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El soldado desconocido

Foto: Otto Dix

Foto: Otto Dix

La Razón (Edición Impresa) / Salomón de la Selva - Nicaragua (1893-1959)

00:00 / 10 de agosto de 2014

La bala

La bala que me hieraserá bala con alma.El alma de esa balaserá como seríala canción de una rosasi las flores cantarano el olor de un topaciosi las piedras olieran,o la piel de una músicasi nos fuese posibletocar a las cancionesdesnudas con las manos.Si me hiere el cerebrome dirá: yo buscabasondear tu pensamiento.Y si me hiere el pechome dirá: ¡Yo queríadecirte que te quiero!

Heridos

He visto a los heridos: ¡Qué horribles son los trapos manchados de sangre! Y los hombres que se quejan mucho; y los que se quejan poco; y los que ya han dejado de quejarse! Y las bocas retorcidas de dolor; y los dientes aferrados; y aquel muchacho loco que se ha mordido la lengua

y la lleva de fuera, morada, como si lo hubieran ahorcado!

Granadas

Porque me parecieronpájaros que volaban las granadas—golondrinas de los atardeceres—,me sorprendió como cosa de magiaver que en donde caíancon un estruendo vasto, levantabanespirituales árboles de tierramaravillosos de troncos y de ramas.En el ramaje aéreo de esos árboles,escondido en el follaje de barro,hizo su nido un instanteun deseo olvidado:Tal vez de dormir en medio de un bosque,quizá de tener alas;¡tantos deseos caben en solo uno

cuando se está casi muerto de cansancio!

Granadas de gas asfixiante

Plo-plo-plo-plo hacen las granadas,y cuando caen, plum.Y en los días de sol su humo es una nube amarillosa,y en los días lluviosos de una blancura esplendorosa.¿Quién no se acuerda de los cuentos de hadas?¿De los genios, de los duendes, de los gnomos?¡Plo-plo-plo-plo... plum!¡Plo-plo-plo-plo...Plo-plum-plo!El gas que he respiradome dejó casi ciego,pero olía a fruta de mi tierra,unas veces a piña y otras a mango,y hasta a guineos de los que sirven para hacer vinagre;y aunque de sí no me hubiera hecho llorar,

sé que hubiera llorado.

Carta

Ya me curé de la literatura.Estas cosas no hay cómo contarlas.Estoy piojoso y eso es lo de menos.De nada sirven las palabras.Está haciendo fríopor unas razones muy sencillasque no recuerdo ahora.Tal vez porque es invierno.Unos libros forradosque hallarás en mi casaexplican con lucidez indiscutiblela razón de las temperaturas.Cuando me escribas, dimepor qué hay calor y frío.¡Fuera horrorosomorirme en la ignorancia!Las luces Verey sonlo más bello del mundo.La No Mans Land pareceun país encantado.He visto mi propia sombraalargarse al infinito.Y me han brotado mil sombrasrápidas de los pies.Y se han ido estirandomás veloces que un sueño;y después han corridode nuevo a mis zapatos.Todavía les tengomás temor a las sombras que a las balas.Aunque son un encantolas luces: verdes, blancas,azules, amarillasMe he diluido en sombrasy me he ido corriendoa más allá del mundo.Me han parecido músicalas luces. Me he sentidoel Prometeo de Scriabin.Después me ha dado espanto.Unos libros forradosque hallarás en mi casaexplican con lucidez indiscutibleel por qué de los miedos.Cuando me escribas, dimecómo se es valiente.¡Fuera horrorosomorirme en la ignorancia!

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