En puertas de las súper elecciones de nuestras vidas —las llamo así por que en ellas se va a votar prácticamente por todo—, cuyo primer campanazo ha sido el anuncio de la formación, todavía incipiente, de un frente amplio con miras a la conquista del poder, se presentó hace un par de días el libro ¿Una nueva realidad política? (Fundemos/Hans Seidel Stiftung), de los autores Hugo Carvajal Donoso y Miguel Pérez Arnez, el primero de ellos un caracterizado senador y el segundo, un estudioso de los fenómenos electorales.
El volumen retrata las elecciones municipales del 2004, mismas que son particularmente singulares porque, a diferencia de las anteriores, tuvieron elementos novedosos producto de las últimas reformas constitucionales. Quien se acerque a éste con el prejuicio de que uno de los autores pretende, valiéndose de alguna interpretación antojadiza, llevar agua a su molino, se encontrará con un anexo estadístico rigurosamente elaborado como apoyo para el contenido desarrollado en la primera parte.
Hay interpretación, desde luego, pero basada en datos objetivos, lo que hace de este texto un documento esencial para poner en una dimensión más adecuada que la que arbitrariamente se ha venido manejando sobre la vigencia de los partidos en general (intencionalmente he omitido un adjetivo que me parece inapropiado —de hecho nunca lo he usado).
La línea interpretativa de este estudio se encuentra claramente en dos momentos: Una primera impresión del 2004 y en las conclusiones. En el primero sobresale la valoración sobre las agrupaciones ciudadanas, aún no en su desempeño sino en sus señales de vida: la reproducción de prácticas atribuidas a los partidos, la promoción de líderes carismáticos y personalidades conocidas, su déficit programático, su volátil legitimidad y su disponibilidad como opción ante las decisiones verticales en los partidos de los que muchas de ellas son desprendimientos.
En la parte conclusiva se intenta responder a la interrogante planteada en el título del libro: “Respecto de la pregunta de si existe, como producto de las elecciones municipales del 2004, una nueva realidad política con base en una nueva estructura de pensamiento y funcionamiento de la política, podemos responder que el país sigue en un proceso de realineamiento político y que, en ese sentido, los actores del pasado y del presente conviven dentro de un espacio institucional que será canalizado de mejor manera en el año 2007”. Ya sabemos, sin embargo, que por la aceleración del tiempo político, este proceso está a la vuelta de la esquina.
¿Cuál es, a todo esto, el dato más significativo en relación a las pasadas elecciones? Los partidos políticos alcanzaron el 69,4% de los votos válidos, las agrupaciones ciudadanas, el 28,7% y los pueblos indígenas, el 1,97%. Se observa, también, por la modalidad de distribución de concejalías, fenómenos de sobrerrepresentación y de subrepresentación.
*Puka Reyesvilla es docente universitario.
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