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Nueve voces muy personales

El Festival Internacional de Poesía de Bolivia publica seis libros y reúne por cinco días, en La Paz y Oruro, a autores nacionales y latinoamericanos de varias generaciones

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La Razón (Edición Impresa) / José Emperador

00:00 / 25 de abril de 2016

Dentro de un mes se cumplirá un año de la muerte de Rubén Vargas, editor de Tendencias, poeta y, según el también poeta Benjamín Chávez, “el mayor experto en poesía que hemos tenido en este país”. Por eso la última edición del Festival Internacional de Poesía de Bolivia —que Vargas organizó en dos ocasiones y que se va a celebrar en La Paz y Oruro desde mañana hasta el sábado— lleva su nombre. Chávez y el también poeta Edwin Guzmán han reunido a nueve autores, cuatro de ellos bolivianos y los demás de Argentina, Chile, España, México y Perú para organizar lo que esperan se convierta en “una fiesta, una celebración, un momento grato de compartir”.

Lo que se va a poner en común es poesía reciente e inédita en español, pero con la variedad suficiente como para que los autores se enriquezcan unos a otros y al público que asista a las lecturas de poemas, a las presentaciones de libros y a los encuentros de los autores con estudiantes y talleres. Convivirán tres generaciones de poetas bolivianos de primera fila, una selección que ha sido difícil de realizar pero que resulta bien representativa de lo que se crea hoy en el país. El más veterano es Álvaro Diez Astete, quien desde su bien ganado prestigio actualmente se dedica a rescatar el soneto, un género muy clásico que ha caído en cierto desuso y que cuenta con pocos lectores en Bolivia.

A una generación intermedia pertenece Mónica Velásquez, ganadora del Premio Nacional de Poesía 2007 con el poemario Hija de Medea y a la que, por tanto, ya se puede considerar una autora más que consolidada, muy importante, con una voz poética madura de alto nivel. Las dos más jóvenes son la cochabambina Milenka Torrico —“una autora fresca, irreverente, lúdica a ratos, que refresca mucho el panorama nacional”, en palabras de Chávez— y Rery Maldonado, una tarijeña que ha pasado años en Berlín y que escribe con un registro diferente, en muchos sentidos aunando ambientes de ambos continentes.

Los otros cinco participantes en el festival han sido elegidos en un intento de reflejar lo que ofrece la poesía actual en este continente, lo cual es solo eso, un intento, porque según apunta Chávez “la literatura latinoamericana de ahora es un coro de solistas, es muy difícil encontrar similitudes estilísticas, temáticas”. Aun así, y a pesar de que cada cual presenta una visión propia y una personalidad bien definida, Erik Varas, Marcos Canteli, Leticia Herrera, Hugo Francisco Rivella y Martín Zúñiga tienen en común abordar en sus textos asuntos muy actuales.

Herrera, mexicana, se ha hecho un hueco importante en el panorama de su país con una poesía cercana al lector porque suena muy coloquial y rebosa un humor corrosivo, crítico con la sociedad, con el machismo y los tópicos. El argentino Rivella también tiene una mirada militante que extiende a toda la Latinoamérica actual, a la que dedica una poesía social pero moderna, alejada de la que —“con cierto tono panfletario”, dice Chávez— se hacía en los 60 del siglo pasado. Varas llega de Chile y es un poeta joven que complementa el compromiso de su obra literaria trabajando mucho la promoción de lectura entre los niños. De hecho, junto a Herrera, en este festival va a facilitar unos talleres que pretenden animar a los estudiantes paceños y orureños a la lectura. El peruano Zúñiga es un autor muy joven, pero ya ha ganado premios y ha recibido muy buenas críticas. El grupo de extranjeros lo completa el español Marcos Canteli, un docente de literatura que ha publicado cuatro libros de poesía y ha traducido a Jack Kerouac.

“Normalmente, a la gente que acude a las lecturas poéticas le gusta llevarse escrito lo que se oye”, dice Chávez. Por eso el festival ya ha producido, con Plural editores, un libro con cinco poemas inéditos —que muy probablemente se lean estos días— de cada uno de los autores que participantes, y que estará disponible en todos los actos. Además, la editorial 3600 ha publicado un poemario inédito de cada uno de los que llegan de afuera, lo cual se convierte en una gran oportunidad de leer obras que no llegan a Bolivia porque circulan poco incluso en sus países de origen, en buena parte debido a las políticas de las multinacionales que manejan el mercado de los libros. Así, ahora se imprime por primera vez el poemario con el que Rivella ganó hace un par de años el premio Gil de Biedma en España.

Chávez espera que igual que en las dos anteriores, en esta celebración —el lunes y el martes en Oruro y miércoles, jueves y viernes en La Paz— se acerquen los lectores y los poetas que no han podido entrar en la lista de participantes e intervengan, intercambien escritos e ideas, y sobre todo disfruten de los poemas, de las charlas y de las conversaciones. “La poesía era lo más importante en la vida de Rubén y le puso mucho entusiasmo”, dice, como poniéndole de ejemplo de ese espíritu que espera que ahora vuelva a adueñarse del festival.

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