Un atentado suicida en un restaurante del centro de Bagdad causó la muerte de 23 personas, siete de ellos oficiales de policía, y heridas a otras 36, informaron las autoridades ayer domingo.
Testigos presenciales señalaron que el agresor detonó los explosivos que llevaba en su cinturón cuando el lugar, ubicado cerca de la entrada principal a la llamada zona verde, se encontraba atestado de clientes.
En la zona verde, vallada y vigilada por soldados estadounidenses e iraquíes, se encuentran varias oficinas del Gobierno iraquí y embajadas extranjeras,
incluyendo la delegación diplomática de Estados Unidos, que ocupa un antiguo palacio del ex dictador Saddam Hussein.
En tanto, al menos tres personas murieron el domingo, además del terrorista, en un atentado suicida perpetrado en la norteña ciudad de Tikrit, informaron círculos militares.
De acuerdo con los reportes, un terrorista suicida hizo detonar un coche-bomba cerca de una oficina de enlace de las tropas iraquíes y el Ejército estadounidense, arrastrando a la muerte a un soldado iraquí y dos civiles. Otras 18 personas resultaron heridas.
Por otra parte, un ataque insurgente contra la central de abastecimiento de agua dejó a los habitantes del distrito bagdadí de Karj sin suministro, con temperaturas que alcanzan los 45 grados centígrados.
El Gobierno de transición informó que una granada fue lanzada a las cañerías en la parte occidental del río Tigris, e instó a la población a ahorrar la mayor cantidad de agua posible hasta que los daños sean reparados.
En la ciudad de Saddat al Hindeyyah, 30 kilómetros al norte de Karbala, fue asesinado un alto funcionario del Partido Baath, Mohammed Mutilib. Bagdad, DPA