Durante la tarde del lunes, Estéfani trabajó en un barquito de papel en sus clases de educación alternativa, que recibía todos los días en la Fundación La Paz, entre las 13.00 y las 16.00, después de ir a su escuela y de almorzar en el comedor de esa institución, ubicada en Villa Copacabana.
“Estéfani, te estás olvidando tu barquito”, le dijo uno de sus amigos al terminar esa clase. La niña se dio la vuelta y le respondió “no importa, lo voy a recoger mañana”, relató ayer la madre de la niña.
En su camino a casa cayó, de alguna manera, en manos de un psicópata. “Solamente una persona con una terrible deformación mental pudo causarle tanto daño”, advierte el subcomandante de la PTJ, Jorge Aracena.
Un enfermo mental de este tipo, complementó, tiene un perfil en el que se destaca una inteligencia privilegiada. Además, suele ser una persona sumamente ordenada. “Mientras tanto, en su forma de proceder, actúa con una frialdad absoluta. Con la alevosía y el ensañamiento, que se reflejan tan claramente en este caso”.
El director de la PTJ, coronel Miguel Estremadoiro, aseguró que según el informe médico legal, la data de la muerte fue de 24 horas antes de que la Policía realizara el levantamiento del cadáver, el jueves. “Eso lleva a la conclusión de que la niña falleció el miércoles por la mañana y fue sometida a vejámenes y torturas por más de un día”, dijo.
La brutalidad del asesino llegó a tal extremo, que el médico forense Raúl Caballero reconoció que en su carrera, nunca había visto un caso semejante, por su gravedad.
“Sufrió mucho. No solamente la han ultrajado físicamente, también psicológicamente”, complementó el subdirector Aracena.
La niña pasó un vía crucis antes de morir. Los informes policiales y forenses indican que durante esas horas recibió golpes, varias violaciones y al final, nada menos que 18 puñaladas.
El director Estremadoiro declaró además que se presume “que habría sido arrastrada y llevada a algún domicilio, cuarto, habitación o alojamiento. Ha tenido que llorar, gritar, que pedir auxilio, porque los daños que ha sufrido fueron terribles. Tiene contusiones en el rostro, por lo que me imagino que le dieron golpes para que se callara”. Por ello, solicitó que si algún vecino de la ciudad vio o escuchó algo anormal que pueda ayudar a la investigación, que se comunique con la PTJ. Se guardará reserva.
“Este no es un caso que se presenta cotidianamente. El más parecido fue el de la niña Patricia, y ocurrió hace 5 años”, concluyó.