El cónsul General de Chile, embajador Francisco Pérez Walker, y su esposa Carmen Rosa reunieron a amigos en su residencia para compartir un almuerzo con un menú que abarcó más que sólo la comida. De entrada, el cordial saludo de los anfitriones y un simpático grupo de gente. El plato fuerte fue la charla que se anticipó a la res, al cordero y al pollo a la parrilla.
Antes de sentarse a las mesas y departir las recetas del cheff, una selección de jugos y aperitivos —la estrella fue un helado pisco sower— acompañaron a la amena charla.
En el brindis hecho por el anfitrión, se levantaron las copas con vino para augurar un futuro de buenas y mejores relaciones entre Bolivia y Chile. El Cónsul, antes de comenzar su amistoso discurso, dijo que era una pena que el vino no sea tarijeño, comentario que alegró a algunos chapacos presentes.
En este agradable almuerzo estaban presentes Juan Antonio Morales y su esposa Cecil; el embajador de Brasil, Antonino Mena Goncalves y su esposa Elizabeth; Cayetano y Lastenia Llobet; óscar y Lucy Eid; Beatriz Canedo, Beatriz y Jorge Gumucio; Ana María y Carlos Franca; Carlos Alberto López, Sonia y Juan Ignacio Siles; Juan Andrés Pacheco, Fernando Salazar, Margot e Iván Avilés, ministro de la Presidencia; Mónika y Jacques Gremaud; Pirulo Zamora, María Eugenia González, Manfredo Kempff, Juan Carlos Rocha y Beatriz Andrade, entre los invitados.