Así como de inicio, un gobierno sin ambición política. Un gobierno que no conciba en su tiempo de vigencia la idea de hacer un partido histórico, ni delire con la opción de dar a la patria un iluminado. Necesita un gobierno que comprenda a cabalidad que su mandato tiene como tarea: pacificar a la sociedad, restablecer el funcionamiento económico, resolver el conflicto con las visiones de país y llamar a elecciones. En éstas, además las papeletas de votación deberían tener dos preguntas concretas y sencillas: ¿Estás de acuerdo en que se haga una nueva Constitución? ¿Deseas que tu departamento sea autonómico?
El país necesita que quien lo presida comunique al mundo que, al ser un mandatario de transición, no asistirá a ninguna Cumbre, a ninguna invitación y que no irá a recibir la bendición papal. Que quien lo presida conforme su gabinete con el funcionario técnico de mayor rango de cada ministerio. Que quien lo presida determine que durante el tiempo de su gobierno no existirán nombramientos en ninguna área del Ejecutivo y en el supuesto de renuncias, las vacantes serán integradas por funcionarios de carrera y siempre con carácter de interinato. Este país nuestro también necesita que quien lo presida lea un poco las transiciones eficaces que hicieron hombres como el ecuatoriano Clemente Yerovi Indaburu, el argentino José María Guido, el peruano Valentín Paniagua. Que quien lo presida prohíba expresamente que las oficinas del Estado exhiban algún retrato suyo, pues en ese espacio sólo puede ir un mapa de Bolivia de 1825, para que todos los observadores entiendan nuestra absoluta responsabilidad con todas sus mutilaciones. Que quien lo presida inhiba exprofesamente cualquier referencia a su nombre en cualquier obra pública en construcción o próxima a inaugurarse; que en la placa se diga "esta obra fue construida y financiada por el pueblo de Bolivia". Que quien lo presida viva como un ciudadano ético: que su familia no genere grupos de influencia, que sus amigos o socios no conformen ningún grupo asesor o que su seguridad respete la luz roja de los semáforos, que sus edecanes respeten los sitios de estacionamiento prohibido y que él, como José Figueres —padre— en Costa Rica, haga fila cuando adquiera las entradas al fútbol o al cine.
El país necesita desesperadamente que quien asuma la Primera Magistratura dé lecciones diarias de civismo, de comprensión estricta de lo que es una república, y que por encima de todo comprenda y comunique que está en el Palacio Quemado por estricta obra del azar y que él jamás constituye mandato político alguno.
*José Antonio Ortecho y Armaza es ciudadano boliviano.
¿Cómo vamos a gobernar?
Me dicen que hace viento en Sucre. En La Paz, lo certifico, hace frío este jueves en el que escribo mi columna. Es ese sol que brilla pero que no calienta, metáfora de un tiempo en el que el corazón de algunos se cubre de escarcha.
¿"Lujos"? No gracias
El 6 de enero de 1996 se instalaba un nuevo gobierno municipal en La Paz. Una ocurrente nota periodística de la época calificaba al Legislativo edilicio de entonces como "El Concejo de lujo".
Crónica de las tres caras de Evo
En 1957, el film Las tres caras de Eva planteó nuevos derroteros cinematográficos examinando un caso de personalidad múltiple. La bella Joanne Woodward ganó el Oscar en el papel de una joven esposa que sufre migrañas
Cartas a Hormando y Evo
Recordado Hormando: Te conocí en 1970 en un congreso de la federación boliviana de periodistas, ocasión en la que elegimos como a secretario general a José Luis Alcázar, ¿recuerdas?