Meses atrás, los medios internacionales hablaron de un cierto “entendimiento” entre Argentina y Brasil, para proponerle un acuerdo energético a Venezuela, que garantice el desarrollo y la integración sudamericana sobre la base de los más grandes productores y consumidores de la región; entonces se dijo que se plantearía a Bolivia integrarse al proyecto.
Las carencias productivas de gas en la Argentina, respecto de sus compromisos con Chile y la falta de relaciones de esta nación con Bolivia, así como el mandato del referéndum celebrado en nuestro país, resumido en la frase de “gas por mar”, produjeron nuevas situaciones y alternativas, originadas, sobre todo en Chile.
El viernes 1º de junio, según fuentes de versiones periodísticas, los presidentes de Chile y de Argentina respaldaron la creación de un “anillo energético”, sobre el que estaba trabajando un equipo integrado por los ministros de energía de Argentina, Brasil, Uruguay y Chile, obviamente.
El lunes 13 de junio, una delegación de ministros del Mercosur de esos países, presentó al Presidente del Perú la propuesta para exportar gas de la reserva de Camisea al Cono Sur e integrarse al proyecto.
El Mandatario del Perú afirmó que le parecía una “extraordinaria idea”, explicando que se trata de construir un gasoducto de 1.200 Kms para llevar el gas desde Pisco (sur del Perú), hasta Tocopilla en Chile, y después a Porto Alegre, Brasil, cuya primera fase se calcula en 2.500 millones de dólares.
La prensa peruana dio cuenta que el Mandatario peruano, le informó al nuevo presidente boliviano, Eduardo Rodríguez, e invitó a su gobierno a designar un representante para formar parte del equipo técnico que diseñará.
El Ministro de Energía peruano dijo que la prioridad en la explotación de Camisea es atender el mercado interno y la exportación a México, país con el que hay un compromiso.
El presidente de “Perú LNG” (Camisea), Carlos del Solar, considera que es necesario evaluar la propuesta, en función de las reservas que tiene el Perú para abastecer nuevos mercados. Expresó que el lote 86, destinado a la exportación de gas natural, cuenta con 3 trillones de pies cúbicos, mientras que el lote 88, destinado al mercado interno, cuenta con 9 trillones de pies cúbicos de reservas. Precisó que lo único que se había reservado era un volumen para la exportación a México de 600 millones de pies cúbicos por día y para los 20 años de abastecimiento se necesita un total de 4,2 trillones de pies cúbicos de gas natural. Indicó que la posibilidad de abastecer a otros mercados sudamericanos, se daría si en los próximos años se descubre algún yacimiento adicional de reservas de gas.
Repsol YPF y Petrobras van a explorar cerca de Camisea y se espera la autorización para que Hunt Oil (accionista principal de Perú LNG y Perupetro), busquen el gas natural en el lote 76 de Madre de Dios. Bolivia no participó de las reuniones preparatorias y el BID. Expresó en la reciente reunión del Mercosur que es un proyecto que puede ser cofinanciado, porque se trata de un proyecto integrador.
Como están las cosas, mientras no se hallen reservas en el Perú, no es proyecto factible y el que Bolivia no haya participado inicialmente, no quiere decir que esté excluida. Entre tanto, Bolivia abastece a Argentina y Brasil y tiene contratos vigentes con esos países.
Con las reservas probadas que tiene, puede abastecer a otros países sudamericanos, pues está integrado al circuito de gas con el Mercosur, a través de esos países.
El formar parte de otro “anillo” que por ahora, sólo privilegia a Chile, debe formar parte de otra evaluación de política exterior y de política económica, en consideración a los más altos intereses nacionales y a una presencia efectiva en los mercados del Pacífico.
*Franz Ondarza es ex ministro de Estado.
Otra oportunidad
El próximo 22 de enero del 2006, Bolivia tendrá su cuarto Presidente de la República en tres años. Y es que luego de varios períodos presidenciales que completaron su mandato constitucional
Proteger las fuentes
Que un periodista deba ir a la cárcel por no desvelar su fuente de información no es algo sobre lo que una sociedad democrática pueda sentirse satisfecha. Judith Miller, una periodista de The New York Times, ingresó el miércoles en prisión