Arrástrate con Penélope en el Amazonassss Pese a la mala prensa, las serpientes son animales muy interesantes e importantes para el bien del medio ambiente del planeta tierra.
Ella es una preciosidad, siempre que sale a pasear por su vecindario recibe silbidos y piropos. Su andar hace que todas las cabezas giren para mirarla... claro que también hace que muchas se den la vuelta y escapen aterrorizadas, pero si ella los mira, quedan enamorados por esos ojos misteriosos y se dejan abrazar por Penélope.
Lástima que ese abrazo es el último que recibirán, ya que Pen, como le gusta que la llamen, es una serpiente constrictora de 7 metros de largo.
Como otras víboras de su tipo, Penélope primero captura a su presa con su mirada, la cual asusta tanto a los animalillos que éstos se paralizan de terror. Luego los muerde para agarrarlos y los envuelve en sus musculosos anillos y los ahoga en el agua, ya que es una serpiente mayormente acuática, y luego los tritura para poder tragarlos, sin masticar.
“Claro que nosotras podemos hacer eso ya que, a diferencia de ustedes los humanos, no tenemos tantos dientes para masticar las cosas. Por el contrario, podemos abrir la boca en un ángulo superior a los 90 grados, dislocando nuestra mandíbula para que todo el almuerzo entre. Lo grave es cuando llega al estómago. Tenemos que echarle una larguísima siesta para digerir todo. A veces, dormimos cerca de dos semanas. No es mi mejor momento, ya que parezco una manguera con un perro dentro de ella”, explica Pen.
Las anacondas, cuyo nombre científico es Eunectes Marinu, es una de las especies de víboras más grandes del mundo, llegando a medir cerca de 12 metros de largo y pesar 200 kilos. Pero no es peligrosa para los seres humanos, a menos que éstos cometan la tontería de ir a nadar solos al río.
Pen comenta que prefiere los animales salvajes. “Primero, saben mucho mejor, segundo, tienen menos cosas que me indisponen, no cargan plástico ni sustancias químicas, por ejemplo”.
Entrevista Doña Juana sacrificó todo por lograr la libertad
Gracias a las sugerencias de Israel Ipenza, Geniecitos logró entablar un diálogo imaginario con la Generala de América, doña Juana Azurduy de Padilla, una de las heroínas que lucharon en la Guerra de la Independencia.