San Francisco muestra cuatro siglos de historia Mañana se abren las puertas del complejo cultural. La visita guiada toma dos horas. La vida cotidiana de los religiosos católicos, desde su llegada a La Paz en el siglo XVI, se exhibe en sus ambientes. Ayer lo visitaron los operadores turísticos.
Oscuros pasadizos, alambiques, lienzos del siglo XVI, vestimentas litúrgicas de la Colonia, pinturas murales, platería... Cada rinconcito del Centro Cultural y Museo San Francisco —que abrirá mañana sus puertas al público (9.00)— guarda para el visitante tesoros históricos que impresionan hasta al ojo más exigente.
Así quedó demostrado ayer durante la visita guiada de una decena de operadores turísticos que, asombrados, recorrieron por más de dos horas —tiempo estimado de la visita— los ambientes del centro cultural, un proyecto ambicioso que la orden franciscana inició hace 12 años y que apuesta a ser el espacio cultural más importante del país.
Al ingreso del centro se hallan dos salas de exposición temporales, que serán destinadas a muestras artísticas. En el mismo patio se encuentra el espacio denominado Tito Yupanqui, donde se exhiben los instrumentos utilizados por los artesanos en la Colonia para tallar las imágenes de los santos católicos.
La visita a dichas salas serán gratuitas y el ingreso al resto de los ambientes tendrá un costo de Bs 20 para turistas extranjeros; Bs 10 para visitantes nacionales; y Bs 5 para estudiantes y personas de la tercera edad.
El recorrido guiado continúa por las galerías subterráneas del claustro donde se halla el Santuario Patriótico. Allí se encuentran sepultados los restos de los próceres de la Independencia, como Pedro Domingo Murillo.
Denominado El Coro, en la parte superior de la basílica se exponen los objetos de la vida monástica utilizados por los franciscanos desde el año 1547, fecha en que los religiosos llegaron a La Paz. En dicho espacio se exhiben, perfectamente conservadas, las casullas de hilos dorados, tradicional vestimenta litúrgica utilizada por los religiosos.
"Si es claustrofóbico no siga", bromea la guía al empujar la pared y descubrir un estrecho pasadizo secreto que conduce al visitante al techo de la Iglesia de San Francisco, cuyas obras de construcción se iniciaron en el año 1549 y tardaron más de 30 años en concluirse.
Entre linternillas (tragaluces) y campanas, el visitante puede observar el trabajo artesanal de las bóvedas del claustro.
Las sorpresas continúan en el segundo patio, donde se encuentran expuestas, en tres salas, una treintena de lienzos, algunas pinturas datan del siglo XVI.
La celda (dormitorio) donde habitó Fray Juan de Dios Delgado —religioso que enterró en la basílica la cabeza de su amigo: Pedro Domingo Murillo— forma parte del recorrido. En el ambiente se encuentran los objetos que se hallaban en los dormitorios franciscanos en la Colonia.
Por todo el recorrido el visitante puede encontrar leyendas informativas en castellano e inglés que cuentan la historia de cada sala y explican los objetos que exhibe. El minucioso trabajo de museografía fue desarrollado por la Fundación Quipus.