Éstas y otras prendas de ropa interior son el mejor complemento para mantenerse bien antes del parto y luego recuperar las curvas.
Beatriz Andrade Fotos: Jamil Chávez
Comienzan nueve meses de cambios, desde los físicos hasta los psicológicos. Una nueva vida se gesta en el interior de una. Antojos, náuseas y alguno que otro mareo se suman al proceso, mientras que, con el pasar de los días, la barriga crece y crece y la ropa pareciera que se achica.
Pero esos cambios por los que pasa el cuerpo de la embarazada pueden ser más llevaderos con la complicidad de la ropa adecuada, especialmente de esa que no se ve.
A la espera del nuevo bebé Los corpiños y pantys de encaje deben descansar durante el embarazo en el cajón. Es tiempo de otras ropas, como el brassier pre-materno, creado para la pre-lactancia, etapa en la que los senos se preparan para amamantar al niño.
Este sostén cuenta con un sistema para abrochar la prenda en la parte anterior e ir ajustándola a medida que el busto va creciendo.
También las medias de red y portaligas deberán dejar descansar su sensualidad mientras la panza crece. Y a medida que las tallas de los pantalones aumentan, hay que recurrir a los “enterizos”.
Asimismo, es el mejor momento para usar las medias pantys pre-maternas, que proporcionan la comodidad y suavidad que la futura mamá necesita al tiempo que su cuerpo crece para cobijar al bebé.
Una de esas panty medias que la marca de ropa interior colombiana E&E propone es la “Tall Oneida”, que cuenta con una especie de bolsa de canguro. Un parche de algodón ubicado en el área del abdomen tiene la función de dejar a la pancita crecer con plena libertad.
Mientras, para esas noches que exigen levantarse una y otra vez de la cama con destino al baño o la cocina, lo mejor son pijamas, batas y camisones. Se aconseja el algodón, de suave textura, y diseños tiernos.
Para recuperar las curvas Pero el momento clave, cuando hay que volver a recuperar las curvas, viene después del embarazo, cuando la mujer, coqueta, trata de volver a lucir las ropas ajustadas a las que solía estar acostumbrada.
Con ese objetivo, las empresas de lencería tienen en stock una serie de soluciones eficaces.
Una es la faja post-parto, indicada para después de dar a luz, cuando el tejido dérmico del abdomen debe nuevamente contraerse, proceso que demora cuatro meses.
Para estas prendas lo mejor es mezclar el látex, para la parte externa, con el algodón, que se concentra en la parte interna, pues esta fusión hace que la pieza sea suave y fresca. “Y suele ser habitual el uso de una cinturilla que moldea la figura y elimina todos los excesos en el abdomen”, explica Éricka Toledo, administradora de E&E en La Paz.
Y para las mamás que ganaron carne en las caderas y las piernas la opción es el pescador reductor, prenda que se asemeja a un chaleco, pero con el sector del busto libre, y brinda mayor firmeza a las piernas, eleva los glúteos y moldea la cintura, pues cuenta con una banda interna en látex natural que, por su acción térmica, extrae grasas y toxinas a través del sudor.
El cuerpito o body con el busto libre, entretanto, es otra sugerencia, pues esta faja de mediana compresión puede sustituir esos dolorosos minutos de abdominales, ya que con el calor elimina los rollos en la cintura, propios tras el embarazo. Y una ventaja de ésta como de otras fajas es que el busto está libre, permitiendo a la mujer usar el brassier de su preferencia.
Mientras, para aquellas mamás que no tuvieron un parto normal y pasaron por una cesárea, es recomendable el uso de otro tipo de fajas luego de que la herida esté cicatrizada. Para ese momento se ha confeccionado un body, que igual deja el busto libre, pero que en la parte del estómago y bajo el vientre ha incluido un cierre y corchetes para su fácil manejo. Además, en el interior cuenta con una tela especial de muy suave textura para proteger el área de la cicatriz.
Finalmente, una de las prendas que recientemente se lanzó al mercado pensando en las mujeres que pasaron por un parto normal o por una cesárea es el body hecho en “powernet” y lycra, dos texturas que generan un suave masaje en la zona abdominal. La pieza posee tirantes removibles con ganchos de gran resistencia. “Y su diseño anatómico actúa como corrector de postura, dando un perfecto ajuste y comodidad a la nueva mamá, para que su figura no se vea flácida”.
Pero no hay nada como el brassier materno, quizá la prenda estrella, que permite amamantar al niño cómodamente con un práctico sistema para desprender las copas sin tener que desajustar el corpiño. Además, cuenta con protectores impermeables para que no traspase la humedad. ¿Quién dirá ahora que es tan complicado ser mamá? Hotel Camino Real/Lencería E&E
El algodón es el preferido para la hechura de prendas de embarazo. En cambio, lycra y látex están pensados para las fajas post-parto.