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Tomomi Tanaka: ‘Busco hacer un puente entre Bolivia y Japón a través de NHK’

Llegó en 2006 como voluntaria de JICA y luego de dos años, el canal NHK de Japón la contactó para que contribuya con ‘Chikyu Agora’, programa en el que muestra a Bolivia. 

Tomomi Tanaka.

Tomomi Tanaka. Foto: Víctor Gutiérrez.

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose / La Paz

00:18 / 12 de septiembre de 2014

— ¿Cómo se llama el programa que se transmite en NHK y de qué se trata?

— Se llama Chikyu Agora. El concepto es que algunos japoneses que están viviendo fuera del Japón hablen por Skype en directo sobre cómo son los países en los que viven y qué se hace en ellos.

— ¿Desde cuándo usted sale en el programa?

— Desde 2008. Hasta ahora, ya he salido cuatro veces, aproximadamente una vez por año.

— ¿Qué temas abordó en cada uno de ellos?

— Hablé sobre la lucha libre de cholitas, cómo trabaja la mujer cargando al bebé en el aguayo, las comidas típicas de Bolivia y en el último programa, que fue el 31 de agosto, hablé sobre tres temas: la calle de las Brujas, el caso del Hachiko boliviano en Cochabamba y la función que tienen los estéreos en Bolivia.

— ¿Podría ampliar un poco los temas de los que habló hace dos semanas en el programa?

— En el tema de la calle de las brujas  mostré muchas fotos y también mandé a Japón algunas cosas, como velas, para luego explicar para qué servían. Conté además la historia de la calle y de las creencias. Sobre el Hachiko boliviano, comencé recordando que en Shibuya, Tokio, es famoso, tanto que hasta tiene su estatua de bronce. En el caso del estéreo, dije que en Bolivia la gente puede adquirir estos equipos para su casa. En Japón no se vende porque por consideración no se puede poner dentro de la casa música con alto volumen.

— ¿Qué días se transmite y cuánto dura Chikyu Agora?

— Da los domingos a las 15.00, hora boliviana, por el canal 113 de Cotel. Dura 50 minutos, que son repartidos entre tres países. El programa de hace dos semanas era especial, por eso salieron siete países.

— ¿Cuánto tiempo le dieron a usted para el último programa?

— Me dieron como 15 minutos, porque yo tenía tres reportajes.

— ¿Cómo la contactaron?

— Me contactaron por mi blog, donde escribo como periodista para comparar lo que se vive aquí y en Japón.

— ¿Cómo llegó a Bolivia?

— Llegué en 2006 por un voluntariado de JICA, donde ayudé por dos años con el tema de la pobreza de las madres, en busca de la solución para que trabajen tranquilas.

— ¿Por qué decidió quedarse después de esos dos años?

— Porque me enamoré del que ahora es mi esposo y también conductor del programa Sekai Tv. Lo conocí a los seis meses de mi estadía en Bolivia.

— ¿Por qué aceptó contribuir con el programa de NHK?

— Porque yo quiero hacer un puente con Japón a través de NHK. Antes de venir a Bolivia de voluntaria de JICA en 2006, busqué en internet y no había nada de información. Yo pensé que Bolivia era como África, que no había nada, ni internet, ni siquiera luz. Ni el Salar de Uyuni era famoso en ese momento.

— ¿Cómo consiguió el traje de china morena para el último programa?

— Me presté la ropa de morenada del cantante Orlando de Llajtaymanta, a quien conozco y somos amigos desde hace ocho años. A la gente en Japón le gustó mucho y quedó muy sorprendida con la vestimenta que usé.

— ¿Cuáles son sus proyectos futuros?

— Quiero comprar los derechos para un programa de televisión en Japón. Este proyecto (que está en proceso) surgió a partir de programas infantiles que hay allí, como Okaasan to issho que es para niños de hasta seis años donde enseñan cómo cepillarse los dientes. Mi hija siempre lo mira por las tarde y aprende.

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