Decenas de familias del asentamiento humano La Unión, en el sur de la ciudad de Guatemala, han dejado el barrio por temor a las amenazas de los pandilleros que les cobran “impuestos”.
“Vamos a intensificar nuestros operativos, algunas familias se han ido, pero otras regresan”, dijo ayer a la agencia de noticias AP, Carlos Vielman, ministro guatemalteco de Gobernación.
El asentamiento, ubicado en el barrio Villalobos 1, está infestado por las pandillas juveniles, según denuncias de los vecinos.
Algunos de ellos, cansados de la delincuencia, han amenazado con organizarse para linchar a los criminales en el momento que les atrapen extorsionando a los pobladores. El ministro pidió a la población que no tome la justicia en sus manos. “Entiendo que muchos tienen miedo y que no se convierten en acusadores, lo que nos permitiría tener presos a los pandilleros por más tiempo, pero les pido que confíen en que vamos a darle seguimiento al tema”, dijo el funcionario.
Los pandilleros exigen “impuestos” que van desde unos 200 dólares hasta los 1.250 dólares por mes. En el sector de La Unión viven unas 6.000 mil familias. Las autoridades calculan que son más de 100.000 los pandilleros que viven en la capital guatemalteca. Guatemala, AP