador de Egipto durante los reinados de Amen Hotep III y Amen Hotep IV. El patio de este enterramiento, ubicado en el área de Al Asasif en la ciudad de Luxor, es tan grande que fue usado como necrópolis durante unos 200 años.

La misión española encabezada por Valentín ya halló en él, en 2014, el sarcófago y la momia de una cantora (sacerdotisa) del dios Amón, de hace unos 3.000 años. La misión de este año comenzó el 7 de octubre y se prolongará hasta mediados de diciembre. Seguirá centrándose en excavar junto a la fachada de la capilla, en un área de unos 18 metros por 50. Los expertos españoles no dudan del potencial de esta zona —menos aún después de la aparición del sarcófago— y vaticinan que antes del fin de la misión puede haber “más resultados y sorpresas”.

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