El minado Partido de los Trabajadores (PT), que abandera el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, acusa un nuevo y duro golpe con la revelación de grabaciones telefónicas en las que varios líderes son acusados de extorsionar a empresarios del estado de Río de Janeiro.
El ex ministro de la Casa Civil, José Dirceu, y el ex tesorero del PT, Delubio Soares, son mencionados en escuchas de la Policía Federal como el "cerebro" y el "recolector" de las "propinas" que, al parecer, eran pagadas mensualmente por la Federación de las Industrias de Río de Janeiro.
Dirceu y Soares renunciaron a sus cargos a raíz de las denuncias que los señalaban como responsables del montaje y ejecución de un sistema de sobornos a unos 100 diputados de partidos aliados para garantizar el apoyo en el Congreso a los planes del Gobierno.
La divulgación de las grabaciones por el "Jornal Nacional" de la Rede Globo ocurrió el lunes, horas después de que Lula afirmara que los culpables de los casos de corrupción que han salpicado a su administración deben "pagar" sin importar que sean amigos o adversarios. El presidente del PT, José Genoino, renunció el sábado, días después de que el secretario general del partido, Silvio Pereira, y el tesorero, Delubio Soares, entregaran sus cargos acosados por la crisis.
A pesar del alud de denuncias, la imagen de Lula da Silva se mantiene incólume, según una encuesta divulgada ayer. La evaluación positiva respecto a Lula pasó del 39,8% en mayo a 40,3% en julio, informó la Confederación Nacional del Transporte, que encomendó la encuesta al instituto de opinión pública Sensus. Brasilia, EFE-AP