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El sonido de la palabra

Escarificación. Escultura de rifle en tela con textos bordados que narran la muerte de un soldado paraguayo y sus últimos pensamientos, dirigidos a su prometida. 2015. Foto: Oliver Rios

Escarificación. Escultura de rifle en tela con textos bordados que narran la muerte de un soldado paraguayo y sus últimos pensamientos, dirigidos a su prometida. 2015. Foto: Oliver Rios

La Razón (Edición Impresa) / Joaquín Sánchez - artista curador

00:00 / 20 de septiembre de 2015

La obra de Kathia Simon habita en ese espacio imaginario donde lo cotidiano se convierte en universal sin renunciar a la sutileza que lo vio nacer. Un viaje a un territorio sin fronteras que ofrece continuas invitaciones a deambular por él sin rumbo fijo. Sus videos, esculturas blandas de pequeño y gran formato, fotografías, textos y poemas son obras que componen un universo donde todo es posible.

Sus obras tienen un carácter performático donde el tiempo se concibe como información en constante proceso de actualización. El objetivo final de Simon tanto en sus acciones como en sus textos y creaciones, es mezclar la experiencia estética con la realidad social, cambiando de lugar el centro y los límites para conseguir situaciones anómalas.

La palabra figura copiosamente en la obra de Simon, una artista multidisciplinaria que utiliza varios lenguajes. Su interés por la música la llevó a formar parte de una banda llamada Charango. Su pasión por el cine y la poesía, aunada a su curiosidad y su necesidad de experimentar, le han llevado a un cuestionamiento constante de la narrativa.

Lo que dicen las palabras no dura. Duran las palabras. Las palabras son siempre las mismas y lo que dicen no es nunca lo mismo, decía el poeta Antonio Porchia, con la que Simon esta en total correspondencia.   

De sus trabajos se desprende el misterio de la ambigüedad que regala lo que está a medio ver. Sus personajes acolchados con corazones al descubierto y con latidos urbanos son seres que se mimetizan con el espacio en un juego exigente. La mirada atenta y detenida de la artista nos transporta a un final sorprendente que arroja claridad a un discurso plateado con el delicado criptismo.

La obra de Simon provoca reacciones tanto individuales como colectivas que extraen verdad y poder de las contradicciones que entre ellas surgen. Sus creaciones se vinculan de modo consistente y profundo con la teoría y la práctica artística, que permiten comprender de un modo privilegiado la conexión entre el proceso y su función catártica. El arte y los escritos de Simon representan una contribución original a la investigación y a la formación del símbolo. La cura por la palabra, la historia familiar, la identificación femenina, la deslocalización del cuerpo y del deseo, y las sensaciones dramáticas de vértigo cobran vida con la exploración de materiales, formas y procesos escultóricos y de la imagen en movimiento.

Simon utiliza fragmentos que encuentra en su camino, como enciclopedias y programas de la televisión. La simplificación de historias cotidianas y su mezcla con otras más heroicas siembran semillas en cada obra.  Así, nos cuenta la historia de una cantante que es poeta y quiso ser actriz y tiene un corazón de hojalata cuyas acciones se sitúan en escenarios de un presente ficticio que nos habla de un futuro no muy lejano.

Si Bill Viola se tiraba al agua para salvarse del fuego, acto de purificación para el creador-místico del video arte, Kathia Simon se lanza a una bolsa llena de sus fantasmas y miedos. Una bolsa habitada por personajes de cuerpos blandos y con armas de tela, con los que danza feliz al ritmo de un taquirari o el dulce susurro de su propia voz.

PROYECTO. Museo de papel es una plataforma de difusión que visibiliza a jóvenes creadores de diferentes disciplinas artísticas, que, más allá del dominio de la técnica, ofrecen una reflexión poética cobre la creación artística. Este museo no exhibe en un espacio físico, ni atesora, consagra o jerarquiza obras; es un dispositivo que amplía la mirada hacia un horizonte mestizo donde conviven lenguas, temporalidades y culturas. Museo de Papel es un proyecto de la Fundación Cinenómada para las Artes. Cuenta con el apoyo del Centro Cultural de España en La Paz, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el periódico La Razón.

Experimento de ambig üedad

Kathia Simón

Mi trabajo se basa en una búsqueda constante de equilibrio entre la oscuridad y la luz, entre una niñez olvidada y una adultez rechazada, entre lo macabro y lo dulce.

Caminando por una delgada línea de belleza retorcida me sujeto a las herramientas que conozco y que me conocen, como la poesía, la música, la escultura blanda y el video. Todas pueden ser una y una pueden ser todas, juntas se alimentan y se apoyan dependiendo del caso.

Mi trabajo busca generar una reacción de cualquier tipo en el público, desde emociones agradables a incomodidad y dudas, muchas dudas para generar diferentes interpretaciones y puntos de vista.

En cada trabajo terminado busco encontrarme en fragmentos de romanticismo y cinismo, como pequeñas florecitas rojas que interpretan un charco de sangre.

Mi mayor motivación es la experimentación con la ambigüedad tanto en contenido como dentro de la estética a modo de crítica y, otras veces, solo como experimentación en sí.

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